¿Necesito un SAI?: Introducción
Pues va a ser que sí. Cuantas veces hemos oído ¡hubo un apagón y he perdido los datos del disco duro¡, ¡se ha estropeado la fuente, la placa base, el microprocesador¡, etc., si no nos ha pasado ya a nosotros. Cerca del 45% de las averías en los equipos informáticos, son debidos a problemas en la red eléctrica. ¿Vale realmente la pena este riesgo por no hacer una pequeña inversión?.
Los SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida), llevan utilizándose muchos años; primero como grandes y costosas instalaciones para hospitales y centros públicos, que ocupaban muchos metros cuadrados de superficie con equipos de conmutación a semiconductores y grandes conjuntos de baterías, y actualmente mediante aparatos unitarios de mayor o menor volumen según las necesidades del usuario y con precios muy asequibles.
Los problemas más frecuentes de los que nos puede proteger un SAI son:
- Fallos de red eléctrica.
- Baja tensión.
- Picos en la red.
- Sobretensión.
- Caídas de tensión.
- Transitorios.
- Ruido en la línea.
- Variación de frecuencia.
- Distorsión armónica.
Los problemas más importantes son los cinco primeros, siendo el resto, considerables en el caso de grandes instalaciones o equipos cuyo funcionamiento es sensible a estos problemas.
En un siguiente artículo, analizaremos los tipos de SAI así como las aplicaciones de cada uno de ellos.
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