Hay cosas que no cambian, como la arena de las playas que se te queda pegada entre los dedos de los pies o la falta de respeto que suelen tener los fabricantes de software hacia sus usuarios.
Un ejemplo paradigmático son las actualizaciones de Windows. Por defecto se suceden automáticamente, incluso en los momentos más inesperados: cuando dejas el ordenador con programas abiertos durante unos minutos y al regresar descubres que se está reiniciando, o cuando tienes prisa y al encender el PC descubres que tarda bastante más de lo habitual en iniciarse.
A ello hay que añadir las ocasiones en las que la actualización viene con errores que vuelven inestable el sistema, o presenta toda una serie de incompatibilidades que dejan fuera de combate programas importantes.
Para evitar estas molestias existe Windows Update, una herramienta que encontramos en Panel de Control y que nos permite gestionar las actualizaciones de Windows. Muchos usuarios optan por configurarla para que pida permiso para cualquier actualización, o directamente le ordenan que no actualice jamás el sistema.
Pero a veces ocurre que sin haber concedido ningún permiso reinicias el ordenador y descubres que se ejecuta una instalación. En 2007, Microsoft fue acusada de actualizar en secreto archivos del propio Windows Update, a lo que la compañía respondió que era una preocupación injustificada porque las actualizaciones eran “obligadas”, “rutinarias” y “habituales”.
Recientemente, algunos usuarios se han quejado a una revista norteamericana, Microsoft Secrets, de que los parches que Microsoft publicó el pasado 9 de junio se les actualizaron sin su permiso.
El caso parece suceder en los usuarios que configuraron Windows Update para descargar actualizaciones sin instalarlas o notificar sobre ellas sin descargarlas. Desde Microsoft han respondido que en ningún caso han modificado su política de actualizaciones y lo atribuyen a un simple error que, segun dicen, tratarán de solucionar los más pronto posible.
Más información: Windows Secrets