Una persona tecleando en su ordenador portátil

Desde que ese conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que llamamos Internet arrancase primitivamente allá por el año 1969 con la creación de ARPANET, la red de redes ha crecido, se ha transformado, ha evolucionado y, con ella, sus usuarios y nuestras sociedades.

En este artículo pretendemos abordar la forma en que todo ello nos ha cambiado utilizando como ejemplo diferentes servicios web. El acceso a toda clase de conocimiento, la explosión de las compras a distancia, la generalización del consumo de entretenimiento en línea o la ordenación de todo, o casi todo, lo que se encuentra en la red.

El mundo digital ha cambiado, en parte, gracias a estos nombres

Google y los buscadores

Cuando planteábamos este artículo en la redacción en voz alta, diferentes nombres comenzaron a escucharse desde todas partes. Muchos de ellos forman parte de este artículo pero, entre todos ellos, no apareció Google. Fue más tarde cuando el que escribe se dio cuenta que por tan obvio, tan natural, tan metido en nuestro día a día, lo habíamos pasado por alto.

El primer buscador de la historia —o mejor dicho, robot web— fue Wandex, un índice desaparecido en la actualidad y desarrollado por un miembro del MIT en 1993. Sus pasos los siguieron otros como Aliweb, que continúa online y presume de ser el buscador más vetusto, y WebCrawler que fue, a efectos prácticos, el primer motor de búsqueda tal y como los entendemos en la actualidad.

Detalle de un logo de GoogleDetalle de un logo de Google / De Marcin Wichary editada con licencia CC BY 2.0

Pero la verdadera revolución en este campo, quien de verdad cambió Internet, fue la llegada de Google. Iniciado en 1996 como un proyecto universitario de Larry Page y Serguéi Brin con el ambicioso propósito de ordenar la información disponible en la red, BackRub, que así es como se llamó en su primer año de vida, llegó de forma oficial en septiembre de 1998.

La clave: información ordenada

La gran diferencia de este buscador respecto al resto eran sus algoritmos, aquel famoso PageRank, que otorgaba un valor a cada página web y, de acuerdo a ella, jerarquizaba la información que arrojaba en cada búsqueda. Lo más relevante para los usuarios se solía localizar en las posiciones superiores y esta simple forma de organizar las búsquedas logró hacer que en poco tiempo históricos como Altavista quedasen atrás en uso.

Los buscadores en general, y Google en particular, consiguieron ordenar la información disponible en Internet, hacerla accesible de forma simple y, en definitiva, hacer verdaderamente práctica y usable una compleja red.

La mensajería instantánea: de IRC a WhatsApp

Internet en sí misma es una red de comunicación, miles de conexiones entre dispositivos capaces de transmitir información entre ellos y, al final de todo, comunicarse. Y eso precisamente, comunicarse, es lo que permite la mensajería instantánea, una de las tecnología que ha cambiado Internet.

Aunque nos pueda llegar a sorprender, esta clase de comunicación es anterior a la propia creación de Internet ya que su aparición tiene lugar a mediados de la década de los 60 en sistemas operativos multiusuarios. En pocas palabras, un sistema permitía introducir en un mismo equipo líneas de texto que otros usuarios del mismo podían leer. Ahí, la esencia de la mensajería instantánea aparecía.

La aplicación de mensajería WhatsApp instalada en un iPhoneLa aplicación de mensajería WhatsApp instalada en un iPhone

Con el desarrollo de las redes, los protocolos empleados para este tipo de comunicaciones se extendieron a ellas y programas como talk optaron por el peer-to-peer y otros como IRC requerían la conexión a un servidor central. Pero sea como fuere, estos orígenes han hecho que a lo largo de la reciente historia de la red varias hayan sido las soluciones que en diferentes épocas más se han utilizado y han transformado, durante sus periodos de apogeo, a diferentes generaciones.

IRC quedó grabado en la memoria de muchos para siempre

Así, el primer gran nombre de la mensajería que nos podemos encontrar en la historia de la misma es IRC y clientes como mIRC que permitían emplear el protocolo y acceder a las diferentes comunidades que se formaban. IRC-Hispano, que entró en servicio en 1996 y continúa operativa, fue la más emblemática de España.

Los clientes modernos de mensajería instantánea tal y como los conocemos hoy en día comenzaron a aparecer a mediados de la década de los 90 en adelante con servicios que gozaron de una gran popularidad, especialmente en Estados Unidos, como ICQ o AIM.

Acercándonos a los 2000, llegó nuevo software para permitirnos la comunicación como MSN Messenger de Microsoft, símbolo de varias generaciones en Internet, Skype en 2003, y finalmente servicios basados en la denominada Web 2.0 como Facebook Messenger (Facebook Chat en sus inicios) o la mensajería interna de Twitter. Pero en los últimos años si un determinado tipo de aplicaciones de mensajería han revolucionado la comunicación esas son las pensadas para teléfonos móviles en general y, sin lugar a dudas, WhatsApp en particular. La penetración de esta aplicación en la sociedad, al menos en España, es incontestable.

Entretenimiento a un clic de distancia: caso YouTube, Spotify o Netflix

Qué atrás quedaron esos tiempos en que uno si quería disfrutar de una película debía ir al cine, o si ya se había inventado la televisión y soportes como el VHS, podía hacerse con una cinta y verla en casa. Con la música, más de lo mismo, desde que solamente podía escucharse en directo hasta que pudo registrarse y disfrutarse con reproductores.

Este entretenimiento, cultura en sí misma, décadas atrás no estaba tan cerca como nos hubiese gustado y ahora, en pleno 2015, la disfrutamos con apenas unos clics sin inmutarnos.

Un pequeño gato jugando con una carta de NetflixUn pequeño gato jugando con una carta de Netflix / De Jeffrey editada con licencia CC BY-SA 2.0

Netflix es uno de los mejores ejemplos en este campo. Nacido en 1997 en Estados Unidos como una suerte de videoclub online y por servicio postal que proporcionaba, por diferentes cuotas, acceso a determinada cantidad de películas y series, cambió con el tiempo. Su boom llegó con el servicio a través del streaming de sus contenidos y la cada vez mejor recepción por la popularización de la banda ancha. Cualquiera, con una conexión ADSL, podía acceder mediante una suscripción a centenares o miles de series y películas sin moverse de su sillón.

Spotify contraataca a la piratería

De igual modo, Spotify, cambió la forma de consumo de música. Nos olvidábamos de comprar música en formato físico si no queríamos. Tampoco en formato digital. Por unos pocos euros al mes, e incluso gratis con algunas limitaciones, es posible disfrutar de un inmenso catálogo de millones y millones de temas musicales. Tanto es así su impacto, tanto ha cambiado la forma de consumir música en Internet, que la Comisión Europea aseguró que ha conseguido frenar por sí mismo la piratería. Por cada 47 reproducciones de una canción en Spotify, una descarga ilegal se evita; eso dice el estudio gubernamental.

Y finalmente YouTube. Un servicio que no venía a reconvertir una forma de consumo existente, un servicio que venía para hacernos ver que igual era buena idea compartir nuestros vídeos con el mundo y ver los que el mundo compartía con nosotros. Si eras de los que enviaba la grabación de tu suegra cayéndose de una silla a Vídeos de primera o la cogida de una vaquilla de las fiestas de tu pueblo a Impacto TV, ahora las subías a YouTube. Pero el servicio evolucionó y en él ha tenido cabida todo, desde videoclips musicales a emisiones en directo, desde gameplays a videoblogs. Todo un fenómeno sin el que Internet no sería lo mismo.

Las compras online y Amazon como gran precursor

Otra de esas costumbres cotidianas que han cambiado con Internet y, por extensión, han cambiado nuestras vidas, son las compras a través de la web. Su andadura comenzó de una forma sumamente primitiva a través del videotexto en 1979, cuando el empresario inglés Michael Aldrich ideó un sistema que conectaba un televisor modificado a un ordenador de procesamiento de transacciones mediante una línea telefónica.

Comprar ya no es sólo bajar a la tienda de la esquina

Esta primera etapa del comercio en línea pronto se vio superada cuando con la aparición de Internet propició la aparición de completas plataformas de compra. Así, por ejemplo, en la primera mitad de la década de los noventa se puso en marcha la tienda online de Pizza Hut, entidades financieras comenzaron a prestar servicios de banca a distancia o Netscape creó el primer estándar de encriptación para la transferencia segura de datos.

Una caja de envío de AmazonUna caja de envío de Amazon / De Mike Seyfang editada con licencia CC BY 2.0

Pero fue justo en la mitad de la década, en 1995, cuando dos gigantes no tan gigantes por entonces hicieron acto de aparición: Amazon y eBay. El primero solamente como librería y el segundo como sitio de subastas, comenzaron su andadura popularizando la compra online y provocando que cada vez más comercios se sumasen al ecommerce.

Y así hasta nuestros días, donde tanto grandes compañías comerciales como más pequeños comercios ofrecen sus productos en línea. Desde comprar un teléfono móvil en Amazon hasta hacer la compra en Mercadona, desde comprar ropa en H&M a encargar una red velvet de una pastelería del centro de la ciudad. Todo, o casi todo, puede comprarse a través de Internet.

Conocimiento al alcance de todo el mundo

Por obvio no resulta menos importante ni merece menor mención. El intercambio de información es la base de Internet, la razón por la que fue creado, y este intercambio engloba desde las primeras comunicaciones entre ordenadores de instituciones gubernamentales o académicas hasta un artículo de Wikipedia.

Y es que un sinfín de páginas web, desde las dedicadas a ellas expresamente como la enciclopedia libre a la que aludíamos, hasta cualquier otra que ofrezca una información que una única persona desconozca, están compartiendo conocimiento y ofreciéndolo al mundo.

Una taza con el logo de la enciclopedia libre WikipediaUna taza con el logo de la enciclopedia libre Wikipedia / De Susanne Nilsson editada con licencia CC BY-SA 2.0
El conocimiento al alcance de —casi— todos

El acceso al conocimiento, la información y la educación que brinda Internet a cualquiera con un ordenador y una conexión son infinitos. Las llamadas tecnologías de la información han posibilitado la distribución de la misma de forma exponencial y resultado increíblemente positivos pese que, al mismo tiempo y paradójicamente, permiten también todo lo contrario: la limitación parcial o total a toda esa cultura.

Ese punto, que hemos dejado para el final, es seguramente el más importante. Un rasgo intrínseco de la red que ha transformado sociedades en mayor o menor grado, ha puesto al alcance de muchos el acceso a información que de otro modo desconocerían y, en definitiva, han hecho y hacen posible que todo aquel que lo desee pueda acceder libremente, en condiciones normales, al conocimiento global. Internet ha logrado, en gran medida, terminar con la oscuridad de otras épocas.

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