Adiós al cerrajero: así será la puerta del futuro

Así es Ola, la manivela inteligente que se activa con tu huella dactilar
Mirillas inteligentes, ‘apps’ que sustituyen al mando del garaje y cerraduras con bluetooth podrían modificar la entrada de nuestra propia casa en breve

Coches voladores, identificadores de retina, videollamadas, puertas inteligentes, zapatos flotantes, cintas deslizantes y wearables por doquier. Cuando el estudio de animación Hanna Barberá  -productora de dibujos como Los Picapiedra, Scooby-Doo y Don Gato-  nos presentó a los Supersónicos, poco podía imaginar que su invención, el concepto de mundo futurista que en la serie mostraba, tardaría menos de un siglo en convertirse en una realidad tangible. Así, y a pesar de que la integración de la mayoría de ellos en la actual sociedad no es todavía un hecho, la tecnología ha alumbrado ya los citados dispositivos, unos gadgets cuya aplicación, por supuesto, dependerá de factores como el coste de producción, la regulación legislativa de su uso, etcétera. Por fortuna, uno de los más sencillos de introducir en nuestra cotidianeidad es el de las puertas inteligentes.

A nuestro alcance tenemos varias opciones, que abarcan desde mirillas con identificador de retina, cerraduras smart, apps que sustituyen a los tradicionales mandos electrónicos, manivelas con sensores de huella digital, etcétera. Pero vayamos por partes.

Cerraduras inteligentes, una realidad

Nuestras favoritas son:

  • Goji: fotografía a todos los individuos que abren la puerta de casa y envía una notificación con la imagen por correo electrónico o SMS. Funciona gracias a una pequeña batería integrada –cuya duración se alarga al menos un año-, se conecta mediante WiFi y cuenta con una pantalla con luz LED en la que muestra información como la hora y la fecha, etcétera. Es muy fácil de instalar –basta con atornillarlo a la puerta-, se pueden asignar cuatro llaves y hasta programarlas para que funcionen días o franjas horarias determinadas. 
  • August Smart Lock: una de las precursoras. Detrás de su diseño se encuentra Yves Behar, encargado de los altavoces de Jawbone y la consola Ouya. Su dispositivo mantiene la llave habitual, va a pilas y dispone de conectividad bluetooth. Su principal virtud es que nos permite entrar en casa sin tener que sacar el móvil del bolsillo y cierra la puerta de manera independiente, cuando salimos del domicilio. ¿Su precio? Ronda los 180 euros.

  • Kwikset Kevo: una cerradura digital que funciona con el móvil –se activa con solo tocarla- y con una llave digital. Tiene su propia aplicación y bluetooth. A través de la app, asimismo, el administrador tiene la posibilidad de prestar la llave, autorizar a otras personas a usarla durante determinado tiempo, etcétera.

  • Danalock: dada a conocer en noviembre del año pasado, posibilita la creación de llaves digitales, así como la programación de su apertura automática en determinados momentos. Se vende por 150 euros. 
  • Iomando, un software para abrir puertas: esta empresa catalana va un poco más allá, pues su gadget no solo sirve para abrir la puerta de casa, sino cualquier pilón, portón de garaje, persiana y ascensor que disponga de un sistema electrónico. Uno de sus fundadores, Marc Collado, un joven de 27 años que alumbró su producto en la última asignatura pendiente de la carrera –jugueteando con una placa arduino, explica a Malavida-; afirma que el valor de Iomondo radica en las posibilidades que ofrece a ayuntamientos e instituciones de copiar mandos y llaves de manera indiscriminada “a coste cero”, en el ahorro de presupuesto que eso supone. “Es extremadamente rentable”, asegura. De hecho, su app está pensada para grandes clientes, aunque también puede instalarse en casa. Actualmente se encuentran trabajando con entidades como el Banco Sabadell, Seur y otras. Su dispositivo, que no interfiere con la electrónica del automatismo ni sobre el objeto que se instala, es también programable.

Pomos y manivelas digitales

  • Ola fingerprint es una de ellas. En etapa de financiación en la plataforma de crowdfunding Kickstarter, no se trata de una cerradura en sí misma sino de una manivela que prescinde del teléfono y la llave. Se activa con nuestra huella dactilar y se sincroniza con su aplicación mediante bluetooth.
  • Ahora bien, la primera de ellas se remonta al 2007 y es Adel Biometric Fingerprint, que se desbloquea con la yema de nuestro dedo.

Timbres 2.0 y mirillas que interaccionan con el visitante

  • Peeple: también en Kickstarter, se adhiere a tu puerta y fotografía a través de la mirilla. Pero ya te hemos hablado de ella en nuestro artículo Peeple, la mirilla inteligente para tu puerta.
  • iDoorCam: tiene idénticas funciones al anterior y hasta un aspecto muy similar. Únicamente es ligeramente más fino y de aluminio galvanizado.
  • SkyBell: se trata de un timbre que incluye no solo cámara de vídeo –permite ver y oír al visitante-, sino que cuenta con un micrófono y altavoz para que sea posible hablar con él si no estás en casa. Incluye un sensor de movimiento, un sistema de alertas que se sincroniza con el smartphone, y un software que brinda la opción de abrir la puerta telemáticamente. Cuesta 240 euros. 

  • Nucano: es otro dispositivo dos en uno; mirilla y timbre inteligente a la vez. Lo mejor es que se podrá conectar con más de 1.000 gadgets domóticos, no únicamente con la puerta de casa.
  • Ring: al margen de lo citado, las principales novedades que introduce son su sistema de visión nocturna y su carcasa a prueba de agua.

Space Invaders, la alfombrilla perfecta para ‘geeks’

No podíamos dejarnos a la alfombrilla Space Invaders, un felpudo ideal para los amantes de la tecnología que cuenta con una barra de leds en forma de marcianos que van iluminándose; un invento que, a pesar de su mera función estética y según los expertos, podría dar lugar a otros dispositivos más sofisticados con reconocimiento de calzado, presión de la pisada, y similares.

Por desgracia y a excepción del último accesorio, la adopción de estos gadgets en el marco de nuestro hogar requiere de la confianza del consumidor; una confianza que habitualmente se ve mermada por la relación que este establece entre el artilugio y la falta de seguridad. Su actitud, sin embargo, responde a un desconocimiento. “Estamos poco educados en este tema; la pregunta que hay que hacerse es de dónde venimos”, afirma Collado. “Venimos de llaves y mandos que, si los pierdes, todo el mundo los puede usar; es posible copiarlos con una facilidad pasmosa, y se pueden incluso burlar”. Sin embargo, su sistema es “incopiable, personal e intransferible”. Cabrá esperar un tiempo, pues, e informar al usuario adecuadamente, para que se produzca el necesario cambio de mentalidad que llevan aparejadas algunas tecnologías. De momento y para causar una sensación de proximidad –de pertenencia, de que es algo que se lleva encima como una llave-, Iomando se encuentra trabajando en hacer posible el funcionamiento de su software en los wearables. Aunque, eso sí y como nos cuenta Marc, “todavía es temprano”. “Necesitamos, primero, entender qué uso se le da y, a partir de ahí, empezar a construir”, remata.

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