Así es UKI, el chip NFC que integra claves criptográficas en tu cuerpo

Chip NFC implantado
La ciencia ficción está a punto de convertirse en una realidad. Gracias al biohacking los seres humanos llevaremos chips integrados en el cuerpo como UKI, que colocará claves de cifrado bajo nuestra piel

Puede que las películas de ciencia ficción estén a punto de hacerse realidad. Puede que, dentro de no mucho tiempo, los dispositivos móviles que ahora llevamos en los bolsillos acaben por ser como otro miembro más de nuestro cuerpo. Actualmente se pueden encontrar nuevas tecnologías que permitirían que gran parte de la información que tu teléfono contiene se almacenase en un chip implantado bajo tu piel. Ya existen ejemplos de esto mismo que contamos y que comentaremos más adelante, que nos han hecho plantearnos cuánto le falta al ser humano para acabar convertido en algo más que humano. ¿En un cíborg, quizá?

Pero este artículo no va de eso. No queremos enzarzarnos en disertaciones filosóficas que, por muy interesantes que puedan ser, no llevan a ninguna parte. Eso tendremos que reservarlo para otra ocasión. El propósito de estas líneas no es otro que hablar de Amal Graafstra, fundador de la empresa Dangerous Things y de sus interesantes proyectos en estos aspectos.

Una de sus propuestas es UKI, un chip de seguridad compatible con NFC que se implanta bajo la piel. Este pequeño aparato electrónico permite a cualquier usuario que lo lleve integrar claves criptográficas en su cuerpo, tema que vamos a intentar tratar con más profusión aquí.

¿Qué es UKI y para qué sirve?

Como casi todo el mundo hoy en día, tienes una identidad física y una digital. La identidad física es la que acompaña a tu persona y que se puede leer en tu DNI: quién eres, dónde naciste, quiénes son tus padres, dónde vives... Por otro lado tu identidad digital habla de tus cuentas de correo electrónico, las tiendas online donde compras, las redes sociales de las que formas parte y demás. Con UKI lo que se pretende es combinar la identidad física y la identidad digital.

Según se ha publicado en Motherboard se están desarrollando otras aplicaciones para UKI que van desde usos orientados al tráfico rodado, a llevar encima carteras de bitcoins. En teoría hay más aplicaciones en camino que deberían ver la luz cuando UKI sea lanzado al público en 2017, pero por ahora Graafstra cree que los pagos y el tráfico son los dos principales leit motivs de su invento.

Cuando piensas en la posibilidad de librarte de tus llaves y tu cartera, estás hablando de algo que cualquier persona de a pie puede respaldar. (Amal Graafstra)

El kit de Dangerous Things para implantarse UKI es relativamente barato -cuesta unos 100 dólares-, pero el público todavía no se siente del todo cómodo con la tecnología implantable y es totalmente comprensible. A nadie le gusta que le pinchen como una aguja, menos aún que le coloquen un chip bajo la piel.

UKI no es el primer chip de su clase

El biohacking todavía parece ser algo muy lejano en el tiempo, pero ya ha habido personas que se han implantado piezas electrónicas en su cuerpo. El primero de todos fue el ingeniero Kevin Warwick, que en 1998 se colocó a sí mismo un chip en su cuerpo y dio lugar a todos los casos de hacking corporal que han venido después.

Otro ejemplo bastante sonado fue el del desarrollador sueco Patrick Lanhed, que se implantó en la mano un chip para hacer pagos digitales. Se trata de un componente electrónico tan grande como un grano de arroz, pero que permite tener almacenado en su interior distintos tipos de datos e información.

Otro caso en el que los implantes corporales se han convertido en actualidad fue el del chip North Sense, impulsado por Cyborg Nest. Este chip permite que los seres humanos tengan un sentido de la orientación similar al de los animales, vibrando cada vez que el usuario apunta al norte magnético. Dentro de la empresa que lo desarrolla podemos encontrar personalidades tan célebres como la de Neil Harbisson.

El futuro ya está aquí. Ahora sólo queda por saber si queremos ser parte de él o que sea parte de nosotros.

Robert Nelson editada con licencia CC 2.0

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