El recientemente lanzado dron Freefly ALTA

Incluida en el Diccionario de la Real Academia Española en su última edición – la vigésimo tercera, de octubre de 2014- la palabra dron se utiliza para designar una “aeronave no tripulada”.  Sin embargo, a pesar de que el concepto es conocido por un amplio abanico de personas, de que su aparición se remonta a finales del siglo XX y de que su desarrollo se encuentra en pleno proceso de expansión –según la Consumer Electronics Association, se estima que este año se gastarán más de 100 millones de euros en drones-, todavía quedan muchas preguntas por contestar. Legislación, aplicaciones, costes, utilidad…son demasiadas las dudas que resolver. Tranquilo, porque en Malavida te damos algunas respuestas.

Uno de los últimos prototipos de Skyorbiter, pionera en este ámbitoUno de los últimos prototipos de Skyorbiter, pionera en este ámbito

Ámbitos de aplicación de los drones

Más allá de su evidente aplicación militar –para la que inicialmente fueron concebidos-, los drones pueden usarse en otros ámbitos como:

  • El cine: entre los últimos drones para cineastas encontramos el ALTA de Freefly, que permite a los profesionales de este sector colocar la cámara encima y Solo, de 3D Robotics y GoPro. El DJI Phantom 3 es otro de los favoritos. La tercera generación de este vehículo cuenta con dos versiones -cuya principal diferencia son sus cámaras-: el Advanced y el Professional, este último con grabación 4K. 

  • Búsqueda de personas extraviadas: volar a poca altura con una cámara de alta calidad permite identificar a sujetos rápidamente. .
  • Ayuda en situaciones de emergencia y labores policiales: servirían, sobre todo, en el caso de rescates. En cuanto a la última aplicación, se halla en fase de pruebas en el departamento de policía de Liverpool.
  • Entrega de paquetes y mensajería: aunque una de las compañías más conocidas en intentarlo es la estadounidense Amazon –cuya idea ha causado un gran revuelo mediático-, el asunto no queda claro en términos legales. Además, en otros países como la China, la empresa de correo SF Express ya hace envíos a través de pequeños helicópteros, y hasta en Rusia e Israel ya se encuentran drones haciendo entregas de pizza.
  • Usos agrícolas: para monitorizar cultivos y vigilar el desarrollo de plagas y enfermedades. El pastoreo de ovejas es otra de sus posibilidades.
  • Ejercicio físico: como Nixie, un dron-pulsera que persigue al deportista mientras corre y le fotografía. 
  • Llevar medicinas a zonas de conflicto o áreas aisladas: una inicativa que ya ha puesto en marcha la Universidad de Lund, en Suecia, para llevar medicamentos a Malawi.
  • Cartografía y fotografía aérea.
  • Control fiscal de propiedades: y patrimonio. Ya se lleva a cabo en Argentina.
  • Identificación y documentación de patrimonio arqueológico: un proyecto con el que ya se ha atrevido la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, con sede en los Pirineos.
  • Seguridad en eventos: una de las últimas novedades en este ámbito es la del fabricante alemán de robots Festo, las eMotionButterflies, un dron en forma de mariposa con infrarrojos que ha conquistado las alturas.

  • Vigilancia de incendios: un ejemplo lo constituye Fulmar, un dron que además de para la vigilancia de fronteras, podría usarse para controlar incendios, avisar de ellos, etcétera. En España la ley no lo permite.
  • Distribución de señal de Internet: los drones adquirirían pues el papel de las antenas de telefonía; una cuestión que solucionaría los problemas de conexión de las zonas rurales y de difícil acceso. Es el caso de los globos de Google, de los drones de Facebook y los de SkyOrbiter, estos últimos en nuestra vecina Portugal, que danservicios de voz y datos desde las alturas valiéndose de enlaces 2G, 3G, LTE, y WiFi.
  • Control de obras, evaluación de su impacto medioambiental y urbanístico.
  • Control fronterizo.

Claves y normativa para el vuelo de drones

Al margen de la citada normativa, la compañía española Wiquot ha establecido un decálogo de recomendaciones básicas para volarlos entre las que encontramos:

  • Registro: en función de su peso (existen tres categorías –menos de 2 kilos, de 2 a 25 kilos y más de 25) y siguiendo los parámetros de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Si no llegan a los dos, no es necesario dicho registro, aunque todas las operaciones y modificaciones deberán notificarse a la citada agencia. En el caso de que supere los 25 kg los vuelos deberán limitarse al espacio aéreo no controlado y a zonas despobladas. Los que queden por debajo de este peso solo podrán volar dentro del alcance visual, sin superar los 500 metros de distancia ni los 120 de altura. Las cifras se reducen para los inferiores a 10 y 2 kg, con un máximo de 100 metros respecto de la persona que lo manipula para los primeros, y con el correspondiente aviso a las autoridades respecto de los segundos.
  • Identificación: en el aparato deberá figurar una placa en la que conste el nombre y los datos de la empresa para la que opera.
  • Manual de operaciones, seguro específico contra accidentes y estudio aeronáutico de seguridad: son obligatorios
  • Ámbito: su uso está restringido tanto en ciudades como en conciertos, aglomeraciones, etcétera. Podrán volar para actividades comerciales, de investigación y desarrollo, extinción de incendios, etcétera.
  • Licencia del piloto: para volar un dron es necesaria la correspondiente licencia de piloto (ultraligero) o bien la demostración de los conocimientos teóricos requeridos para obtenerla.

Por desgracia, aunque las posibilidades de los drones sean amplias, no todas se plasman en la vida real pues, desafortunadamente, todavía queda un amplio camino legislativo por recorrer. Y a ti, ¿se te ocurren otros modos de usarlos?

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