Data hoarders: los acumuladores de datos digitales

Los acaparadores de datos, en los años 30
Existen personas que se dedican a acumular cantidades ingentes de datos digitales en su disco duro para vendérsolos a empresas o remitentes de spam. Otros se los quedan para su uso personal, como un botín pirata. Ellos son los data hoarders

La pregunta aparece en el horizonte. ¿Qué son exactamente los acaparadores de datos? Es una traducción directa del término inglés data hoarders. Su finalidad es acumular datos de personas en la red para poder intercambiar y vender información. Y aquí entra en juego cualquier tipo de botín, desde números de teléfono hasta contraseñas, correos electrónicos o simples datos biográficos. Uno de los llamados data hoarders ha sacado a la luz varios interrogantes sobre su modo de actuar. Muchas son las preguntas que se hace el público general sobre su actividad y su afición a retener cada vez más datos, como si fuera una droga de la que no pueden, o no quieren, escapar. Aquí despejamos algunas de ellas.

¿A qué se dedican los que recogen datos?

El qué es obvio. Acumular cada vez un número mayor de datos para poder venderlos o intercambiarlos con sus colegas. Crear una fuerte red de camaradería entre ellos para aumentar todavía más sus ingresos y mercancías virtuales. Es un comercio clandestino de datos robados del que se aprovechan muchos hackers, sí, pero también unas personas que disfrutan incorporando más y más paquetes de datos a sus discos duros. Estos archivos pueden ser de todo tipo, desde imágenes hasta credenciales de páginas web. También utilizan la fuente inabarcable de información que son algunas redes sociales y datos personales para integrarlos entre los receptores de spam, por ejemplo.

Poco puedes hacer para asegurar tus datos al 100% contra los data hoardersPoco puedes hacer para asegurar tus datos al 100% contra los data hoarders / [The Preiser Project] editada con licencia CC 2.0

¿Eres tú un data hoarding?

Tenemos que diferenciar entre las personas que acumulan datos para traficar con ellos de manera fraudulenta con las que recogen esos datos para por puro coleccionismo. Por una parte tenemos a las personas que ganan dinero con el tráfico de estas informaciones a emisores de publicidad, por ejemplo. Eso sí, cualquiera de nosotros puede ser uno de ellos a nivel local, es decir, sin comerciar ni compartir necesariamente nuestros propios datos. Se puede comparar perfectamente con el Síndrome de Diógenes digital, el acto de acumular tantos datos a la hora de preparar un texto o trabajo que llegan a entorpecer el comienzo del mismo.

Tanta información imposibilita la organización y obstruir a la hora de encontrar datos concretos. ¿Cómo se detecta? Pues almacenando centenares de películas que ya no tienen ningún uso, llenando las bandejas del correo electrónico hasta no saber diferenciar lo útil de lo accesorio o acumulando carpetas y subcarpetas sin archivos dentro. En definitiva, un desorden digital que muchas veces tiene repercusión en la salud mental del usuario. Es una tendencia que se aplica también a las empresas, que quieren tener el control de mucha información a la vez, llegando a recabar datos que no tienen una función útil solo por si algún día se utilizan.

Comunidad hoarder: Compartir experiencias en foros y webs

Los acumuladores de datos suelen comunicarse entre ellos mediante foros y redes sociales. Reddit es una de las webs más activas (como en muchos otros temas). En el hilo sobre los acumuladores de datos se pueden leer presentaciones y posts como It's a digital Disease! (¡es una enfermedad digital!). Existen conversaciones personales sobre la realidad de un acumulador de datos y de qué comportamientos son claves para considerarse uno de ellos. También discuten sobre qué discos duros son los más apropiados para guardar los datos. Los principales hilos de Reddit se basan en cualidades del propio data hoarder. Es decir, se preguntan si lo son, si se están convirtiendo o incluso qué hay que hacer para mantener el orden de los datos. Ellos mismos saben que para ser un acumulador influye mucho el estado mental, y así lo reflejan en esta comunidad.

La comunidad de los acumuladores de datos suele ser anónima y conocedora de la informáticaLa comunidad de los acumuladores de datos suele ser anónima y conocedora de la informática

Este materialismo digital se explica en el texto Hoarding the Ethereal, de Gayle Gatchalian, que asegura que la digitalización y el almacenamiento barato, acelerado por los mecanismos de producción capitalistas, ha hecho que el minimalismo propio del Siglo XXI tenga su contrapartida digital en el almacenamiento de basura digital. De este tipo de data hoarders cabe diferenciar entre los que no pueden evitar esa acumulación de información, sea útil o no y los que suman a esa afición un intercambio monetario para esos mismos ficheros.

El e-Hoarding con fines monetarios

David, que así se hace llamar, insinúa que hay mucho de coleccionismo en su trabajo. Toda la información obtenida se suma y ocupa cada vez más. Es una sensación similar a coleccionar algún tipo de producto, como películas, sellos o plantas. Siempre se quiere más, y ese es el sentimiento que recalca en la entrevista. Además, al margen del amor por recolectar, David recibe dinero por sus operaciones. Una vez comienza a recibir datos, quiere más, argumenta, pero sin recoger lo que considera que es basura (distintos datos de foros específicos de países lejanos, por ejemplo).

Cuando recibes dinero quieres más y más datos, cincuenta se convierten en cien y luego doscientos y quinientos...

Los Data Hoarders son una comunidad unida, un foro de especialistas que recorren la red atentos a nuevos datos que recabar. David asegura que si se tienen los contactos adecuados, se es amable y no se estafa a la gente, un data hoarder puede acabar teniendo una impresionante cartera de informaciones. Es un acto que hoy en día no hace más que aumentar en todo el mundo. Acceder a las credenciales de miles de personas y, por lo tanto, entrar de manera imprevista en una gran página web, es más común de lo que pensamos.

Un ladrón de datos puede ser cualquiera con los conocimientos necesariosUn ladrón de datos puede ser cualquiera con los conocimientos necesarios

PlayStation, MySpace o el Banco Popular, el robo de datos es universal

Las violaciones de datos que han salido a la luz en los últimos cinco años son numerosas. Si nos centramos en algunas podemos afirmar que se trata de un mal común que afecta a millones de personas en todo el mundo. En el año 2011 se robaron datos de más de 77 millones de cuentas de usuarios de consolas PlayStation. Un número enorme de datos que almacenar, como los números de cuenta o los correos electrónicos. Más reciente es la noticia del hacker que robó 360 millones de cuentas de MySpace (con toda la información que va añadida) para ponerlas a la venta. Más trabajo para los recabadores de datos, más dinero con el que hacer transacciones.

Pero hay mucho más, pues el resto de la lista es extensa: Twitter y el reconocimiento público de 33 millones de sus contraseñas en venta por un fallo de seguridad, 100 millones de contraseñas de la red social rusa VK, más millones en Badoo, en Tumblr, etc. Eso sí, no todas las acciones son a gran escala. Resulta llamativo que todavía llegan a tener éxito las emisiones de mails a diversas personas para pedir datos personales, (un mail que debe de haberse conseguido antes de alguna manera). Recientemente hubo un envío masivo de correos electrónicos en el que los delincuentes se hacían pasar por el Banco Popular y pedían una serie de informaciones tras abrir un archivo adjunto que nos llevaba a una réplica de la página del banco.

Las puertas que atraviesan no son física, pero suponen también un gran retoLas puertas que atraviesan no son física, pero suponen también un gran reto

Los recolectores y sus bases de datos

Otro entrevistado es Keen, quien dice tener más de mil bases de datos provenientes de foros o webs especializadas. Asegura conocer a recolectores con más de 6.000 bases de datos individuales. De esta manera, se normaliza entre ellos la obtención de información, comparándose unos a otros. Comenta que empezó recogiendo esos documentos para intimidar a delincuentes que utilizaban esos mismos paquetes para estafar a gente. Como miles de Robin Hood del almacenamiento digital. 

Otro entrevistado indica que tiene más de cinco terabytes de información y entre tal cantidad asegura tener cosas muy interesantes de Ashley Madison (la web que te ayuda a ser infiel a tu pareja). A este tipo de recolectores les encanta, según dicen, introducirse en algunas webs polémicas, como la mencionada, o también en algunas de empresas y de grupos anti-piratería por simple placer.

En ocasiones, el hecho de acceder a información ajena es más un ejercicio de curiosidad y de comparación de datos que una manera rápida de ganar dinero. Pueden, incluso, decidir acceder a sitios y conocer las contraseñas de los usuarios para contrastar la popularidad de los passwords según país o simplemente para conocer el estado de seguridad de algunas páginas web. Es su botín, y hacen con él lo que quieren.

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