De la moviola a las APPs: la democratización de la edición de vídeo

Moviola
La edición de cine y vídeo ha evolucionado de manera constante desde los comienzos del cine, pasando de complejos y costosos sistemas sólo al alcance de grandes estudios a estar a disposición de cualquiera que posea un móvil o un ordenador

El nacimiento del cine conlleva la necesidad de la edición y montaje de las imágenes registradas. Bien porque se quieran eliminar fragmentos inservibles para el propósito de la película, bien porque el discurso narrativo lo exija, lo cierto es que desde el principio el cineasta (entendido como el que registra imágenes en vídeo o película) se ha visto forzado a hacer un trabajo de edición y postproducción con el material fílmico para ajustarlo a las exigencias del contexto. Gracias a los medios actuales ésta es cada vez una tarea más sencilla y, sobre todo, asequible para cualquier bolsillo, pero no siempre ha sido así.

Los primeros años: sistemas limitados

Las primeras cintas eran montadas de manera muy rudimentaria, a mano, fotograma a fotograma. Esto suponía un trabajo muy costoso que dio un paso importante hacia delante con la aparición de la moviola en 1917 y que empieza a utilizarse por parte de los estudios de cine en 1924. Herramienta ésta que permite integrar mejor el sonido en la película haciendo que éste se sincronice con la imagen.

Edición cinematográfica con moviolaEdición cinematográfica con moviola / Iu arembepe editada con licencia Creative Commons Shared Alike 2.0 Generic

El discurso narrativo del cine evoluciona y exige un montaje cada vez más complejo, dando pie a nuevas técnicas de edición como la lineal o analógica, en la que en una cinta magnética de vídeo, que aparece en los 50, se graban los contenidos que suministran otras fuentes. Exigía la grabación de las escenas en orden de proyección. Sin embargo a partir de los años 70 tanto este sistema como la moviola empezarán a caer en desuso, ya que harán acto de aparición las mesas de montaje horizontal con las que la película de nitrato sufre menos al estar menos tensionadas y que además eliminan ruidos y movimientos intermitentes.

No obstante lo que causará toda una revolución será la aparición del primer sistema de edición no lineal con acceso aleatorio (existía este sistema desde los 50, pero se hacía de manera manual y muy rudimentaria). Se trata de la CMX 600, que comienza a introducirse en la industria cinematográfica y televisiva a partir de 1971 y que permitía reducir, ampliar e introducir escenas sin afectar a las anteriores y posteriores.

Esta CMX 600 era una máquina compuesta por dos monitores, uno para imágenes y otro para órdenes y que se controlaban con un lápiz electrónico. Disponía de hasta 12 discos duros de 39 MB cada uno y era capaz de almacenar una hora de material bruto. Se utilizó, principalmente, para producciones televisivas y otras de corta duración como anuncios.

De los equipos profesionales a los ordenadores domésticos

La CMX 600, la primera máquina de edición no lineal, no se trataba de una herramienta al alcance de cualquiera; sólo podían asumirla grandes estudios de producción y cadenas de televisión con gran presupuesto ya que cada unidad estaba en un precio de 250.000$ de la época. De hecho éste fue el gran inconveniente y sólo se produjeron 6 de ellas.

La idea sobre la que se apoya esta máquina evoluciona paulatinamente y con la llegada de la informática doméstica se va abaratando en costes a la vez que se reduce su tamaño. Con ella irrumpe la edición digital y la década de los 80 ve nacer programas como AVID1, un editor basado en Mac que terminaría por convertirse en un estándar de Hollywood.

No obstante, se trata de un software todavía fuera del alcance de cualquier bolsillo, tanto por su precio como por los equipos que exige para que funcione de manera adecuada: procesadores, tarjetas gráficas y almacenamiento son los tres principales obstáculos para la edición y postproducción digital que, aunque muchísimo más baratos que los primeros equipos de edición no lineal, todavía siguen siendo productos que rara vez saldrán del ámbito profesional.

La democratización total con software de calidad y aplicaciones móviles

Sin embargo a finales del siglo XX los ordenadores personales y nuevos sistemas operativos permiten contar con cada vez mejor software que acerca la edición de vídeo al usuario de a pie. Son cada vez más los programas que permiten montar y editar con resultados profesionales, introduciendo además herramientas de postproducción para la inclusión de rótulos, transiciones y efectos que fomentan la aparición de mucho usuario autodidacta y la proliferación de productoras audiovisuales.

Desde un móvil se puede grabar vídeo y posteriormente editarloDesde un móvil se puede grabar vídeo y posteriormente editarlo / Kirill Knlazev editada con licencia Creative Commons Shared Alike 2.0 Generic

En estos últimos años vivimos además fenómenos llamativos como de las aplicaciones móviles, algunas de ellas muy sofisticadas, y que permiten contar con un pequeño estudio de edición en el móvil al alcance de cualquiera. No podemos olvidar tampoco el de los youtubers, que se han servido de esta democratización de la edición de vídeo para convertirse en verdaderas estrellas del audiovisual de nuevo cuño.

Video deluxe 2016 como ejemplo

Y si bien es cierto que tanto AVID como Adobe continúan siendo estándares de la gran industria audiovisual, es software como Video deluxe 2016 de MAGIX el que ha conseguido que cualquiera con su ordenador pueda explotar su talento y creatividad en el vídeo a un precio asequible para cualquier usuario interesado.

Sin ir más lejos este programa cuenta con una plantillas y efectos de sonido e imagen para crear películas a partir de una grabación trufadas de recursos impresionantes. No es necesario disponer de unos conocimientos avanzados, ya que mediante una interfaz sencilla y personalizable repleta de diferentes menús de opciones y asistentes el usuario puede crear material gráfico que nada tiene que envidiar a muchísimas producciones profesionales que vemos hoy en cine y televisión.

Estamos hablando de un software que permite trabajar con los últimos estándares de vídeo de alta definición y exportar el resultado final no sólo a formatos de vídeo doméstico como DVD o Blu-ray, sino también a los nuevos estándares impulsados por la telefonía móvil como YouTube. Y para ello no es más que necesario un ordenador con Windows 7.

Ésta es la demostración de cómo ha evolucionado la industria del cine y las técnicas del montaje, de cómo cualquiera de nosotros podemos aprender y plasmar toda nuestra creatividad sin necesidad de realizar fuertes inversiones.

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