ECHO IV era el sucesor de estas máquinas

Medio siglo de vida ha cumplido Echo IV (Electronic Computing Home Operator), un artilugio más propio del imaginario steampunk que funcionó por primera vez en abril de 1966, una década antes que cacharros presentes en la cultura popular de hoy como el Apple II, el TRS-80 o el Commodore Pet. Fue un producto único que compartió época con los inventos de Doug Engelbart, pero no así su huella en la historia de la computación. Los armarios y teclados de ECHO IV transformaron el sótano de los Sutherland para siempre, y anticipo la revolución tecnológica para el hogar que vendría mucho después.

ECHO IV: Un ordenador en el sótano

Jim Sutherland fue el ingeniero que creó ECHO IV, un sistema de automatización con 160 kHz de velocidad de reloj pensado para el hogar, exactamente para su hogar. Sutherland trabajaba en Westinghouse Electric, empresa de la que recogió material sobrante del procesador industrial Prodac-IV para crear ECHO IV. Exactamente recogió módulos, circuitería y una memoria de núcleos magnéticos (el equivalente a la memoria RAM de la actualidad).

La casa de Sutherland, que vivía con su mujer y sus tres hijos, se convirtió en parte de la computadora, un aparato que pretendía automatizar las tareas y rutinas diarias que una familia de la American Way of Life pudiera tener. La revista Popular Mechanics de abril de 1968 se hizo eco de la creación de Sutherland, Un ordenador en el sótano, así tituló Glenn Infield el reportaje sobre la familia que albergaba en su casa un ordenador doméstico, algo para entonces inaudito fuera del ámbito empresarial y profesional. En el reportaje describe a su mujer como una economista doméstica (un cliché clásico en la década de los sesenta) que utiliza las particularidades de Echo IV para mejorar sus tareas del hogar, llegando incluso a mencionar cómo la mujer de Jim llegó a temer que ECHO IV pudiese sustituirla como gestora de las labores hogareñas. Infield también menciona algo que se convertiría en dogma en la evolución de los ordenadores personales, su ubicación en el sótano:

Antes del final del segundo año, lo que era antes el sótano se ha convertido en la habitación de juegos, ECHO IV ya forma parte de la familia, ocupando las paredes con su circuitería y sus armarios.

ECHO IV pesaba más de 350 kilos y almacenaba sus módulos y circuitos en cuatro armarios de un metro ochenta centímetros de altura. En el primero de ellos almacenó la CPU y el panel de programación, otro armario albergó la antena de televisión, el termostato y el reloj; los otros dos se encargaban de la memoria y las consolas de la cocina y del salón. Los terminales secundarios y los cableados se situaban en las estancias de la casa, así cada miembro de la familia podía interactuar con ECHO IV desde cada habitación. La interacción se realizaba con interruptores situados en el armario principal y los teclados, así como la consola de la cocina (centro neurálgico de ECHO IV), que estaba basada en una máquina de escribir de IBM. Infield describía otras características en la revista Popular Mechanics:

El ordenador casero no es un aparato muy sofisticado para los estándares actuales, pero tiene la capacidad de almacenar 8192 palabras y entiende 18 comandos para realizar tareas automáticamente.

Calculadora Sharp, lo más parecido a ECHO IVCalculadora Sharp, lo más parecido a ECHO IV

Características del ECHO IV

  • Consumo de energía: 3 kW.
  • Reloj en tiempo real.
  • Núcleo de memoria magnética: 8.192 palabras a 15 bits.
  • Velocidad de reloj: 160 kHz.
  • Número de modulos de circuito: 120.
  • Número de tipos de módulos de circuito: 16.
  • Input/Output: Teclado alfanumérico. 6 teclados numéricos. Lector de cintas de papel. 15 interruptores. 75 cierres de contacto de relé. 2 impresoras.
  • Wire-Wrap.

Aplicaciones del ECHO IV

  • Despertador.
  • Alimentación del sistema estéreo.
  • Control de la televisión.
  • Música, generador de tonos.
  • Programas de matemáticas y sobre educación.

Apps en la American Way of Life

Una de las características más llamativas de ECHO IV fue su uso como procesador de textos. Este bisabuelo de Word podía almacenar en su memoria el texto escrito para reproducirse más tarde, añadiendo cambios de formatos y números de página de manera automática. Un añadido que, eso sí, no llegó hasta varios años más tarde de su nacimiento.

Entre otras funciones únicas para los sesenta, destacaba la posibilidad de dejar mensajes y notas a los otros miembros de la familia, realizar un seguimiento del inventario de bienes de la casa, almacenar recetas o incluso anotar la lista de la compra. Eso sí, pese a que no todas las ideas de Sutherland se llevaron a cabo por cuestiones puramente tecnológicas, como predecir el tiempo, sí podía controlar la televisión e integraba un reloj, un despertador y algunas aplicaciones matemáticas y de educación.

Los hijos de ECHO IV, la trinidad de 1977

La revista Byte las nombró posteriormente “la trinidad de 1977” y supusieron un cambio drástico en la manera de percibir las computadoras. Se pasó de enormes mastodontes de decenas y centenares de kilos a aparatos que cabían encima del escritorio. Intel fue la que, gracias a la creación de la memoria RAM (Random Access Memory) a finales de los sesenta, facilitase la aparición de Apple II, Commodore PET y el TRS-80, los primeros ordenadores personales exitosos, vendiendo millones de máquinas.

Fueron estas incursiones mundialmente conocidas las que enterraron la visión de facilitar la vida en el hogar de ECHO IV para centrar la atención en el uso personal, cara a cara, del usuario con su propia pantalla. En apenas tres años había pasado de curiosidad futurista a un cacharro viejo, incómodo e inservible. ECHO IV fue de los últimos intentos de computación antes de la venida de la memoria RAM, que carga todas las instrucciones que ejecuta la unidad central de procesamiento y otras unidades del ordenador. Al ser de “acceso aleatorio”, supusieron un adelanto enorme en la velocidad de carga y búsqueda de información, pues no era necesario seguir un orden para acceder a ella (acceso secuencial). Ese fue el momento en el que ECHO IV pasó de las hojas centrales de las revistas a una nota a pie de página en la historia de las computadoras. Más información e imágenes del ECHO IV, aquí.

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