¿Soy adicto al móvil o sólo sufro dependencia? 3 apps de diagnóstico y 12 señales nomofóbicas

El mundo está en la palma de tus manos. Es lo que hay y todo cuanto tiene por ofrecer un smartphone táctil de última generación. Según lo que vemos en la liturgia del llamado nomofobismo, el móvil está omnipresente en la vida de sus devotos adictos. El yo digital de miles de nomófobos desahucia al ser de carne y hueso, su espacio se ve desplazado en beneficio de una identidad virtual cuya reputación hay que mantener a toda costa. El móvil crea adicción, muchos no podemos salir de casa sin llevarlo encima. El impacto que ha tenido en nuestra vida social es enorme, algo nunca visto hasta la fecha. ¡No sin mi móvil!

Según el Informe Mobile en España y en el Mundo 2015 de Ditrendia, el número de móviles ha superado ya al número de personas en el mundo. El promedio de tiempo diario que los usuarios pasan en el móvil es de 177 minutos, 9 min más que viendo la TV. España es líder en el mercado de los smartphone en Europa, el 40% de los españoles miran el móvil más de 50 veces al día y el 70% lo hace en la primera media hora después de despertarse. El 90% del tiempo se usa para aplicaciones, con una media de 30 aplicaciones por móvil. Facebook acapara el 50% del tráfico de datos. 

Las compras a través del móvil también van creciendo en todo el mundo, así como la banca móvil. Pero el dato que nos llama la atención es el siguiente: 1 de cada 10 personas está enganchada a su móvil durante más de cuatro horas al día. El smartphone es mucho más que un móvil para realizar llamadas, de ahí que lo consultamos con alta frecuencia. Incluso el 10% llega a consultarlo más de cien veces al día, una vez cada cinco minutos. Casi la mitad, el 46% consulta el móvil en los cinco primeros minutos después de levantarse.

El número de móviles ya ha superado al número de personas en el mundo.

Llamadas de voz, mensajerías, redes sociales, vídeos y compras a través del móvil, sin olvidar los juegos y demás apps… sí, el móvil se ha hecho imprescindible a nuestro lado. Conecta virtualmente a las personas pero reduce la interacción física en las relaciones reales cara a cara. Estamos cenando con amigos y a pesar de ello desenfundamos el móvil más rápido que nuestra sombra cuando recibimos una notificación. La interacción social a través del móvil es adictiva.

Informe Mobile en España y en el Mundo 2015 de DitrendiaInforme Mobile en España y en el Mundo 2015 de Ditrendia

El uso del móvil impacta directamente en nuestra mente y cuerpo

Esa adicción o fobia a salir sin el móvil tiene nombre, la nomofobia. Incluso se llegó a demostrar usando pruebas de resonancia magnética y neuroimágenes que el uso del móvil modifica la química de nuestro cerebro. Ese bombardeo de estímulos ha fortalecido algunos circuitos neuronales que permiten a nuestra mente reaccionar a los impulsos gastando menos energía; la parte negativa es que esa toma de decisión rápida perjudica a la reflexión.

El móvil nos produce un déficit de atención y es responsable de una excitación neurológica que afecta a los procesos emocionales, según un estudio publicado en la revista PLoS One. Se descubrió que los focos de recompensa en el cerebro de los adictos al móvil están más activos cuando hacen uso de apps sociales en el móvil. Y esa motivación tiene una recompensa fisiológica mediante la liberación de dopamina a.k.a. la hormona de la felicidad.

Debido a la capacidad de nuestro cerebro para alterar su química, un fenómeno llamado neuroplasticidad o plasticidad neuronal, emergen nuevos patrones de comportamiento que nos hacen pensar y sentir de forma diferente. Toda experiencia nos da poder y activa ciertas áreas del cerebro. El móvil es “LA” puerta a la sociedad digital, y esos estímulos merman nuestra capacidad a retener información pero a su vez nos vuelven más alerta.

De la investigación sobre redes sociales del Instituto de Neurociencias Cognitivas del Colegio Universitario de Londres, Ryota Kanai llegó a la conclusión de que a más amigos en Facebook más volumen de materia gris en las zonas del cerebro implicadas con la memoria, las emociones y la comunicación. Extrapolando se puede decir que sí, el uso del móvil impacta directamente en nuestra mente, aunque también lo hace en el cuerpo.

Esa mezcolanza de ansiedad, pánico e irritabilidad que sentimos cuando se nos acaba la batería del móvil o no lo llevamos encima es una respuesta física en toda regla. Esa llamada a la acción cuando estamos a punto de cenar y le sacamos una foto al plato para compartirlo en Instagram o en Pinterest o cuando nos despertamos en mitad de la noche con la extraña sensación de haber recibido una notificación del Facebook o Whatsapp. Sin olvidar el síndrome del cuello roto por nuestra mala postura al usar el móvil inclinando la cabeza a todas horas.

3 apps de diagnóstico que miden tu adicción al móvil para Android

Si te llevas el móvil al aseo, bajas el volumen cuando te piden que lo apagues o duermes con el móvil al lado de la cabeza, lo más probable es que padeces nomofobia. Para sacarte de dudas, existe una serie de apps con las que puedes obtener estadísticas del tiempo real que pasas usando tu smartphone y en cada una de tus aplicaciones. Existen muchas pero seleccionamos las tres más visuales: QualityTime, Menthal y Checky.

  • Historial de uso para cada aplicación y gráficas semanales con QualityTime. Es la más lograda a nivel visual así como la más completa de las tres. Ofrece una línea del tiempo a lo largo de la cual se extiende toda tu actividad diaria. No sólo te muestra tus hábitos de uso del smartphone sino que puedes crear lo que llaman restricciones de uso mediante alertas tipo “¡Te estás pasando con esta app, hora de tomar un descanso!”. Programar periodos de descanso te vendrá bien para ponerte a dieta de móvil, hasta permite programar alertas personalizadas IFTTT - If this then that- para cuando excedas el límite de uso del móvil.
  • Datos de uso del móvil combinados con un perfil psicológico con Menthal. Es la más peculiar ya que nos dice cómo somos socialmente una vez respondido un cuestionario. Luego cosecha datos que representa en forma de una nota, cuanto más alta sea tu nota más adicto serás al móvil. Ese soplón nos dirá el tiempo que pasamos al día con nuestro móvil, la cantidad de veces que lo desbloqueamos y cuál es la app más usada del día; también ofrece un listado de aplicaciones en función de su frecuencia de uso. Si bien es útil, no es tan completo como QualityTiime y hemos detectado cierta inestabilidad de la app en el sistema.
  • Entérate de cuántas veces al día desbloqueas y usas tu móvil con Checky. Es la aplicación más sencilla ya que sólo nos ofrece un dato, y es el número de veces que accedemos al móvil al día. Suficiente para unos, nosotros no le vemos mucha utilidad al no vincular sus estadísticas a la cantidad de minutos que pasamos usando el móvil. Al final sólo se reduce a una estadística anecdótica que compartiremos con los amigos en redes sociales. Se echa en falta algunas mejoras como la disponibilidad de un calendario para consultar datos de días anteriores, semanas incluso. Por otro lado, lleva el gen de la gamificación en su código.
Estadísticas de QualityTime, Menthal y CheckyEstadísticas de QualityTime, Menthal y Checky

QualityTime sigue siendo nuestra app predilecta para sacar datos de uso del smartphone que sean de real provecho, además de contar con mecanismos para reducir nuestra adicción con alertas o la programación de momentos de descanso. Pero siendo justo y sincero, esas apps son pescadillas que se muerden la cola ya que su uso es adictivo y como crea adicción viene inflar nuestras estadísticas de uso. Al final sólo nos queda el autocontrol o remedios más singulares como la acupuntura o la hipnoterapia para tratar nuestra adicción al móvil.

¿Nomofobia o simple dependencia al móvil? A veces veo señales…

La delgada línea entre una adicción controlada y una fobia irracional acompañada de angustia o ansiedad se cruza cuando la adicción afecta tu comportamiento social y empiezas a sentir un pánico descontrolado ante la idea de no poder usar el móvil. Ese miedo psicológico a quedarse sin móvil se manifiesta a través de numerosas situaciones cotidianas con las que te identificarás si padeces nomofobia. Tu realidad está cambiando pero la pregunta es si eres consciente de ello y cuáles son las repercusiones en tus hábitos sociales.

El smartphone, mucho más que llamadas. El móvil es más que un teléfono y esa dependencia no siempre deriva en un uso descontrolado con estrés emocional. Si bien muchos se sienten desorientados al darse cuenta de que se les acaba la batería del móvil o cuando no lo llevan encima, se relajan y la vida sigue su curso. Para otros, esas situaciones desvían hacía ataques de pánico acompañados por ahogos y mareos con el pulso acelerado, hasta sienten dolores en el pecho y nauseas. No hay cura mágica, lo mejor es que acudan a terapia.

Si lo que vives es una severa dependencia del móvil pero sin llegar a ese estado de estrés físico, recuerda que no es una necesidad estar siempre disponible, en línea. Tampoco tienes el don de la ubicuidad, así que tus amigos lo entenderán si cortas el cordón umbilicomóvil. Olvídalo a consciencia en casa, no lo dejes a la vista, vive más tu yo offline, limita las notificaciones e instala apps, sí pero las justas y necesarias. 

Dependencia, puede que sí. ¿Eres nomofóbico? Es poco probable a no ser que sufras un colapso mental cada vez que sales de casa sin el móvil o te identifiques con la mayoría de las diez siguientes situaciones que describimos a continuación:

  • No te vas a la cama sin colocar el móvil debajo de la almohada o al lado de tu cabeza, arropado con el nórdico.
  • Si te vas de cena con los amigos, no puedes silenciar el móvil y lo desenfundas al instante al recibir una notificación.
  • Ya no sabes andar por la calle sin consultar el móvil y sufres el síndrome del cuello roto, problemas de espalda.
  • Te estás quedando sin batería en el móvil y empiezas a sentir ansiedad con la idea de estar totalmente desconectado.
  • Te has dado cuenta de que no llevas el móvil encima y te dejas invadir por el pánico hasta sentir ansias y mareos.
  • Te despiertas en mitad de la noche, padeces el síndrome de las vibraciones y notificaciones fantasmales del móvil.
  • Participas en decenas de redes sociales dando vida a tu yo digital cuya reputación te esmeras en cuidar más que a tu propia vida.
  • Has desarrollado un sexto sentido para detectar a las redes wifi en tu entorno, tienes una conexión con ellas, casi espiritual.
  • Eres un yonkie de las aplicaciones dejando en peligro al espacio libre en tu móvil, siempre andas con el móvil actualizado.
  • Tus amigos ya no te dejan usar el aseo ya que serías capaz de convertirlo en tu antro por el resto de la velada wasapeando.
  • Nunca apagas al móvil, incluso cuando te piden que lo apagues lo único que haces es quitarle el sonido pero nada más.
  • Tienes un cargador colgando de cada enchufe de casa, uno de bolsillo y otro en el coche, y no sales sin el cargador solar.

No te dejes engañar, el móvil es una autentica droga tecnológica. No desemboca en una crisis de pánico y ansiedad para todos pero sí hay que reconocer que el móvil estableció una constante en nuestra vida y es ese estado de conectividad permanente. Si se corta ese cordón umbilicomóvil, unos se sienten perdidos y sufren malestar social. Hablar por el móvil en lugar de hacerlo cara a cara crea una zona de confort social de la que cuesta salir. Pero a decir verdad, afecta sobre todo a las personas que ya cuentan con un cuadro de falta de autocontrol o carácter impulsivo. Exacerba una ansiedad social o depresión ya presente en esas personas, sólo que se ve potenciada a través del uso descontrolado del móvil.

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