ZX Spectrum 128K +2

¿Quién no ha tenido un ZX Spectrum o un Amstrad CPC? ¿Y un Commodore 64 o un Amiga? Estos son ya ordenadores con un estatus de mítico, que están grabados a fuego en la memoria colectiva de toda una generación de jugadores. Todas estas máquinas forman parte de lo que se ha dado en llamar "la edad de oro de los ordenadores personales", sin los cuales quizá no habríamos vivido toda la explosión de videoconsolas y gaming en PC que ha venido después. Contemporánea a esta edad de oro de los microordenadores llegó la edad de oro del software español, un fenómeno que a día de hoy se sigue mencionando y se recuerda con cariño y nostalgia.

Como antiguo propietario de un ZX Spectrum 128K +2 (algo que creo que no he mencionado nunca) viví aquella explosión bastante de cerca. Recuerdo que los títulos desarrollados por empresas ya míticas como Opera Software, Topo Soft o Dinamic Software estaban entre los mejores que se podían encontrar para las máquinas de Sinclair y los Amstrad CPC 464, con los de las compañías británicas como otro gran exponente. Además, podías comprar un juego en el videoclub de tu barrio por unas modestas 875 pesetas, con lo que de forma casi semanal podías tener algo nuevo que probar.

Estamos hablando de la época en la que los videojuegos se conseguían como cintas de cassette que tardaban muchísimo rato en cargar, pero en donde se rompieron muchas barreras que ayudaron a los gamers españoles de por entonces a descubrir un mundo nuevo.

Roland in the Ropes, Fred para Amstrad CPCRoland in the Ropes, Fred para Amstrad CPC

Así fue la edad de oro del software español

Los años 80 del siglo pasado fueron un momento de eclosión de nuevas tecnologías. Los microordenadores ayudaron a que, de repente, un ejército de chavales quisiese aprender a programar e intentase añadir a una industria floreciente títulos con temáticas que a ellos les gustaría ver. En estos primeros años de la década nacieron los primeros estudios de videojuegos. Es el caso de los británicos Codemasters, que se fundaron en 1985. Hoy en día se encargan de los juegos del Mundial de F1 y de la saga de conducción GRID entre muchos otros.

La edad de oro del software español daría sus primeros pasos en 1982, cuando se puso a la venta el Sinclair ZX81 dentro de nuestras fronteras. La gran cantidad de aficionados a este ordenador motivó la aparición de la revista El mundo del ZX81, que serviría a la vez de guía de referencia y fuente de información. Estos ordenadores contaban con una distribución a cargo de la empresa Indescomp (que también distribuiría los primeros Amstrad CPC y ZX Spectrum), una protagonista indiscutible de esta historia.

Los primeros años de la edad de oro

Indescomp inauguraría la edad de oro del software español en 1983, con el lanzamiento de los títulos La Pulga y Fred. La Pulga sería conocido como Boogaboo (The Flea) en Reino Unido y, junto al ya citado Fred, serviría para colocar al software patrio en el mercado europeo.

Roland in the Caves, La Pulga para Amstrad CPCRoland in the Caves, La Pulga para Amstrad CPC

La Pulga nació casi por casualidad, después de que su creador Paco Suarez empezase el proyecto con un asterisco que saltaba. Este asterisco más tarde se convertiría en la protagonista del juego, a la que debíamos guiar al final de cada nivel sorteando distintos obstáculos y evitando caer al vacío. Estamos hablando de uno de los primeros juegos con sello español en comercializarse fuera de nuestras fronteras, si no del primero. Para la versión de Amstrad el nombre del juego se cambió a Roland in the Caves.

Por su parte, Fred era un arqueólogo al que había que guiar por las pirámides. También consiguió distribución internacional y fue creado por Paco Menéndez, Fernando Rada y Carlos Granados. En Amstrad fue conocido como Roland on the Ropes.

Casi al mismo tiempo que los primeros videojuegos editados por Indescomp aparecen otros publicados por la empresa Ventamatic, que no tuvo tanto éxito como su competidora más directa. Su fundador Josep Oriol-Tomas comercializa a partir de 1983 una serie de videojuegos dirigidos a los ZX Spectrum que podían considerarse como programas caseros que enviaban los suscriptores de la revista / fanzine Spectrumanía, editada por la propia empresa.

Game Over de Dinamic Software en Amstrad CPCGame Over de Dinamic Software en Amstrad CPC

Gracias a Indescomp y a Ventamatic se inspiró a toda una serie de programadores que contribuyeron de forma impagable al fenómeno de la edad de oro del software español, si bien no todos tuvieron el mismo éxito.

La edad de oro se consolida

Con respecto a los años que abarca la edad de oro del software español existe división de opiniones. En algunos medios como El Otro Lado podemos leer que va de 1984 a 1991, mientras que en otros como Wikipedia se dice que va de 1983 a 1992. Personalmente creo que el inicio auténtico se puede situar en 1983 con la llegada de La Pulga y Fred, pero no sería hasta 1984 que el fenómeno se cimentaría y seguiría creciendo.

Toda esta fiebre por los videojuegos vino impulsada por estudiantes de telecomunicaciones e informática que acababan de licenciarse y que empezaron a crear empresas de videojuegos. Durante esta época aparecieron multitud de estudios de desarrollo que corrieron suerte desigual al acabar este período, pero que dejaron títulos de calidad (recordemos que entonces en España nos defendíamos con los ZX Spectrum y los Amstrad CPC mayoritariamente) e incluso algunos que consiguieron buenos resultados a nivel internacional, como La Abadía del Crimen.

El nacimiento de revistas como MicroHobby y Micromanía a finales de 1984 y principios de 1985 ayudó a impulsar el éxito comercial del software nacional. En este mismo año 1984 empezaba a dar sus primeros pasos Dinamic Software, mientras que en el campo de la distribución nacía Erbe Software. Esta última empresa se convertiría en el distribuidor más importante de España durante más de diez años. La segunda más importante a nivel de distribución sería Dro-Soft, vinculada al grupo Aviador DRO y que más tarde serviría para establecer la sede de Electronic Arts en España.

Mad Mix Game, el Pac Man españolMad Mix Game, el Pac Man español

Las grandes productoras de la edad de oro

Hacia 1985 Indescomp desaparece. Podemos considerar a dos empresas como sus sucesoras espirituales: Made in Spain y Opera Soft. Ambas habían sido fundadas por exempleados de Indescomp y ambas consiguieron distintos éxitos en la época de los microordenadores de 8 bits. Por su parte, algunos grafistas y programadores vinculados a Erbe Software fundaron Topo Software, si bien nunca dejaron el amparo de la distribuidora.

Made in Spain acabaría refundada como la distribuidora Zigurat, que serviría para editar y mover todos sus títulos. Algunos de sus éxitos más importantes son Sir Fred o el Misterio del Nilo. El caso de este último es particularmente especial, ya que se trataba de una licencia no oficial en videojuego de la película La Joya del Nilo. El protagonista de la acción pixelada guardaba cierto parecido con Michael Douglas.

Opera Soft cuenta en su haber con grandes éxitos como La Abadía del Crimen y títulos como Sol Negro o las dos partes de Livingstone Supongo. Al contrario de lo que ocurrió con otros contemporáneos suyos, esta empresa disfrutó de bastante éxito desde el momento de su estreno.

La Abadía del Crimen en Amstrad CPCLa Abadía del Crimen en Amstrad CPC

Por su parte, Dinamic Software produjo muchísimos títulos memorables. Es, quizá, el estudio que cuenta con más éxitos de toda la edad de oro del software español. Uno de tantos fue Fernando Martín Basket Master, que durante mucho tiempo fue uno de los videojuegos españoles más vendidos de todos los tiempos. A este podemos sumar otros títulos como Phantomas o Game Over, además de Babaliba, Abu Simbel Profanation y la serie Moves, compuesta de Army Moves, Navy Moves y Arctic Moves (esta tercera parte aparecería directamente en PC bajo el sello de Dinamic Multimedia).

Cerrando la lista de las más importantes queda Topo Soft, que al estar integrada dentro de la estructura de Erbe Software dependía por completo de la dirección de esta. La productora nos dejó para la historia títulos como Drazen Petrovic Basket, Emilio Butragueño Fútbol, La Espada Sagrada o Mad Mix Game, un curioso clon de Pac Man cañí.

Los años de decadencia

Todo lo que sube tiene que bajar. Es algo indiscutible. La industria del software español siguió creciendo imparable de 1985 a 1989. Nada parecía presagiar un final inmediato, pero estaba más cerca de lo que muchos pensaban. A finales de la década de los 80 empezaron a despuntar las máquinas de 16 bits, como el Atari ST, el Commodore Amiga y poco a poco el PC compatible.

Atari ST 520TAtari ST 520T / Blake Patterson editada con licencia CC 2.0

Tampoco ayudó que las primeras videoconsolas llegasen a España, con la NES a la cabeza y toda una legión de máquinas pensadas exclusivamente para jugar siguiéndole de cerca. Quedémonos con el caso de la NES. A pesar de que sólo era una máquina de 8 bits (igual que los microordenadores) su tecnología estaba mucho mejor aprovechada, lo que ofrecía videojuegos de mejor calidad visual y con unas mecánicas de juego mejores que las hasta entonces vistas.

Las empresas españolas no supieron adaptarse al cambio. Los 16 bits tenían a Europa bajo su puño de hierro, con nuestro país como el único bastión en el que los 8 bits todavía tenían tirón. Muchas empezaron a tener problemas financieros, y muy pocas consiguieron tener éxito en estos años de decadencia.

Los fundadores de Topo Soft abandonarían la compañía para fundar Animagic, que nació en una mala época y no tuvo continuidad tras editar Mortadelo y Filemón II. Topo siguió editando títulos bajo su sello, algunos de ellos tan importantes como una licencia oficial para toda Europa de la película Gremlins 2.

Nintendo NES, parte responsable de los años de decadenciaNintendo NES, parte responsable de los años de decadencia / Yannick Croissant editada con licencia CC 2.0

Opera Soft editaría el juego para adultos La Colmena y uno dedicado a las olimpiadas de Barcelona para desaparecer en 1992.

Por su parte, Zigurat sobrevivió a la decadencia asociándose con la empresa Gaelco para crear máquinas recreativas. Actualmente ambas se han fusionado en Gaelco Multimedia y, tras la caída en desgracia de las máquinas recreativas, intentan buscar un hueco en el mercado de los juegos para móviles.

Dinamic Software afrontó su peor época entre 1989 y 1991. La tercera entrega de la serie Moves se vio cancelada en 1991 tras el cierre de la productora. Los últimos títulos que lanzaron en la edad de oro fueron After the War y Narco Police. Un último título firmado por esta empresa salió a la luz en 1992 gracias a Electronic Arts. Nos referimos a Risky Woods, que llegaría incluso a la Sega Mega Drive y que supondría el punto final de la edad de oro. En 1993 sería refundada como Dinamic Multimedia, empresa que sólo pertenecía en un 30% a sus antiguos directores y que fue responsable de la exitosa serie PCFútbol entre otras, como la dedicada a la ACB PCBasket. Los fundadores de Dinamic Multimedia abandonaron la productora para formar FX Interactive, que sigue en activo hoy en día.

¿Se debe reivindicar la edad de oro del software español?

Personalmente siempre me había decantado por la opción de la defensa encarnizada de la edad de oro. De hecho, considero que en mi opinión debe ser reivindicada. Para quienes en este país aprendimos a amar los videojuegos en esta época, es un referente al que es imposible no acudir cuando pensamos en aquellas primeras partidas.

Pero no quiero que este punto del artículo se base única y exclusivamente en mi opinión. En Videoshock se publicó en 2012 un artículo sobre si la edad de oro del software español existió o fue solo un mito. Y, como siempre, hay partidarios de las dos teorías.

¿Por qué debemos reivindicar la edad de oro?

Para Jaume Esteve, autor del libro Ocho quilates, una historia de la edad de oro del software español, la edad de oro existió y debe ser reivindicada. Para este autor la clave de la defensa de este período no reside en el falso mantra de que fuimos el segundo país productor de juegos de 8 bits por detrás de Inglaterra (ya que fue Francia). La clave tampoco fue que grupos de adolescentes que no llegaban a la veintena de repente manejasen millones de pesetas.

Spectrum 128K +3 y Commodore 64, dos clásicos de esta épocaSpectrum 128K +3 y Commodore 64, dos clásicos de esta época / Soupmeister editada con licencia CC BY-SA 2.0

Para este autor la clave reside en que la edad de oro del software español empezó de la nada. En el momento en el que los microordenadores y los videojuegos hicieron mella en este país, esta Piel de Toro era un yermo tecnológico que se estaba acostumbrando a eso tan "nuevo" de la democracia y que estaba empezando a mirar hacia afuera.

En medio de toda esa desolación, una población que sabía muy poco inglés recurría a manuales de programación que leía a golpe de diccionario y a la ingeniería inversa para saber cómo funcionaban los juegos. Gracias a esos pioneros y a algún comercial con visión de futuro se levantó una industria que hasta entonces no existía y que, en su momento, el Estado no estaba por la labor de fomentar. El fenómeno fue tan importante que hasta se habla de él en el extranjero.

Lo repetiré las veces que haga falta. La Edad de Oro del software español moldeó para siempre a una generación de jugadores que nació, creció y mamó una forma de entender el videojuego hecha en casa. Que la calidad estuviera a la par que la de los títulos extranjeros no importaba, ya que en las listas de ventas se encontraban por igual, en su momento álgido, los títulos producidos aquí con los que llegaban de fuera. Pero la influencia estaba ahí: Fernando Martín competía contra el One on One de la misma manera que Army Moves lo hacía con Green Beret. (Jaume Esteve)

¿Por qué no deberíamos celebrar tanto la edad de oro?

En el otro lado de la discusión se sitúa Ramón Narifa. Este colaborador de Videoshock opina que la edad de oro del software español no fue para tanto. Narifa argumenta con muy buen criterio que las guerras en esto de los videojuegos, donde se libran de verdad es fuera de las fronteras españolas.

La Pulga funcionó muy bien fuera, otros títulos como Game Over suscitaron interés y alcanzaron buenas ventas con sus precios reducidos y, en general, los juegos que llegaron fuera se criticaron en ocasiones debido a su elevada dificultad. Pero según apunta Narifa, aparte de esto del paso de la industria española por Europa en aquella época hay poco rastro.

Según Narifa la piratería ahogó a un sector muy joven (las quejas en este sector por piratería vienen de muy lejos) y, mientras que los juegos de videoconsola costaban varios miles de pesetas, los juegos de Spectrum se podían comprar por menos de mil. El mercado acabó ahogado y, hasta que FX Interactive se planteó resucitar Navy Moves, no se había pensado en hacer ningún reboot o remake de títulos de esta época.

Así que, en perspectiva, creo que la Edad de Oro está por llegar, y seguramente no seamos nosotros quienes la juzguemos. Está claro que en aquellos tiempos se hicieron algunos juegos buenos, y que su impacto a nivel español fue alto, pero atendiendo a su impacto internacional, no se puede comparar con la otra edad de oro a la que se hace referencia en la Wikipedia en inglés. (Ramón Narifa)

Subjetivamente hablando, lo que yo pienso ya está más que claro. No habría escrito este artículo de no ser así. Ahora, a partir de los argumentos a favor y en contra de la edad de oro del software español, que cada uno saque sus propias conclusiones.

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