Phreaking: una historia de hackers telefónicos, blue boxes e ingenio

Teléfono antiguo
El phreaking fue un fenómeno surgido en el siglo pasado, en cierta medida precursor del hacking actual, usando la red de telefonía como principal instrumento. Blue boxes, Steve Jobs y la Operación Millennium son conceptos relacionados con esta subcultura

En estos días de Internet donde la informática tiene un papel absolutamente predominante en todo, donde los ordenadores han llegado hasta las neveras y donde todo es smart-algo, estamos hartos de oír hablar de hackers, hacking, seguridad informática y de todo lo demás. Hasta tenemos series de televisión sobre el tema —insistimos, la buena se llama Mr. Robot—. Pero, ¿qué pasaba cuando la mayor muestra de alta tecnología de un hogar cualquiera era un teléfono? También existía un grupo de personas que se dedicaban a trastear con la red telefónica con el objetivo de acceder a una tecnología que, de otra forma, no estaba al alcance del público. Se les conocía por el nombre de phreaks, y utilizaban una técnica llamada phreaking.

Como definición de phreaking podemos usar la actividad de una sub-cultura urbana de personas que estudian y experimentan con sistemas de telecomunicaciones, generalmente dispositivos conectados a redes de telefonía públicas. Tanto el término phreaking como el término phreak vienen de sustituir la “f” de freak o freaking por la “ph” de la voz inglesa phone.

Estos phreaks fueron capaces de ejecutar un proceso de ingeniería inversa sobre los tonos de las llamadas telefónicas, de forma que pudieran recrearse para saltar las restricciones de las operadoras y realizar llamadas gratuitas sin pasar por el control de las empresas telefónicas. En este artículo intentaremos dar a conocer un poco más qué fue este fenómeno, que si bien ya suena como algo caduco y obsoleto es el precursor del hacking actual.

Se podía llamar gratuitamente con las técnicas de los phreakersSe podía llamar gratuitamente con las técnicas de los phreakers

Historia del phreaking

El punto de partida del phreaking se produjo a finales de los años ‘50 del siglo XX en Estados Unidos. Se sitúa la edad de oro del fenómeno en torno a los años ‘60 y principios de los años ‘70. Al principio los phreaks se dedicaban a marcar distintos números por toda la red telefónica para entender cómo funcionaba.

Para ello se dedicaban a toda clase de actividades: escuchaban los tonos para intentar saber qué hacía cada número, leían artículos técnicos de compañías telefónicas, se colaban en instalaciones de operadoras y conectaban sus teléfonos a la red de la empresa… Cualquier cosa.

Sin embargo, su mayor logro fue la construcción de dispositivos electrónicos conocidos como blue boxes, black boxes y red boxes. Con ellos podían explorar la red telefónica haciendo llamadas, manteniendo comunicaciones con otros entusiastas como ellos y escribiendo sus propios newsletters.

Las blue boxes fueron fundamentales en la historia del phreakingLas blue boxes fueron fundamentales en la historia del phreaking / Maksym Kozlenko editada con licencia CC 2.0

Sin embargo, como toda buena historia tiene sus hitos, que vamos a comentar justo debajo de estas líneas.

Switch-hooking y marcador de tonos

El switch-hooking se considera uno de los primeros logros del phreaking. Se diseñó para ser usado en teléfonos donde el marcador de disco o el teclado estaban deshabilitados para hacer llamadas mediante una llave o cualquier otro medio de cierre. La idea era evitar llamadas no autorizadas.

Los phreaks encontraron una forma de sortear esto en los teléfonos con marcadores de disco. Ya que no se podía discar un número en el teléfono, la solución pasaba por pulsar el gancho rápidamente y de forma repetida, entre 5 y 10 veces por segundo, con intervalos de separación de un segundo entre series, permitía marcar un número.

En cuanto al marcador de tonos, se usaba con los teléfonos de teclado. Ya es algo normal que cuando pulsamos una tecla al marcar un número se reproduzca un sonido —incluso en los teléfonos móviles actuales—, pero hace cuarenta o cincuenta años no era algo tan común. Si los teclados estaban bloqueados como dijimos antes, a través del marcador de tonos se podían marcar números de teléfono sin usar el teclado, de forma que se podía evitar la restricción para realizar una llamada.

Los marcadores de tonos tuvieron un papel importante en una escena de la película Cortocircuito 2, donde los dos protagonistas humanos usan uno para escapar de un congelador industrial reproduciendo los tonos de los números que abrían la puerta. A continuación puedes ver un vídeo que muestra un marcador de tonos en funcionamiento.

2.600 MHz, la frecuencia de las llamadas gratis

Estos 2.600 MHz se refieren a una frecuencia interna de AT&T en switches telefónicos automáticos. Estos switches usaban una forma de marcación por tonos que incluía algunos que usaba la compañía a nivel interno como acabamos de describir. Usando un tono emitido a dicha frecuencia se inducía al switch a pensar que la llamada había terminado, dejando abierta una línea de la operadora que se podía explotar para hacer llamadas a larga distancia de forma totalmente gratuita. Se sitúa 1957 como el año en que se descubrió esta técnica.

El error de Bell Systems

Durante los años ‘60 empezaron a usarse tonos multifrecuencia para comunicaciones internas de las operadoras, lo que en muchos casos invalidaba el método de los 2.600 MHz. Nadie supo qué tonos eran estos, hasta que Bell Systems publicó un manual técnico con sus frecuencias en 1964. Este manual fue a parar a algunas bibliotecas universitarias, con lo que los estudiantes de ingeniería empezaron a explotar este conocimiento de forma inmediata.

Este error de Bell Systems dio origen a grupos de phreaks por todo Estados Unidos.

Teleoperador de Bell Systems en los '60Teleoperador de Bell Systems en los '60

El nacimiento de las blue boxes

Podemos definir una blue box como un dispositivo que genera los tonos internos de una operadora telefónica, con lo que se pueden dejar las líneas abiertas para realizar llamadas a larga distancia de forma gratuita. Se sitúa el año de nacimiento de estos dispositivos en torno a los años ‘60.

Fabricar una blue box no era algo difícil, mucho menos con la electrónica de que se dispone hoy en día. Se pueden encontrar planos en Internet si se sabe dónde buscar, y el coste total del aparato no debería superar los 20 euros. Ya existen incluso aplicaciones para iOS y Android que permiten recrear los efectos de una de estas máquinas mediante marcadores de tonos programados.

Dos de los blue boxers más famosos son Steve Jobs y Steve Wozniak, que antes de fundar Apple se dedicaban a vender estos aparatitos. A continuación puedes ver un vídeo con una blue box en funcionamiento.

Los ordenadores y los hackers mataron al phreaking

Con la llegada de los ordenadores personales en los años ‘80 del siglo XX a los hogares, con la democratización de su uso y precios, y con la cantidad de locos por la informática que empezaron a surgir a partir de entonces que, casualmente, querían saber dónde estaban los límites de dicha tecnología, surgieron los primeros hackers.

El teléfono ya no era el aparato de más alta tecnología de ningún hogar. En muchos de ellos había un MSX, un Spectrum, un Amstrad CPC, un Commodore 64, un Amiga 600, un Atari ST o los primeros PC compatibles que le robaban al teléfono todo su protagonismo.

Muchas compañías de software nacieron en las habitaciones de chavales de clase media del Reino Unido o Estados Unidos, y cuando las primeras BBS —a las que se accedía por modem— empezaron a poder operarse desde las universidades, muchos se encontraron con acceso ilimitado al mundo. Ya no se trataba de intentar llamar a alguien en Tailandia, sino de llegar desde una línea telefónica a una red de ordenadores de cualquier parte del mundo e intentar entrar en ella.

Cuando se generalizó el uso de ordenadores el phreaking empezó a decaerCuando se generalizó el uso de ordenadores el phreaking empezó a decaer

El último grupo de phreakers se disolvió en 2006, y con ellos desapareció el origen de toda la cultura hacker actual que tan de moda está hoy.

La muerte del phreaking estaba anunciada, sin embargo. Cuando llegaron los teléfonos móviles y las operadoras empezaron a hacerse la competencia bajando los precios de sus tarifas cada vez más, ya no tenía sentido intentar conseguir una línea abierta para llamar a, digamos, la Patagonia para preguntarle a un gaucho cómo va el negocio de los caballos.

Algunos phreakers importantes

Toda historia tiene sus héroes. El phreaking no es diferente, como se ve en el caso el señor del vídeo de arriba, Joe Engressia, del que hablaremos más adelante. Hay un selecto grupo de personas que ayudaron a crear la leyenda de esta especie de hacking telefónico, y que, como tales, se han ganado su sitio en la historia de las contribuciones a la tecnología.

Joe Engressia

Joe Engressia es considerado “padre” del phreaking. Fue el descubridor del método de los 2.600 MHz, era ciego y tenía oído perfecto. Gracias a esta segunda cualidad pudo identificar una nota musical que, si se silbaba mientras se realizaba una llamada telefónica, cortaba la llamada y permitía usar una línea de la operadora. Tenía sólo siete años.

John “Capn’ Crunch” Draper

“Capn’ Crunch” era amigo de Joe Engressia. Gracias a su amistad con él, descubrió que los silbatos que distribuían con una conocida marca de cereales estadounidense allá por los años ‘60 del siglo pasado producían el tono a la frecuencia que Engressia descubrió. Gracias a este silbato, y también según descubrió Draper, se podían marcar números de teléfono. “Capn’ Crunch” recorrió las ciudades y pueblos de EE. UU. enseñando a la gente a sacar provecho del phreaking.

Uno de los phreakers más famosos tomó su apodo de unos cerealesUno de los phreakers más famosos tomó su apodo de unos cereales

La segunda generación de phreaks

En este grupo podemos encontrar a personajes con motes como “Evan Doorbell” o “Bill Decibel”, además de a personas que usaban su nombre real como Mark y Chris Bernay. Cada uno de ellos condujo sus investigaciones por la línea telefónica de forma separada, pero después se unieron en los primeros grupos de phreaking de los que se tiene constancia.

Steve Jobs y Steve Wozniak

Como dijimos antes, en el tiempo inmediatamente anterior a fundar Apple Jobs y Wozniak vendían blue boxes. Wozniak era lo que en el mundillo phreak se conoce como un prankster, ya que usaba las líneas telefónicas de las operadoras para llamar gastando bromas.

Una de sus trastadas más famosas fue llamar al Vaticano pidiendo hablar con el Papa haciéndose pasar por Henry Kissinger.

El phreaking en España

En España no supimos qué era esto del phreaking hasta los años ‘80 del siglo pasado. Esta época no sólo pasará a la historia por la música, los peinados horteras, los videoclips de Sabrina Salerno o las hombreras, sino también porque sirvió para que España se adentrase con los brazos abiertos en una revolución tecnológica que nos cogió a pie cambiado.

Con la llegada de ordenadores como el Commodore 64 a España llegaron más cosasCon la llegada de ordenadores como el Commodore 64 a España llegaron más cosas / Bill Bertram editada con licencia CC 2.0

Durante esos años en los que el país acababa de salir de la dictadura franquista y estaba abriéndose al mundo, mirando con cara de asombro todo lo que se había perdido, mucha información empezó a llegar de allende las fronteras de forma más constante. Casi simultáneamente se organizaron grupos de phreakers y hackers, que intentaban ponerse al día con lo que ocurría fuera de España.

Eso de ser phreaker en España estaba muy bien visto por la comunidad hacker, ya que permitía que todo el mundo se beneficiase de llamadas telefónicas gratuitas. Hubo dos grandes grupos phreakers en España a finales de los años ‘90 del siglo pasado: la Compañía Phreaker Nacional de España (CPNE) y The Den of the Demons (TDD).

Un 'phreaker' es un apasionado del sistema telefónico, un investigador de las telecomunicaciones, su hobby es conocer el funcionamiento de las redes de telefonía (Declaración de principios del CPNE)

A la CPNE estaban asociados nombres como Agnus Young, EnderWiggins, The Phreaker o Warezzman, y entre sus logros está la creación de la blue box nacional, también conocida como “Mahou Box” —cuyos planos se ofrecían gratuitamente en Internet—. Con estos aparatitos se podía añadir crédito a una cabina pública sin introducir dinero, hacer que sonase un teléfono sin que hubiese ninguna llamada, falsificar la identidad de quien llamaba y muchas más cosas —como por ejemplo conseguir cargar la factura de la llamada a Telefónica, archienemigo del grupo—. CPNE se creó a principios de 1997.

En cuanto a TDD, a este grupo se relacionaban los nombres de Armand VanHell, Hark y Ripper como principales ideólogos. Su descubrimiento más famoso fue el chaping, que consistía en introducir una chapa de una lata de refrescos en una cabina para que creyese que se había echado una moneda. También crearon el llamado Emulador de tarjetas de Telefónica —que consistía en introducir una tarjeta falsa en una cabina y le hacía creer que era legítima—, y por supuesto también hicieron sus pinitos en el negocio de las blue boxes. TDD se formó en el verano de 1997.

Los phreaks en España se organizaban en grupos, igual que los hackersLos phreaks en España se organizaban en grupos, igual que los hackers

Sin embargo, aunque CPNE y TDD fueron los dos grupos más grandes hubo otros que también pusieron su granito de arena. Entre ellos podemos destacar La Katedral y Net Phreak Team.

A partir del año 2000 el fenómeno del phreaking comenzó a decaer en España. Con el establecimiento de las tarifas planas de Internet, y con el abaratamiento de las tarifas telefónicas que llegó con el fin del monopolio de Telefónica, la comunidad phreaker empezó a perder miembros en nuestro país hasta desaparecer. Tampoco ayudó que se intensificase la presión policial sobre los phreaks españoles, lo que culminó en la llamada Operación Millenium en la que se detuvo a cincuenta y cinco personas en dieciséis provincias españolas.

Como se puede ver, el phreaking es una parte de la historia de la tecnología y de los entusiastas de la misma que no puede ser obviada. Sus inicios, sus técnicas y la cultura creada en torno a él permiten que lo situemos como padre espiritual del hacking actual, y quizá por esta razón cualquier persona interesada en la seguridad informática debería conocer qué fue este fenómeno.

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