Logo de Atari

Para cualquier aficionado a los videojuegos el nombre de Atari debería estar escrito con letras de oro en las páginas de la historia gamer. La mítica empresa consiguió su primer éxito en el año 1972 de la mano de Pong, que se convirtió en todo un mito y que dio alas a una industria que acababa casi de nacer. El siguiente gran paso en la historia de la marca sería la no menos legendaria consola Atari 2600, que con títulos como Pac Man o Space Invaders consiguió colocar una de sus máquinas en casi cada hogar de Estados Unidos y en muchos países de todo el mundo.

Por supuesto, Atari quería seguir invirtiendo en el mundo de las máquinas recreativas. En muchos salones se vieron máquinas con juegos del fabricante. Lo que poca gente sabe es que Atari pudo haber sido pionera en realidad virtual a principios de los '80. Gracias a un artículo publicado en Versions podemos conocer la historia de lo que pudo haber sido.

1982, el año de la realidad virtual

1982 fue el año en que la empresa empezó a trabajar en su división de realidad virtual. Esto colocó a la empresa de Sunnyvale diez años por delante del primer intento de introducir esta tecnología en los años 90. En 1982 faltaban aún cinco años para que todo esto tuviese un nombre oficial. Resulta impresionante pensar que Atari ya estaba pensando en asaltar los salones recreativos con realidad virtual tanto tiempo atrás.

La realidad virtual habría acabado llegando, empezando en los salones recreativos (Scott Fisher, jefe del departamento VR de Atari)

Según se recoge, Fisher pensaba que podría conseguirse una máquina funcional "en un par de años". El prototipo se desarrolló como un proyecto secreto de la sección de máquinas de monedas de la fábrica.

Las predicciones de Fisher parecen ser demasiado atrevidas. La máquina nunca llegó a estar en una etapa de producción lo suficientemente avanzada para que existiesen juegos programados para ella, como tampoco existe documentación sobre una hipotética Atari VR Arcade. Y sin embargo, la recreativa podría tener un ancestro en un proto-invento de simulación de la realidad.

Sensorama Experience Theater, el abuelo de la VR

El Sensorama Experience Theater fue una creación del cineasta Morton Heilig que se popularizó durante los años 50 del siglo pasado, creando la ilusión de ir en bicicleta por Nueva York. Atari se inspiró mucho en este diseño, y querían convertir el invento de Heilig en una plataforma digital con la que los jugadores pudiesen interactuar.

Sensorama Experience TheaterSensorama Experience Theater / Minecraftpsyco editada con licencia CC BY-SA 2.0

Y sin embargo, Atari planeaba incluir mejoras en el invento. El primero era visión estereoscópica para dar un efecto de profundidad. En segundo lugar tenemos el sonido binaural para que los ruidos rodeasen al usuario. En tercer y último lugar, desde Atari pensaron que sería buena idea incorporar los olores de la escena a la experiencia.

Quizá para los estándares actuales de la industria esto podría parecer demasiado, pero con una Atari recién comprada por Time Warner se invertía muchísimo en investigación. Se reunió a las mejores mentes de la época para trabajar en el proyecto, y se gastó una millonada en ello.

El abrupto final del proyecto

En 1983 Atari se fue a pique. El camino parecía estar despejado para introducir la realidad virtual en el loco mundo de los años 80, pero la burbuja de los videojuegos acabó por reventar. El valor en el mercado de Time Warner se tambaleó, y Atari quedó tocada.

Estábamos en un retiro empresarial, intentando pensar en lo que podríamos hacer de entonces a 20 años. Al día siguiente unos guardas de seguridad nos escoltaron fuera del laboratorio. Nos dieron 15 minutos para recoger nuestras cosas. (Scott Fisher, jefe del departamento VR de Atari)

Gran parte de culpa de que la empresa acabara tan mal la tuvo el exceso financiero de Time Warner. El gigante audiovisual seguía gastando a espuertas, como si no hubiera un mañana, y al final el saco acabó por romperse: Atari se dividió en dos empresas, languideciendo poco a poco, para acabar convertida en una especie de regulador jerárquico de sociedades de cartera.

Morton Heilig llegó a formar parte del proyecto gracias a su amistad con Scott Fisher, y muchas de sus patentes de los Sensorama se usaron en la investigación de la Atari VR Machine. Su sueño de crear una máquina sensorial estuvo a punto de materializarse, para al final derrumbarse como un castillo de naipes. Años más tarde intentaría venderle sus ideas a Disney sin que se llegase a un acuerdo, y moriría en los '90 sin que nadie supiese sus contribuciones al boom de la realidad virtual de por entonces.

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