Comprar por Internet con un smartphone

Todos estamos más o menos familiarizados con el concepto de realidad virtual. Su acepción más habitual suele referirse al entorno generado mediante tecnología informática y en el que el usuario se ve rodeado por él a través de un dispositivo de visión, ya sea unas gafas o casco o incluso un smartphone. Mucho se ha escrito e imaginado sobre ello desde la aparición de los primeros sistemas hace ya más de 60 años, y quizá sus usos más populares se han relacionado con la industria del videojuego y el entretenimiento. No obstante, tiene muchas más aplicaciones en campos concretos como el de la medicina, el entrenamiento en diferentes ámbitos profesionales (conductores, pilotos de aviación, militares…) y sobre todo en el comercio electrónico, el llamado eCommerce.

La realidad virtual como nicho de negocio

A esta realidad virtual se le asocia también el concepto de realidad aumentada (aunque no es lo mismo). Esta se define como técnica mediante la cual se amplía el mundo físico a través del uso de tecnología informática, ofreciendo contenido digital en tiempo real. Pensemos por ejemplo en el videojuego Pokémon GO o una app de mapas que se sirva de la cámara del smartphone para indicarnos un camino o información sobre restaurantes o monumentos.

El eCommerce ha encontrado en estos sistemas un filón a explotar. Si atendemos a cómo se profundiza en el potencial de esta tecnología, podemos ver de qué manera se puede reforzar la relación entre comercios y consumidores convirtiendo el proceso de compra en una experiencia más rica y personal. De hecho, si pensamos en el comercio electrónico desde la perspectiva del cliente, especialmente en el momento de adoptar esta modalidad de compra, pueden surgir interrogantes como: ¿será exactamente lo que quiero? ¿Quizá no sería mejor comprar en una tienda física para explorar bien las posibilidades del producto?

La realidad aumentada es compatible con montar en bicicletaLa realidad aumentada es compatible con montar en bicicleta

La compra online se convierte por tanto en un proceso mucho más sencillo, debido a que el comprador puede acceder al producto y a una serie de información que le tranquiliza eliminando esa barrera que puede obstaculizar la adquisición. Y si a alguien le cabe alguna duda, tan sólo hay que detenerse a observar la apuesta de grandes distribuidores como Amazon por este tipo de tecnología.

A estos sistemas todavía les aguarda muchísimo recorrido, pero ya podemos empezar a vislumbrar hacia dónde se dirige. Y es que no sólo se trata de hacer llegar información a través de los ojos y los oídos del usuario: ¿qué pasa con el resto de sentidos? Cuando vamos a comprar tocamos y olemos y es posible que hasta probemos. Ya existen sistemas que implican sentidos como el olfato, por lo que la sensación de realidad que un comprador puede llegar a experimentar a la hora de acercarse a un producto online desde su propia casa puede llegar muy lejos.

No queda tanto como pensamos para que esto suceda. De hecho ya sabes que comprarse muebles, visitar un piso o incluso configurar el coche que quieres comprarte y sentirte como si estuvieses en él es ya una realidad.

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