Muchos negocios ofrecen hacer de intermediarios entre los presos y sus redes sociales

El problema carcelario en Estados Unidos es grave, tanto que en el país de las barras y estrellas se juntan más de dos millones de presos. El Gobierno intenta poner medidas para que esta superpoblación de internos no vaya a más con iniciativas millonarias. Renea Royster es una estadounidense de Ohio que no puede aspirar a eliminar esta problemática pero sí dedica su vida, y su trabajo, a las relaciones sociales de los presos. Gracias a sus tarifas y su dedicación, los presos pueden tener amigos por correspondencia, estar presente en redes sociales, encontrar pareja o conocer los últimos resultados deportivos. Renea no los saca de prisión, pero normaliza sus vidas digitales, es su secretaria, su confidente y dueña de su propio negocio.

En una entrevista en Marshall Project asegura dedicar a los presos más de 100 horas a la semana, desde su propia casa y utilizando únicamente su portátil. Comenzó a solicitar amigos por correspondencia en un grupo de Facebook y en su propia web. Pedía una fotografía, una pequeña descripción y una cuota fija. Ahí comenzó su negocio: copiar y pegar los correos que recibe de sus clientes en sus redes sociales, actuando como una secretaria digital. La red de empresas que ofrecen soporte a los presos, ya sea buscándoles pareja y amigos o reuniéndolos con familiares es enorme. Los grupos en redes sociales, las páginas web dedicadas o servicios telefónicos son numerosos en un país que tiene dos tercios de los presos totales en las naciones desarrolladas.

La vida de una secretaria digital para presos

Al estilo de los otros negocios similares, Renea permite que se suban fotografías y textos con los teléfonos de contacto, así los presos pueden llamar a esas personas y charlar semanalmente. Se ve a sí misma como una secretaria social de los presos. Su hijo Phil la ayuda, encargándose se mediar y establecer conexión entre los presos y las páginas web de citas. Como negocio local y familiar no puede competir con algunas de las compañías especializadas, pero sí utiliza su red de presos y usuarios para repartir folletos entre otros internos en las zonas comunes, haciendo del boca-oreja el mejor método para que su negocio siga funcionando. Una actuación a la vieja usanza que les está reportando beneficios de hasta 1.500 dólares en dos semanas.

La inclusión de fotografías, asegura, es problemática debido a la falta de sutileza de los internos. Tatuajes, abdómenes 'sixpack' y caras de perpetua insatisfacción son las estampas con las que lidia constantemente. Ella, que también establece conexión con posibles parejas que quieran chatear o escribir correos electrónicos, observa de primera mano cómo los presos se sienten desesperados por contactar con el exterior y no siempre cuidan sus propias biografías. Algunas de ellas aluden a la longitud de sus miembros y en otras se describen como raperos famosos. Estos comportamientos, advierte, son debidos a la soledad. También advierte del drama diario de su trabajo, con presos que nunca reciben contestación de sus parientes y del peligro de decir que se está enamorado de varias personas del exterior, a la vez. Renea compara su trabajo con leer una revista del corazón donde los chismes son constantes.

Centro de Attica, Nueva YorkCentro de Attica, Nueva York / [Jayu] editada con licencia CC 2.0

El origen de su trabajo se remonta a las charlas con un amigo por correspondencia, Wayne. Este preso hizo amistad con Renea y tras muchas conversaciones decidieron imitar el mismo negocio que les había puesto en contacto. Su amigo comenzó a avisar a otros reclusos del trabajo que se estaba ofreciendo, en pocos meses ya tenían cientos de hombre y mujeres que enviaban sus perfiles. Renea trabaja con las prisiones federales (donde van los que cometen delitos contra el Gobierno de los EE.UU) y aleja su volumen de trabajo de las estatales (delitos relacionados con las leyes de cada estado), pues se rigen por normas diferentes dependiendo del estado. Por ejemplo, recientemente Texas ha prohibido tuitear a sus reclusos, una norma que no necesariamente se aplicará a cárceles de otros estados.

Negocios emergentes tras las superpoblación carcelaria de EE.UU.

Renea Royster trabaja por y para los prisioneros en su negocio local, pero no es el único caso. Establece contacto directo a la hora de ayudar a internos con otras empresas similares como Pigeonly que también se dedica a cuidar las relaciones de los internos con el exterior. La trayectoria de esta compañía ya consolidada se remonta a la detención de su actual CEO, Frederick Hutson, tras poner en marcha un pequeño negocio de distribución de marihuana. Tras pasar 51 meses en prisión decidió dar un vuelco a su vida y aprovechar su alma de empresario para ayudar a los presos que, como él, echaban de menos las relaciones con el exterior. Esta historia de superación propia del país de la libertad es una muestra de cómo un gran problema nacional crea a su alrededor numerosas oportunidades. Actualmente Pigeonly es una de las mayores redes de relación con presos y tiene biografías prácticamente de todos los estados del país, lo que convierte su base de datos una herramienta determinante para la localización de los internos con solo rellenar su cuadro de búsqueda.

Los negocios relacionados con el contacto de presos con personas libres está más que asentado en Estados Unidos. Telepigeon, Fotopigeon, Flikshop, Inmatefone o Infolincs son varias de las empresas que establecen conexión con los internos, ya sea ofreciendo llamadas de larga distancia baratas (gracias al desvío de los números) con familiares y amigos en el exterior o también conectándolos a nuevas relaciones. Foros y comunidades como Write a Prisoner facilitan el contacto libre entre personas que quieran charlas o cartearse con internos. Fomenta la conexión de las personas que se encuentran en libertad con presos y pese a su estilismo de Web 1.0, los foros están activos en cualquier momento del día. Entre los hilos más concurridos destacan algunos en los que piden que se envíen libros para evitar su aburrida vida diaria, piden ayuda para descifrar la terminología legal de sus condenas o de qué medidas y qué papeles demandar si se quieren casar estando encarcelados.

¿Existe el negocio de los amigos por correspondencia en España?

Las empresas como Pigeonly o la de Renea Royster son propias de Estados Unidos y la idiosincrasia de sus sistema carcelario. España no tiene más de 2.200.000 presos, apenas tenía 65.000 en diciembre de 2014, apenas 1,3 presos por mil habitantes. La población carcelaria sigue bajando cada año, por lo que las necesidades de los presos no son las mismas. Se les permite los 'vis a vis' con sus familiares, a través de locutorio y también disponen de acceso a Internet. De esta manera se eliminan desde su propia concepción y necesidad varias de estas iniciativas nacidas en Estados Unidos. El Confidencial Digital recabó información sobre la situación de estas cárceles y los funcionarios de Prisiones aseguraban que los presos tienen buena calidad de vida. La calidad de nuestros centros penitenciarios hace que se encuentren entre los mejores de toda la Unión Europea y tienen las necesidades más que cubiertas. Una realidad que dista de la superpoblación de reos en Estados Unidos.

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