Prototipo de V3

Allá por el año 1943, cuando la Alemania nazi estaba comenzando a perder la Segunda Guerra Mundial y veía como sus ciudades estaban siendo bombardeadas por las fuerzas aliadas, Hitler encomendó a  su comunidad científica y tecnológica el desarrollo de un arma secreta que debía llevares a la victoria final en este conflicto militar.

El Vergeltungswaffe 3, o V-3, era lo que podríamos llamar un supercañón, tanto por su alcance como por sus dimensiones. Medía la friolera de 130 metros de longitud, disparaba proyectiles con un calibre de 150 mm y tenía un alcance de 165 km, una distancia que le permitiría a los nazis atacar Londres desde el norte de Francia.

Así, en Mimoyecques (cerca de Calais), a 150 km de la capital inglesa se empezó a construir esta arma masiva con el que Hitler pretendía destruir la ciudad y sembrar el caos, dando un giro inesperado a la Guerra. Cientos de obreros se pusieron a excavar millones de toneladas de tierra para instalar los cañones dentro de dos búnkeres subterráneos. La idea inicial era que 25 de los cañones del V-3 apuntaran directamente a la ciudad del Támesis, disparando un proyectil (de 140 kg) cada minuto y a una velocidad de 1500 m/s.

Para alcanzar la velocidad necesaria para el lanzamiento de los proyectiles, los alemanes diseñaron un sistema de cargas múltiples a lo largo de cada cañón. Obviamente, esta no fue la única dificultad técnica con la que se encontraron a la hora de intentar fabricar un arma de tal magnitud. La sincronización de las cargas, escapes de gas, la búsqueda de un diseño perfectamente aerodinámico contribuyeron, afortunadamente, al retraso del desarrollo y que no pudiera dispararse nunca.

Joe Kennedy Jr, protagonista de un intento fallido de destruir el V-3

Los aliados no conocieron la existencia del arma hasta que tropas canadienses exploraron el lugar después del desembarco de Normandía, pero sí que eran conscientes de que ahí se debía de estar cociendo algo gordo por la cantidad de recursos humanos que los alemanes estaban invirtiendo en el lugar.

De hecho intentaron destruir el lugar mediante un dron, entendiéndose dron como un avión no tripulado, muy alejado de los minúsculos drones que conocemos hoy en día. El plan era llevar un avión cargado de 12 toneladas de explosivos hasta una altitud de crucero, que los pilotos saltaran del avión, y que otra nave aérea cercana tomara su control mediante un sistema de comunicaciones para estrellarla contra el emplazamiento de Mimoyecques.

El plan acabó en tragedia en agosto de 1944, ya que el avión B-42 pilotado por el hermano mayor de John Fitzgerald Kennedy, Joe Kennedy Junior, estalló en pleno vuelo tan solo 20 minutos después del despegue. Este fue sólo unas de las muchas operaciones fallidas de este estilo que intentó llevar a cabo el ejército estadounidense. De 14 'drones' lanzados, por un motivo u otro, ninguno acabó destruyendo su objetivo, dándose por cerrada la Operación Anvil en 1945. De todas maneras, la muerte de Joe Kennedy fue en vano, ya que las fuerzas británicas ya habían logrado destruir el sitio de Mimoyecques un mes antes mediante el uso de bombas sísmicas.

Bundearchiv editada con licencia CC 3.0

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