Niños africanos con ordenadores

Seguramente no te has planteado hasta este preciso instante que en los países desarrollados Internet se encuentra presente en un 52,5% de los hogares, mientras que en África sólo ha conseguido imponerse en un 28,1% de las unidades domésticas. Este porcentaje, además, es prácticamente idéntico al del número de africanos que viven en ciudades. Sólo en las grandes ciudades africanas se puede dividir entre los ciudadanos el coste de construir infraestructuras de comunicación para desplegar Internet, con lo que gran parte del continente está desconectado del resto del mundo. Sólo un porcentaje muy pequeño tiene o se puede permitir acceso a Internet, especialmente si tenemos en cuenta el tamaño de África.

Para hacernos una idea de lo grande que es, primero tendríamos que olvidarnos de los mapas planos. Cuando trasladas al plano una extensión de terreno con volumen, valles, montañas y depresiones ocurren miles de pequeñas distorsiones que alteran la realidad. Da igual lo bueno o malo que sea el mapa que estemos mirando, ya que en pocos casos se puede llegar a entender el tamaño real de África.

Dentro de las fronteras del continente caben EE.UU., China, India, Japón y la mayor parte de Europa. Es catorce veces más grande que Groenlandia y aproximadamente el 70% de su población vive en áreas rurales. Esta población está muy repartida lo que, volviendo al asunto de la inmensidad, hace que llevar Internet allí sea una auténtica lucha. Sin embargo existe una solución potencial a este problema: el uso de redes WiFi de banda blanca.

Grandes extensiones de terreno con poca densidad de poblaciónGrandes extensiones de terreno con poca densidad de población

Así funcionan las redes WiFi de banda blanca

Esta banda blanca se refiere a las frecuencias de emisión libres en el espectro inalámbrico. Las cadenas de televisión dejan espacios entre canales para propósitos de buffering, con lo que este espacio en el espectro es similar a lo que se usa para las redes 4G y, por tanto, se puede utilizar para extender las redes de Internet de banda ancha.

Por norma general una red WiFi doméstica puede atravesar dos muros. El ancho de banda de los espacios en blanco puede viajar hasta 10 kilómetros, a través de vegetación, edificios y otros obstáculos. Tablets, teléfonos y ordenadores pueden acceder a este tipo de banda ancha a través de estaciones fijas o portátiles. Debido a esta potencia es una solución ideal para ser introducido en áreas con poca densidad de población.

Google y Microsoft ya están intentando hacerse con un trozo del pastel mercantil que esto abre en África. Los dos gigantes tecnológicos llevan ya un tiempo invirtiendo en tecnología de banda blanca en los países en vías de desarrollo.

La fuerte regulación del WiFi de banda blanca

La tecnología no se ha desplegado totalmente aún debido a sus regulaciones. A diferencia de las redes domésticas -que no tienen regulación alguna-, las barreras para conectarse a estos espectros son mucho más insalvables. Las grandes empresas de telecomunicaciones, según se recoge en Pacific Standard, también han ayudado a que existan tantos problemas.

Según Sama Nwana, director ejecutivo de la Digital Spectrum Alliance -una organización que aboga por un uso efectivo y eficiente del espectro inalámbrico de los "espacios en blanco"-, comentaba que "los pobres no influyen sobre la política mundial del espectro". Para él son las tecnológicas de telecomunicaciones las que tienen la sartén por el mango.

La gran pega que viene con el cambio de tecnología que supondría adaptarse a estos espacios vacíos es que los fabricantes no producen los componentes para ello debido a que no existe un mercado, aún no se ha desarrollado.

Repetidor de red móvilRepetidor de red móvil

Y sin embargo, la relocalización del espectro inalámbrico de banda blanca está moviéndose en la dirección adecuada. Según se recoge, unos pocos países africanos están empezando a dar pasos en esa dirección. Algunos ejemplos son Ghana, Nigeria y Malawi, a los que también podemos sumar Mozambique, Botswana, las Islas Mauricio y Marruecos. En estos territorios ya se han empezado programas piloto que examinarán el potencial de la tecnología.

El avance de las redes de banda blanca es muy lento

Por ahora sólo se usa un 5% del espectro disponible. El 95% restante no se usa en el 95% de los territorios una gran mayoría de las veces. Según Sama Nwana hay que comenzar a utilizar localizaciones portátiles, pero la norma actual según la cual una organización tiene acceso exclusivo a la frecuencia de un área enorme supone una tremenda pega. Gran parte de esa frecuencia se pierde en áreas rurales, con lo que se debería poder relocalizar.

Por desgracia, estos cambios sólo se producirán cuando la mentalidad de las autoridades cambie y no se oriente todo al asunto corporativo o de los negocios. Hasta que lo hagan, organizaciones como la Digital Spectrum Alliance seguirán luchando para ello.

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