Cine y móviles: juntos pero no revueltos

¿Quién no ha oído alguna vez lo de "apaguen sus teléfonos móviles" antes de empezar una película en una sala de cine? ¿Qué tienen que ver dos mundos tan distintos como el del cine y la telefonía móvil? ¿Qué ha pasado para que el móvil sea tan importante como para que nos tengan que recordar que lo apaguemos antes de empezar la película? Pese a haberse desarrollado en épocas muy distintas, tanto el móvil como el cine son, precisamente, inventos creados por el hombre a partir de una necesidad común: comunicarse. Transportar una idea, una palabra, una información, un sentimiento... de un punto A a un punto B (de una cámara a una sala de cine, de un móvil en Madrid a otro en Hong Kong). Las primeras reproducciones de los hermanos Lumière o George Méliès se consideran un espectáculo, un entretenimiento, algo que con el tiempo se consagró como un arte. Pero además de entretener, el cine tiene el poder de comunicar, transmitir ideas y sentimientos. La propia palabra "cine", del griego κινή (kiné), significa "movimiento". Y el teléfono móvil, valga la redundancia, se mueve, se desplaza, viaja, es el nexo de unión entre dos elementos separados el uno del otro: emisor y receptor; como el fotograma que nace en una cámara y va a parar, junto con otros fotogramas (creando la sensación de movimiento), a nuestra retina.

Ni Cantinflas en "Ahí está el detalle" ni Charles Chaplin en "El gran dictador" usaron nada que pudiera asemejarse al teléfono móvil que hoy en día conocemos.

Vistas las similitudes entre dos sistemas tecnológicos dispares pero parecidos al mismo tiempo, resulta interesante observar cómo el cine ha tratado al teléfono móvil y cómo el teléfono móvil ha llegado al punto de poder reproducir vídeo y, por lo tanto, cine. Ambos artilugios, para bien o para mal, se complementan. Algo tan grande como el cine cabe en una pantalla de un smartphone, pero algo tan pequeño como el móvil de finales de los noventa fue tan solo una década antes un dispositivo enorme, incómodo y aparatoso. Que no se nos olvide.

Y el Oscar es para... Tu smartphone 

Corría el año 1940 cuando, en plena Segunda Guerra Mundial, ya se vio reflejada la necesidad de crear algún tipo de artilugio móvil que permitiera la comunicación a distancia. Y fue Motorola (una marca hoy en día vinculada con Google, el ecosistema Android o dispositivos como Moto G) la primera compañía de telefonía que consiguió suplir esa carencia. Se trataba del Handie Talkie H12-16, un equipo que permitía el contacto con las tropas a través de ondas de radio que llegaban, como máximo, a los 60 MHz. A pesar de que es en este momento cuando el cine, tras casi medio siglo ya de existencia, se consolida como séptimo arte, es todavía demasiado temprano para plasmar en una película el invento que, unas décadas después, revolucionaría nuestras vidas. Ni Cantinflas en "Ahí está el detalle" ni Charles Chaplin en "El gran dictador" usaron nada que pudiera asemejarse al teléfono móvil que hoy en día conocemos. Era demasiado pronto.

El 3 de abril de 1973, Martin Cooper, director de Motorola, lanzaba la primera llamada a través de un teléfono celular desde la sexta avenida de Nueva York. Su receptor, curiosamente, no fue otro que su rival de la competencia, el director de Bell Labs, Joel Engel. Pero tuvieron que pasar quince años más para que, a finales de los ochenta, viéramos por primera vez un móvil en una película.

Primera generación 1G

A principios de los años ochenta, Ericsson crea el NMT 450 (Nordic Mobile Telephony 450 Mhz). Pese a ser un aparato de dimensiones considerables, fue un sistema móvil de comunicación pionero. En este periodo de tiempo comprendido entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años ochenta, los dispositivos utilizados para comunicarse de forma inalámbrica a través de aparatos móviles a distancia fueron puestos en manos de grandes hombres de negocios, altos mandatarios y directivos de multinacionales, quienes eran los únicos que "necesitaban" comunicarse frecuentemente y que tenían el suficiente poder para adquirir estos dispositivos.

Pesaba casi un kilo y lo sostuvo junto a su oreja Michael Douglas en "Wall Street".

Son buenos años para el cine, con estrenos tan llamativos y significantes de cintas como "El Imperio contraataca", "El resplandor" o "Tron", pero aún no vemos teléfonos móviles en sus tramas. Esta última es, precisamente, la primera película que usa la técnica de computación gráfica de manera significativa. El cine, como podemos ver, está escalando posiciones a pasos agigantados hacia una nueva forma de verlo y entenderlo, reestructurando su organización y sus estrategias comerciales y recurriendo a los efectos especiales. Sin embargo, pese al aumento de esta espectacularidad conseguida a través de una mejora en la tecnología del sector cinematográfico, seguimos sin ver a dos actores sosteniendo un móvil y teniendo una conversación a distancia en una escena. Parece de risa, pero es así. El invento que poco después sería un objeto cotidiano más en cualquier trama de cualquier película, era aún algo desconocido e imposible de imaginar para el cine. Pero faltaba poco tiempo para que esto dejara de ser así.

Es 1987, por fin, el año en el que vemos el teléfono móvil en una escena en una película. Fue un logro (de nuevo) de la compañía Motorola. Con todos ustedes: el DynaTac 8000X. Pesaba casi un kilo y lo sostuvo junto a su oreja Michael Douglas en "Wall Street", de Oliver Stone. El primer teléfono móvil comercial del mundo se puso a la venta el 13 de marzo de 1983, cuatro años antes de estrenarse la película. Tras invertir más de 100 millones de dólares en tecnología I+D, Motorola había creado un teléfono cuya batería solo duraba una hora en conversación, contenía un teclado numérico telefónico como los de hoy en día y añadía una serie de teclas especiales adicionales como las de rellamada, finalizar, volumen o bloquear. El teléfono que Gordon Gekko (personaje interpretado por Michael Douglas) tenía en las manos pesaba exactamente 800 gramos y medía 33 cm (25 cm si se bajaba la antena). Por otro lado, requería unas 10 horas para poder cargar completamente su batería. Pero lo más importante, hasta el momento, para el DynaTac 8000X, era que ofrecía algo que hasta entonces no se había conseguido: libertad de movimiento.

Pudimos ver de nuevo este teléfono reflejado en "American Psycho", un film de 2000 de Mary Harron que, aunque se estrenó algo tarde, se basaba en la novela de Bret Easton Ellis, escrita a finales de los ochenta y publicada en 1991, en plena época de la fiebre del DynaTac. Resulta curioso y paradójico que este teléfono móvil salga en dos películas tan distintas pero relacionadas a la vez. En ambos films el protagonista es un hombre codicioso con una actitud influenciada por el deseo desmesurado de poseer más riqueza (o poder) que cualquier otra persona. Y esto, a su vez, está estrechamente relacionado con el imperativo social actual de adquirir un nuevo teléfono móvil mejor que el que ya tenemos, ya sea por los avances tecnológicos que este campo, el de la telefonía móvil, es capaz de alcanzar en los tiempos que corren, o porque vemos que nuestros amigos o allegados tienen algo mejor y nosotros también lo queremos. El factor de la novedad. No nos conformamos con tener un móvil que cumpla su función innata de llamar y de comunicarnos con otras personas, sino que queremos mucho más.

De la primera a la segunda (y por consecuencia a la tercera y cuarta) generación de la telefonía móvil, se dan ya franjas temporales menores que los tiempos que transcurrieron entre el ya citado Handie Talkie H12-16 de los años cuarenta y el DynaTac de los ochenta.

Segunda generación 2G

La segunda generación en la telefonía móvil nace en los ya estrenados años noventa, utilizando sistemas GSM, IS-136, iDEN e IS-95. La guinda del pastel de esta generación es la digitalización de las comunicaciones. Esto supone una mejora en la calidad de voz. Pero también se perfeccionan (y nacen) otras características como el roaming o itinerancia, terminales de poco peso y tamaño a precios asequibles y la compatibilidad con la RDSI (Red Digital de Servicios Integrados). Además, es a finales de los noventa, en 1997, cuando Philippe Kahn desarrolla el primer móvil (Motorola Star Tac) con cámara de fotos integrada. Y poco después veremos, por primera vez, el primer móvil con cámara (un Sony Ericsson T610) en una película. Ocurre en la segunda parte de la saga Los ángeles de Charlie: "Los ángeles de Charlie: al límite", de 2003, un film de acción basado en la famosa serie de televisión americana emitida por ABC en los años setenta. Lo utilizó Lucy Liu en una escena de riesgo.

Por otro lado, vemos también por primera vez el primer flip phone de la historia, aquel que se caracterizaba por tener una tapa que se plegaba sobre el teclado, en "Hook" (Steven Spielberg, 1991). ¡Peter Pan con móvil! ¿Qué podía ser lo siguiente?

La segunda generación en los teléfonos móviles supone pasar de no ver este objeto tecnológico en el cine a aceptarlo como un elemento cotidiano más. Todo transcurre en tan poco tiempo que resulta imperceptible notar la diferencia de cuando no salía a cuando es un aparato tangible y real, como si siempre hubiese existido. Estos "ladrillos" tecnológicos (y casi mágicos) empiezan a aparecer en multitud de películas que transcurren a lo largo de la década: desde "Reservoir Dogs" (1992) hasta "Matrix" (1999), pasando por "Scream" (1996). Sin embargo, seguía siendo un aparato muy pesado, y ni Thelma ni Louise lo llevaron en sus equipajes cuando decidieron fugarse. Pero el tamaño fue reduciéndose en esta década hasta el punto de pensar que lo confundiríamos con un llavero. De "ladrillo" portátil a artilugio liliputiense en menos de dos lustros. Cuesta pensar que "Los Ángeles de Charlie" (2000) no lo perdieran en sus misiones. Como hemos dicho, esta evolución descomunal en el tamaño es perceptible en solo diez años, pero además de la cuestión del tamaño, otros grandes avances en la tecnología interna de la telefonía móvil nos lanzan directamente al suculento 3G.

Los años noventa y la telefonía móvil van de la mano del auge de la célebre marca Nokia. Son años victoriosos para la compañía finlandesa, que puso tan de moda sus teléfonos de la época entre las celebrities. Nokia consigue concebir el teléfono móvil como un objeto de consumo, sobretodo (al principio) entre jóvenes acomodados. Desde que en 1982 Nokia presentara su Mobira Senator, un teléfono que pesaba casi 10 kilos, muchos otros dispositivos han ido pasando (y disminuyendo su tamaño y peso) hasta el Nokia 8310. Hablamos del Nokia 1011, el primer teléfono con GSM; o el Nokia 8110, que lo pudimos ver en Matrix. Lanzado en 1996, el móvil que Neo usaba en esta famosa película de 1999, tenía un tamaño asequible y compacto además de una tapa deslizante que le otorgaba un aspecto moderno y futurista, ideal para la trilogía de los hermanos Wachowski. Aunque hay que decir que en la película la tapa se desliza de forma automática y en la realidad había que hacerlo manualmente. El Nokia 2110 fue, por otra parte, el primer móvil capaz de enviar y recibir SMS. Y aquí no acaban los hitos tecnológicos para la marca escandinava, ya que es el Nokia 5110 el primero que dispone de carcasas intercambiables. Estamos en una época en la que cada nuevo móvil de Nokia era capaz de presentar grandes novedades (nunca vistas hasta la fecha) que iban cada vez a más.

Tercera generación 3G

La tercera generación de la telefonía móvil surge por la necesidad de transmitir datos y ofrecer conexión a Internet. Esto nos lleva, entre otras peculiaridades, a la videoconferencia, a poder ver televisión en el móvil o a descargar todo tipo de archivos. Cine y móvil están ahora más relacionados que nunca: ¡con el 3G podemos ver cine en nuestro propio móvil!

Es también la época del llamado "efecto 2000" (hasta se hizo una película bajo este nombre), a finales del siglo XX, que nos asomó a un posible error de software que podía trascender más allá de la informática (y llegar a los móviles). Al final todo se quedó en un susto. Unos meses después, Siemens realizó la primera llamada con un dispositivo 3G el 29 de marzo de 2000, sobre una red TD-CDMA. Por otra parte, se amplía enormemente la memoria de los teléfonos. Nace el "busca" (o BlackBerry 850), y empezamos a verlo y digerirlo en multitud de películas, e incluso en series de TV como "Urgencias". Su aparición está relacionada, sobretodo, a películas con médicos y hospitales.

La red 3G es indispensable para poner en juego el ancho de banda necesario para dar cabida a todas las aplicaciones de alta velocidad que los usuarios van a precisar a medida que la tecnología móvil cambia y progresa. Pero, ¿cómo podemos resumir a grandes rasgos el 3G, comparándolo con las dos primeras generaciones, y qué lo hace único? Un teléfono móvil es 3G cuando es compatible con la red de Internet móvil, en la que el contenido de Internet se ve como en un ordenador. Poniendo ejemplos de diferentes películas, vale la pena destacar, entre otras, algunas de las principales características del 3G:

  • Reproducen MP3. En muchas películas vemos cómo sus protagonistas escuchan música a través del móvil. Pero en algunas, como "127 horas" (Danny Boyle), este simple pasatiempo juega un papel importante. Aron Ralston (James Franco) escala montañas y se evade de la realidad escuchando música a través de su móvil hasta que se ve en inmerso en problemas. ¡Y su móvil se queda sin batería! Quizá, si no hubiera escuchado tanta música...
  • Empiezan a funcionar con pantalla táctil. "Misión: Imposible" es la saga ideal donde poder ver una oda a todo lo táctil. Ethan Hunt, interpretado por Tom Cruise, toca y se desplaza por la pantalla de su móvil en sus misiones. Más adelante, en "M: I – 4 Protocolo Fantasma", hay todo un despliegue de la más moderna tecnología móvil y utiliza sus manos para "tocar" en el aire pantallas reflejadas por luz u hologramas. ¿Un guiño a la telefonía del futuro?
  • Uso de la tecnología GPS. En "Up", de Walt Disney Pictures y Pixar Animation, Russell (un niño explorador) le enseña a Carl (un anciano cascarrabias) cómo funciona un GPS, indicándole que sobrevuelan en esos momentos Suramérica. El aparato acaba cayéndose por la ventana de la casa voladora colgada de miles de globos de helio.

  • Conectarse a la red de Internet. "El poder del dinero", un film protagonizado por Harrison Ford y Liam Hermsworth, es un ejemplo actual donde podemos ver esta función principal de la telefonía 3G. Y en "El diablo viste de Prada", Andrea Sachs (Anne Hathaway) se pasa toda la película pegada a su smartphone.
  • Enviar y recibir E-mails. Seguro que si se hiciera una secuela de "Tienes un E-mail" (algo más antigua), Meg Ryan y Tom Hanks pasarían a escribirse ahora a través de sus smartphones (y la mayor parte de la trama ya no ocurriría solo en sus casas).
  • Pero tener acceso al 3G depende de que haya cobertura 3G. "Buried", de Rodrigo Cortés, ganadora de varios premios Goya, es quizá uno de los mejores ejemplos para ver a su protagonista en apuros. Estar enterrado bajo tierra a varios metros de la superficie es sinónimo de mala cobertura, eso es evidente, y Paul Conroy (Ryan Reynolds) las pasa canutas para seguir respirando. Otra película de 2004 en la que el teléfono móvil (y su cobertura) es casi un personaje más de la trama es "Cellular", con una Kim Basinger pegada al teléfono, ya que su vida depende de él. Y ninguna batería dura eternamente, claro está.

Cuarta generación 4G: smartphone y actualidad

La cuarta generación permite, simplemente, una conexión a Internet mucho más rápida y eficaz y un mayor ancho de banda. Todas las características de la anterior generación se mejoran. Podemos ver televisión (y, por lo tanto, cine) en Alta Definición. Teléfono móvil y cine pasan de ser sistemas tecnológicos separados por características evidentes (aunque compartiendo las similitudes de las que hemos hablado al principio) a estar intrínsecamente relacionados. Desde nuestro smartphone podemos descargar películas y en esas películas podemos ver personajes utilizando los móviles que están en los mercados actuales y que nosotros mismos podemos adquirir. Con todas estas mejoras podemos ya decir que ha nacido el "teléfono inteligente". Muchos atribuyen este término al lanzamiento del primer iPhone, a un triunfo de Apple. Hemos avanzado tanto en perfeccionar la tecnología en la telefonía móvil, que hemos llegado al punto de que se han rodado algunas películas enteramente con un iPhone. Es el caso de "Perros y gatos", del surcoreano Min Byung-woo, estrenada en 2013 en cines comerciales. O de la oscarizada "Searching for Sugar Man", que contiene partes rodadas con el iPhone. Esta película de Malik Bendjelloul se llevó el Oscar a mejor documental en la 85º edición de los Premios de la Academia.

El teléfono "inteligente" actual, a diferencia del teléfono móvil convencional, puede caracterizarse como un pequeño ordenador de bolsillo, se asienta sobre una plataforma informática móvil y permite al usuario descargarse e instalar "apps" (aplicaciones). Los sistemas operativos iOS y Android se reparten casi todo el mercado de los smartphones. Gracias a las llamadas "apps", podemos, desde ver el trailer de una película, consultar la cartelera o jugar a juegos de temática cinematográfica, a grabar, editar y realizar metraje. Aplicaciones (disponibles para iOS y Android) como ProCamera 7, Viddy o SocialCam nos permiten "filmar" y utilizar nuestros móviles como una verdadera cámara cinematográfica. Magisto o Cute CUT nos posibilitan poder editar y montar los vídeos grabados. Y con Paper Camera, Cinefy o FxGuru, somos capaces de añadir efectos especiales a nuestros proyectos.

El cine y el teléfono nacieron separados en épocas distintas, crecieron apartados con rumbos diferentes, consolidándose poco a poco, perfeccionado sus respectivas tecnologías con el paso de las décadas y acercándose el uno al otro sigilosamente. Han acabado, al final, como dos "inventos" que han dado un giro repentino de 360 grados, demostrando al mundo su poder, convirtiéndose en elementos cotidianos indispensables. ¿Quién se imagina su vida sin un móvil o sin el cine? Es este último un arte asentado en el que la frase "luces, cámara, ¡acción!" puede ya venir de la mano de un teléfono convertido en claqueta.

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