Wubi: ya no hay excusas para no probar Ubuntu

Ahora que está fresco el lanzamiento de Ubuntu 9.0.4, quizás haya llegado la hora de que pruebes ese sistema operativo del que tanto has oído hablar y...
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Ahora que está fresco el lanzamiento de Ubuntu 9.0.4, quizás haya llegado la hora de que pruebes ese sistema operativo del que tanto has oído hablar y que te produce una pereza inconmensurable instalar en tu ordenador.

Una de las maneras más sencillas e indoloras de hacerlo es usando Wubi. Ni particiones de disco, ni datos desperdigados por tu PC. Wubi instala Ubuntu en Windows como si se tratara de una aplicación más, aunque para ejecutarlo tengamos que reiniciar y arrancar el sistema en modo Ubuntu. ¿Cuál es la diferencia respecto a la partición tradicional? Que con Wubi dejamos el sistema intacto tanto en el proceso de instalación como en el de desinstalación, que se produce desde Windows exactamente como lo haríamos con cualquier otro programa.

Puedes ir olvidándote de aquellos aguafiestas que afirman que Linux es complicado de instalar y que desgraciadamente casi siempre tienen razón. Si el proceso ya viene de por sí simplificado en la instalación habitual de Ubuntu, con Wubi es cuestión de hacer clic y esperar. Al inicio te pide una serie de datos que puedes dejarlos tal como están. Lo único que tendrás que escribir es el nombre de usuario y la contraseña. Ah, y habrá un momento en el que se reiniciará el PC y tendrás que seleccionar modo Ubuntu. Esto es lo único que tienes que hacer. Mientras tanto puedes tomarte un café, ver la tele o visitar páginas web.

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Una vez instalado Ubuntu, y esto no tiene nada que ver con Wubi, un pequeño consejo: por la propia filosofía del software libre y por cuestiones de licencia, las distribuciones Linux no vienen con algunos controladores de los denominados "privativos", especialmente tarjetas gráficas. Cuando entramos por primera vez tenemos que estar atentos a los símbolos que aparecen a la derecha de la barra de herramientas superior, algunos de los cuales se refieren a ellos. Cuando esto ocurra tenemos que hacer clic con el ratón sobre el símbolo. Se abrirá una ventana en la que simplemente tenemos que elegir el tipo de controlador que queremos (basta con el recomendado) y darle a Activar. Se descarga e instala automáticamente. Si nos hemos despistado y no hemos activado los controladores durante el primer arranque del sistema, podemos hacerlo a traves de Sistema > Administracion y navegar por las opciones que tiene. Es mucho menos complicado de lo que parecece. En serio.

¿Y qué ofrece Ubuntu que no tenga Windows? Aparte de toda la monserga sobre software libre, tu ordenador irá más rápido y será mucho más estable, sin virus y con menos bugs. Si tu equipo está limitado o anticuado, parecerá como si le dieras una segunda vida. Aunque al principio te marearás un poco. Tendrás que buscar (y encontrarás porque los hay) un sustituto a tus programas favoritos. Y tendrás menos juegos para jugar. Pero siempre podrás volver momentáneamente a Windows...

Si al final no te convence Ubuntu, gracias a instalarlo mediante Wubi puedes eliminarlo como harías con cualquier otra aplicación, mediante el botón de Agregar o quitar Software del Panel de Control o el desinstalador que tengas instalado en tu sistema, al estilo de Revo Uninstaller. Wubi hace tan sencillo instalar y desinstalar Ubuntu que ya no hay excusas para no hacerlo.

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Opiniones de los usuarios

  • Les felicito por el nuevo diseño de la web central, está muy chido.

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