6 citas sobre redes sociales que revelan síntomas de intoxicación digital

Desviaciones en redes sociales ilustradas con citas
Instagram, Tinder, Twitter, YouTube, Facebook o Whatsapp,... las redes sociales albergan sombras de una vida virtual, veamos a través de seis citas el lado más opaco de algunas de ellas

La historia de las citas en Internet se podría resumir a la perfección en una cita ficticia de un tal Abraham Lincoln: ‘El problema con las citas en Internet es que nunca puedes estar seguro de su autenticidad.’. Sin embargo aquí no importa tanto la autoría de esas citas sino las sombras que apuntan y señalizan directamente a las redes sociales. Son un fiel reflejo de nuestra sociedad y ponen de manifiesto muchos trastornos de la vida offline, la vida real según predican algunos. Es imprescindible encontrar un balance entre la vida real y la digital o virtual.

Las redes sociales nos afectan, algunas realzan nuestro ego o despiertan nuestro carácter narcisista y esa búsqueda constante de aprobación social. Otras crean nuevos hábitos sociales o nos afectan en el plano meramente emocional. Gratificación social, excesivo entretenimiento, espejo virtual o fuente de dudas y sospechas,… tenemos redes sociales para rato. Estamos más conectados que nunca, pero algunos nos quedamos atrapados en la vida virtual de otros. Veámoslo a través de seis frases que desvelan síntomas de intoxicación digital.

Instagram, nido de narcisistas y la ilusión del 'yo'

Estos días pasamos más tiempo sacando selfies para Instagram que aprendiendo acerca del yo.

Esta cita de Joseph Rain apunta a Instagram y al síndrome selfie, esa falsa ilusión del 'yo'. Los selfies son instantáneas de la vida, esos momentos que uno quiere inmortalizar por diversión o para presumir, lo hace marcándose un selfie que acabará en Instagram u otra red social. Se mire por donde se mire, un uso excesivo puede llegar a potenciar el narcisismo; la Asociación Americana de Psiquiatría fue hasta decir que los selfies son un síntoma de trastorno mental. Vanidad, arrogancia o egolatría son sinónimos de una conducta que busca la atención social.

Es hora de sincerarse, que tire la primera piedra el que no se haya marcado nunca un selfie para publicarlo en las redes sociales. Numerosos estudios señalan a los selfiesadictos como víctimas de una autoestima muy baja. De ese vacío personal nace la necesidad de buscar la aprobación y aceptación social a través de los ‘me gusta’, pero llamar la atención de este modo podría tener el efecto contrario. Así lo cuentan en un estudio de la Universidad Estatal de Ohio.

Joseph RainJoseph Rain

El estudio estableció una correlación entre la selfieactitud y las tendencias psicópatas y/o narcisistas pero no os preocupéis ya que todo depende de una serie de factores como la regularidad con la que se publican selfies e incluso si se editan o no antes de compartirlos a través de las redes sociales. En otro estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Toronto, en Canadá, llegaron a la conclusión de que los adictos a los selfies sobreestiman lo atractivo que son. En realidad, no es para tanto y puede que salgas con la autoestima dañada.

Las generaciones selfies están ahogando Instagram con selfies; en estos momentos se calcula más de 300 millones de fotos con el hashtag #selfie publicadas en Instagram. Ese fenómeno llamado el síndrome selfie implica un trastorno de la personalidad acompañado a menudo por un cuadro depresivo y ansiedad. Tal vez sea hora de rebelarse contra esa moda como ha hecho Essena O’Neill, ex-selfieadicta con más de medio millón de followers en Instagram, al contar la verdad detrás de sus selfies. Dijo que Instagram no es el mundo real. Decidió cerrar su cuenta y luchar por la preservación de la Tierra, promover el veganismo y un estilo de vida sana tanto física como espiritualmente. ¿Y tú, ya has encontrado a tu yo interior?

Una de las cuentas falsas de Essena O’Neill en InstagramUna de las cuentas falsas de Essena O’Neill en Instagram

Tinder, los tiempos del romanticismo han muerto

Sin ánimo de ofender a las personas que usan Tinder, pero siento como que está arruinando el lado romántico.

Esta cita del cantante Sam Smith apunta directamente al Tinder, y al amor en tiempos digitales donde los matches son el mayor exponente de una idea del amor compulsivo de supermercado. Esperas al taxi y al calor de la espera agarras Tinderitis por deslizar tu pulgar en las fotos, rechazando o aceptando decenas de perfiles en cuestión de segundos. En un mundo digital avasallado por estímulos flemáticos, apps tipo Tinder triunfan.

Es la app de ligue del momento: creas tu perfil usando tu cuenta de Facebook, agregas una descripción y lo enlazas a tu cuenta de Instagram y ya estás hecho todo un galán virtual. Olvídate de las serenatas, las flores y esos primeros titubeos al hablarle por primera vez, aquí no te sudarán las manos ni sentirás esa magia del amor a quemarropa. El siempre nos quedará Paris, ni te acercas. Tinder tiene sus fanáticos y sus detractores. 

Sam SmithSam Smith

Tinder estropea la magia del primer encuentro, ahora ya acudes a la cita con los deberes hechos. A pesar de sentir cierta expectativa, ya vas cargado de información por las fotos y el intercambio de palabras del chat, sin olvidar todo tu arsenal de seducción. Lo que no puedes hacer es desarrollar tu vida amorosa y sexual en Tinder, volverte adicto a las relaciones fugaces huyendo del compromiso. Lo malo del Tinder es que esa aprobación inmediata actúa como elemento de gamificación… nos volvemos unos incondicionales del Tinder. Lo virtual no es la nueva realidad, el cara a cara sigue siendo el objetivo principal.

Tinder no es más que una herramienta, genera expectativas. Pero se esconden muchos muñecos rotos en Tinder y apps similares. Personas que viven con pasión la relación mientras sea virtual, en Tinder, Whatsapp o Skype, pero sienten ansiedad a la hora de enfrentarse a ella en la vida real. Se sienten menos seguros y huyen sin darse la oportunidad de confrontar emociones; incurren en relaciones fugaces virtuales que les otorgan seguridad y confort, sí pero artificial. En Tinder encontrarás amor y sexo. Altera ese primer encuentro, sí. Mata al romanticismo, no. Al igual que el amor, esto está en ti: ser o no ser romántico es cosa tuya.

Mi experiencia con TinderMi experiencia con Tinder

Twitter, cazando followers en busca de gratificación

En Twitter nos emocionamos si alguien nos sigue. En la vida real nos asustamos y salimos corriendo.

‘Así es cómo conseguí 5.000 seguidores de la noche a la mañana.’ o ‘Cómo duplicar tus seguidores en tan sólo cinco minutos.’ son algunos de los ganchos publicitarios que usan decenas de páginas que prometen una avalancha de nuevos seguidores en tu cuenta Twitter a cambio de unos cuantos billetes menos en tu cartera. Ni es oro todo lo que reluce ni trigo limpio, estos servicios de venta masiva de followers no son más que una quimera. Si no quieres pasarte horas bloqueando miles de cuentas falsas y ficticias, no los contrates.

DesconocidoDesconocido

Pero por qué lo harías en un primer momento, ¿acaso eres un coleccionista de seguidores en Twitter? No hay atajo ni fórmulas mágicas para conseguir seguidores en tu cuenta Twitter: di algo interesante y ten un objetivo claro. La fama no se busca, la suerte tampoco; todo llega si creas las condiciones adecuadas para ello. Sudor y lagrimas. La cita es de un desconocido, pero todos podríamos hacerla nuestra ya que apunta a una gran verdad: nos emocionamos cuando alguien nos sigue y nuestro ego sale malherido cuando uno deja de hacerlo.

'Te lo digo con mucha sorna, puedo ser tu seguidor incondicional, en Twitter y en la vida real'. Si alguien te siguiera en la vida real te daría yuyu y saldrías corriendo. ¡Hombre, ya! Falta de seguridad y baja autoestima, una vez más nos topamos con la búsqueda de aprobación social. Los que tratan de conquistar followers, 'me gusta' y retuiteos a toda costa sufren un trastorno obsesivo compulsivo. Esta cita nos recuerda que no hay que perder la cordura en Twitter sino usarlo con reserva y conservar una parcela de privacidad y cordura, definiendo un objetivo claro.

¡No caigas en la trampa de comprar followers en Twitter!¡No caigas en la trampa de comprar followers en Twitter!

YouTube, toda una vida de excesivo entretenimiento

Entrar a YouTube para ver un vídeo y acabar cinco horas después viendo un tutorial sobre cómo hablar con las jirafas.

La audiencia de la televisión está envejeciendo. A estas alturas, ya no es un misterio para nadie: YouTube es el servicio online disruptivo que sacudió los cimientos del mundo audiovisual en menos de una década; el primer vídeo fue subido a Youtube el 23 de abril de 2005. No parece que haya pasado tanto tiempo y sin embargo lo cambió todo. Hoy los jóvenes pasan más horas mirando YouTube que la televisión. Hay de todo y está a la carta.

Entras a YouTube y, cómo dice Bill Murray que acuñó esta cita, lo haces para ver un vídeo concreto pero acabas 5 horas después viendo un tutorial sobre cómo hablar a las jirafas. Desvela un poder fascinante que no tiene igual, excepto nuestro apetito por contenido multimedia. Lo vemos con las siguientes estadísticas: hay más de 17.000 canales con más de 100.000 suscriptores, el canal con más suscriptores es PewDiePie con casi 45.000.000 de suscriptores, los usuarios de YouTube se han pasado 37.000 años viendo los 10 vídeos musicales más reproducidos de 2015,… 

Bill MurrayBill Murray

YouTube también funciona como fantástica cápsula del tiempo ya que puedes volver a ver vídeos que de pequeño veías en la televisión. Las nuevas vedettes del mundo audiovisual son los youtubers, no sólo pueden ganarse la vida en YouTube sino tener audiencias que ponen en jaque a muchos programas de televisión. Es más, es YouTube el que inspira hoy a los productores de shows en la TV. YouTube y plataformas como Netflix acabarán con la TV tradicional. Robert Kyncl, el director del área de negocios de YouTube, piensa que la TV ha muerto pero no las grandes redes como ABC, NBC y demás. Dicen que todo en exceso es malo... ¿escapa YouTube de esta máxima?

Facebook, espejo virtual de unas vidas aburridas 

Antes la gente podía ser tremendamente aburrida en privado. Facebook lo cambió todo.

Esta cita pertenece a Andy Borowitz, un cómico estadounidense y autor de la página satírica The Borowitz Report aunque probablemente se le conoce más por ser el creador de la serie televisiva El Príncipe de Bel Air. La frase apunta con ingenio a una cruda realidad: Facebook es un espejo virtual de vidas idealizadas que generan frustración y vidas aburridas con episodios personales que no interesan a nadie excepto a tu  madre por supuesto.

Facebook cuenta con más de 1500 millones de usuarios, y si bien las apariencias engañan, no todos viven felices comiendo perdices. No, en Facebook no somos todos felices aunque hay expertos en provocar pura e insana envidia con sus fotos de viajes a Cancún, quejándose de que hoy no hay olas para sacar su tabla de surf o compartiendo sus dudas acerca del nuevo coche que se va a comprar, sin olvidar las fotos de su familia feliz,…

Andy BorowitzAndy Borowitz

Múltiples estudios, entre otros uno del Gothenburg Research Institute, llegaron a la misma conclusión: exponer vidas ideales en Facebook genera ansiedad e insatisfacción en la gente que no tiene, por así decirlo, vida propia. Illico presto, se ponen a compartir episodios pocos atractivos de su existencia en Facebook. No hables de algo poco interesante ni solo de ti: yo, yo y yo. Deja comentarios en los estados de tus amigos, y dale al ‘me gusta’ sin llegar a convertirte en una groupie. Si has tenido un mal día, todo el mundo lo tiene; a quien le importa de verdad se lo comentas en privado o cara a cara pero no busques suscitar pena

WhatsApp, despierta una inclinación a la sospecha

WhatsApp sería un desastre si cambiaran “última vez hoy a las” por “última vez hoy con”.

Esta cita pertenece a la escritora Ritu Ghatourey, y da en el clavo. WhatsApp ofrece información que a mi modo de ver sobra ya que despierta al agente 007 que dormita en muchos de nosotros. Este dato, que en un principio puede parecernos inocuo, es en realidad responsable de muchos disgustos ya que hace las veces de chivato: envías un mensaje a alguien y no te lee ni contesta a pesar de conectarse después de la entrega del mensaje: ¿pasa de mí, por qué no me lee ni me contesta? Personalmente, prefiero ocultar este dato.

Desgraciadamente, ocultar esta información no te servirá de resguardo contra las suspicacias: ¿por qué lo tendrá oculto? Si tienes a una pareja celosa, vade retro satanas. Por mucho que intentes exorcizarla, en su mente ocurre un curioso proceso de alquimia que convierte ese ‘última vez hoy a las’ en un ‘última vez hoy con’. Esa intoxicación whatsappiana es indigesta para muchos: ¿qué hacías conectado a las 12? ¿has estado charlando un buen rato hey? 

Ritu GhatoureyRitu Ghatourey

Lo quieres o no, es nuestra privacidad la que está expuesta, así que lo mejor es ocultar esta información a nuestros contactos. Igual con las notificaciones de lectura con el doble tic azul, es del todo prescindible. Se puede quitar la última vez online a través de los ajustes de privacidad, pero hay una opción que sigue escapando a nuestro control y es nuestro estado online. La solución pasa por usar una versión no oficial de WhatsApp como por ejemplo WhatsApp+ JiMODs, no disponible en la Play Store, que puedes descargar aquí sin riesgo de sufrir un baneo.

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