Un microondas en una gran cocina

Aunque el horno de microondas nos puede resultar algo relativamente moderno, su creación como tal data de 1946 y es, en una parte pequeña, fruto de la casualidad. Todo se lo debemos a unas pruebas en un proyecto de investigación, relacionado con el radar, en el que al ingeniero Percy Spencer se le derritió una chocolatina en el bolsillo. Las ondas generadas por un magnetrón, un dispositivo que transforma la energía eléctrica en electromagnética, fueron las responsables.

¿Cómo de maligno es ese aparato con el que nos calentamos el Cola Cao?

Así, tras numerosos experimentos, llegó a la conclusión de que las microondas, las ondas electromagnéticas en torno a los 2,45 GHz, eran capaces de calentar y cocinar alimentos y que, encerrándolas en cajas metálicas, concentraban su poder. No era algo desconocido, y de hecho formaba parte de sus investigaciones, pero el efecto de calentamiento específico de un haz de microondas de alta potencia fue su descubrimiento.

Unos años más tarde salía al mercado el primer horno comercial de microondas y desde entonces, pero sobre todo desde su gran popularización en todo el mundo décadas más tarde, ha sido uno de los electrodomésticos con más leyendas urbanas a su alrededor. A continuación nombramos algunas y hablamos sobre la verdad o no que se esconde tras ellas.

Leyenda urbana 1: El microondas elimina los nutrientes de los alimentos

Magnetrón, el dispositivo que transforma la energía eléctrica en energía electromagnéticaMagnetrón, el dispositivo que transforma la energía eléctrica en energía electromagnética

Es común encontrar en determinados grupos de Facebook, hilos de foros sobre alimentación saludable, cadenas de correo electrónico e incluso cadenas de WhatsApp, la afirmación de que los microondas eliminan con sus ondas los nutrientes de los alimentos.

Según esta teoría sin ninguna clase de base, los alimentos, al ser expuestos al calor provocado por estos electrodomésticos, pierden toda clase de aporte nutricional. ¿Es verdad? Naturalmente que no, igual que un trozo de carne no pierde sus proteínas al ser pasada por la sartén o la pasta no dice adiós a sus hidratos al ser cocidos en una olla.

Leyenda urbana 2: El microondas altera el ADN del agua y mata a las plantas

El microondas también mató a JFK

Hace un tiempo se hizo muy popular un escrito, que corría de bandeja de entrada en post de blog, que contaba el supuesto experimento científico de una niña. Esta criatura habría calentado agua en un microondas, la habría dejado enfriar y, con ella, había regado una planta. Al tiempo, este vegetal moriría.

¿La razón? Según lo que decían, el horno había alterado el ADN del agua y la planta, entonces, no la había reconocido como tal. Y eso, aseguraban, pasaba de idéntica forma en el cuerpo humano.

¿Es cierto? Radicalmente que no. En primer lugar porque el agua, como tal, no tiene ADN. Y en segundo lugar porque las microondas no hacen otra cosa que, por decirlo de algún modo, agitar determinadas moléculas de los alimentos y con ello se crea el calor. Por tanto, ni siquiera llegan a alterar la composición, como mucho, pueden llegar a deshidratar por un calentamiento excesivo.

Leyenda urbana 3: El microondas es radiactivo

Dibujo de un horno microondasDibujo de un horno microondas

Y sí, otra de las leyendas urbanas más extendidas es que el microondas es radiactivo. La cuentan personas que normalmente tienen uno, con lo descerebrado que resultaría saber que uno tiene una máquina supuestamente tan peligrosa y a pesar de ello lo utiliza.

Pero no, el microondas, naturalmente, no es radiactivo. Como decíamos al principio, no tiene más secreto que hacer vibrar determinadas moléculas de los alimentos, como las del agua, para crear fricción y con ella calor. Ni fusiones nucleares ni plutonio guardan sus paredes metálicas.

Leyenda urbana 4: El microondas causa cáncer

Un consejo: huye de 'magufadas'

Más de una vez habrás escuchado que es recomendable no permanecer cerca del microondas mientras esté encendido, porque sus ondas provocan cáncer, y que incluso te puedes quemar los ojos si pretendes mirar a través de la ventana de la puerta del electrodoméstico.

De nuevo, bulos sin ningún fundamente. Aunque naturalmente es conveniente mantenerse al margen de las ondas, estas quedan en el interior del horno si todo funciona adecuadamente. Por no hablar de que las ondas son bastante cercanas a las que se emplean, por ejemplo, en la telefonía móvil, que tampoco provocan cáncer.

Pero eso sí, recuerda que es importante no introducir metales...

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Opiniones de los usuarios

  • Lástima de la última frase... Sí se pueden introducir metales en el microondas!! Es más, es aconsejable al calentar líquidos. ¿Acaso el interior del microondas no es metálico?

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