Guía del loser de redes sociales

Es de actualidad, Twitter te permite retuitearte a ti mismo. Lo que tus seguidores no suelen hacer lo puedes hacer ahora con total impunidad. Un mensaje y ya tiene un retuit asegurado. No está mal. Pese a ello, todavía no estamos acostumbrados a eso de que una persona cite su propia cuenta es casi como hablar en tercera persona de uno mismo. Da un poco de flojera, como tantas otras cosas que hacemos: acciones y malos usos que les damos a las redes sociales y a Internet a diario, casi sin darnos cuenta. Veamos qué más hay de loser en todos nosotros. Esas manías que nosotros no les damos importancia, pero que tus amigos virtuales odian que hagas.

Retuitearte a ti mismo

Estaba cantado. La última función añadida a Twitter permite que nos convirtamos en nuestro mejor seguidor. Nos rodeamos con nuestros propios brazos, nos ponemos de espaldas y simulamos que estamos besándonos apasionadamente con alguien. Eso era en los ochenta, pues su representación online hoy en día es esa. El retuit en primera persona se convertirá en la nueva dentera que todos tendremos porque, ¿para qué volver a copiar un mensaje y cambiarlo disimuladamente apenas pudiendo retuitearte a ti mismo hasta el infinito? Lo que no conseguimos en el tuit apenas lo cambiaremos con el retuit.

El autoretuit es un acto de amor propioEl autoretuit es un acto de amor propio

Comentarte y poner me gusta a ti mismo

Eso del me gusta en Facebook (ahora también en Twitter) es interesante. Ponemos “me gusta” cuando el post que leemos viene de alguien que conocemos apenas pero nos provoca simpatía. Puede que ni siquiera lo leamos, pero un “me gusta”, esa minúscula limosna que sirve para adecentar un post de alguien, se agradecerá en el futuro. Tanto que si nosotros ponemos cualquier tontería, nos ganaremos su afecto con otro impersonal like. Porque de comentar largo y tendido ni hablamos.

Por contra, ponernos varios likes a nosotros mismos en cada mensaje que publicamos es, digámoslo finamente, un soberano signo de estupidez (o simple mal uso, venga). “¡Buenos días, zagales!”, y luego ponemos me gusta apenas dos segundos después de escribirlo. No, por favor. Comentarte a nosotros mismos es el nivel superior. Algo solamente alcanzable por grandes de las redes sociales. Está claro que si contestamos a otro comentario previo no hay ningún problema, es más, es necesario y educado, pero hacerlo los primeros no. No por favor. Y no sirve aquello de “se me olvidó poner tal cosa y lo pongo en el comentario”. Facebook permite editar los posts. Ahí lo dejamos.

Nuestro rostro cuando nos amamos a nosotros mismosNuestro rostro cuando nos amamos a nosotros mismos

Acéptalo, no sabes utilizar hashtags

Así es. Aquí hay varios motivos por los que los ojos de centenares de tuiteros y usuarios de Facebook se han secado. Primero, no pongamos hashtags demasiado largos. Utilizar siete o más palabras juntas con un hashtag #deverdadestoesnecesariomalditasea duele a los ojos. También hacerlo de forma separada: #de #verdad #esto #es #necesario #maldita #sea. Lo mejor es que sean una o dos palabras y que los hashtags no llenen el grueso de nuestro mensaje. Con uno o dos, venga máximo tres, está más que bien.

Hay más, entre los hashtags utilizados se ruega que tengan relación con lo escrito. Si hablamos de deporte, pues acabamos de correr cinco kilómetros, está bien poner #running, #deporte o similares. Poner #crazyboy, #atooope o #estoymuyloco, no añade nada de valor al tuit, tan solo confundimos y, de verdad, parecemos unos  #crazies. En Facebook el uso de hashtags es más informativo. Se pueden buscar directamente en el buscador insertando antes de la palabra la almohadilla. Pero a diferencia de Twitter, con uno al final del texto es más que suficiente.

Ejemplo de lo que duele a la vista en TwitterEjemplo de lo que duele a la vista en Twitter

Extra: Los hashtags en Instagram

Esto es un caso de estudio mucho más profundo. Como cuando todo un país se inventa una palabra no válida y tras varios siglos se acepta con normalidad, en Instagram el uso ilimitado de hashtags se ha convertido en una norma. Realmente no funcionan en contra del mensaje debido a la naturaleza de la red social, pero es fascinante como pueden llegar a los veinte o treinta. Todo vale en este caso y la temática de las referencias cambia sin ningún sentido. Aquí sí es posible encontrarnos con cosas como (es real): #cute, #perfectass, #beach, #beachtime, #hot, #bikini, #playa, #sport, #crazy (es muy común, ésta) etc.

Es el santo del tío de tu abuela: Los party/felicitadores

Es una especie en peligro de expansión. Hoy en día todos conocemos los cumpleaños de nuestros seres queridos, y los menos queridos, gracias a las redes sociales. Ver una felicitación, o realizar alguna en particular de un cumpleaños es normal, pero: ¿Y los que publican fotografías de celebraciones de cada persona que conoce? “Hoy es el santo de mi suegra y hemos ido a celebrarlo al restaurante Mas de Belladona #cuqui #party”. Es gente que no tiene filtro para publicar esas celebraciones. Da igual que el señalado no quiera tener trascendencia pública, da lo mismo que sea un velatorio o una simple comida como las que se hacen cada semana del año.

Cuando tu sobrino va a una excursión a cinco kilómetros de distancia y tienes que tuitearloCuando tu sobrino va a una excursión a cinco kilómetros de distancia y tienes que tuitearlo

Reflexiones filosóficas

Si bien no nacen de las redes sociales (quién no recuerda esos perfiles del Messenger...), los “reflexionistas filosofistas” tienen un arte especial para mostrar un ego superlativo con una visión del mundo especial y serena. Son parrafadas que sensibilizarían hasta a una iguana en los que se muestra el camino correcto, la rectitud, el saber estar y palabras como estas: #amor, #serenidad, #yingyang, #nirvana, #estadoemocional, #tóxico o #tóxica, #profundidad, #paz y #trance. Cuando se une un párrafo moralizador con una fotografía, normalmente de la persona que escribe la reflexión en una pose la mar de interesante.viarte a ti mismo correos electrónicos recordatorios.

Nos podemos sentir así tras publicar reflexiones en Facebook y TwitterNos podemos sentir así tras publicar reflexiones en Facebook y Twitter

Decir que sabes quién espía tu Facebook

Oh, un clásico de los amores rotos. Aseguramos en Facebook que sabes quién espía tu perfil o, por contra, induces al resto de usuarios de la red social que lo intenten por sí mismos. Este tipo de aplicaciones y webs que aseguran tener la solución a nuestros problemas de ego son una pérdida de tiempo. No podemos saber, de manera matemática, quién visita más nuestro perfil. Sí podemos la persona que más me gustas o comentarios ha hecho sobre nuestra persona (gracias a los primeros puntos de este texto, probablemente seamos nosotros mismos). Otra cosa es que queramos poner en nuestro timeline que “sabemos” quién ha estado hurgando en nuestro perfil para conseguir que una persona en particular (generalmente la que más veces hemos espiado su perfil) se dé por aludida y emerja el amor.

Igual es él...Igual es él...

Tu vida personal, sin ser cuenta validada

Probablemente, si no somos un famosete con cuenta verificada, sea en la red social que sea, a pocos les importará si hemos cenado o qué hemos cenado. Tampoco prestarán especial interés por saber si hemos pasado mala noche o tenemos hambre. Tristemente es una realidad y nos toca convivir con ella. De forma usual, como usuarios nos retroalimentamos de otros que incluyen las mismas sandeces. Así vemos reflejados nuestros interesantes mensajes con likes y comentarios de otros con los mismos intereses... Para el resto de los mortales apenas les importará si hemos pasado mala noche, probablemente ellos también y estén trabajando en la oficina en lugar de publicar tuits.

Gente mostrando lo que desayuna cuando no desayuna un simple vaso de leche.Gente mostrando lo que desayuna cuando no desayuna un simple vaso de leche.
[Rich Jones] editada con licencia CC 2.0

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