Oficinas de Spotify

Spotify ya tiene siete años de vida. El servicio de streaming musical más popular del mundo se nos va haciendo mayor y cada vez está más establecido entre la población.

Los efectos de Spotify en los usuarios son innegables. Muchos han sustituido sus colecciones de música local por el streaming siguiendo una línea de pensamiento muy similar: si ya lo tengo en la nube, ¿para qué me voy a molestar en ocupar espacio de disco con música? Para los usuarios, en general, se trata de un servicio muy beneficioso con muchos puntos a favor.

El punto de vista cambia cuando analizamos Spotify desde el punto de vista de la industria. Compositores y artistas se quejan de los pagos escasos, y de las muchas veces que ha de sonar una canción en el servicio para generar unos pocos euros. El cantante y compositor Aloe Blacc, que participó con Avicii en el tema Wake Me Up! -el más reproducido de la historia de Spotify-, se quejaba de esto en una carta abierta a los servicios de steaming publicada en Wired.

Aloe Blacc, uno de los más vocales con el trato injusto que reciben los artistas en SpotifyAloe Blacc, uno de los más vocales con el trato injusto que reciben los artistas en Spotify / Sam Howzit editada con licencia CC 2.0

La cuestión es que aunque lo adores como usuario o lo odies tanto como Thom Yorke y Taylor Swift juntos, Spotify ha cambiado las reglas del juego de la industria musical. El servicio de pasaporte sueco ha ido creciendo continuamente desde su nacimiento en 2008, y ha convertido el streaming musical en algo común hoy en día. Otros servicios como Rdio, Pandora o Apple Music han intentado plantarle cara sin éxito.

Sí es cierto que, por otra parte, Spotify genera controversia y polariza, tal y como ya comentamos hace unas líneas. Sin embargo, y con motivo de su séptimo aniversario, destacamos varias cosas que Spotify no ha hecho bien.

7 grandes errores de Spotify

Spotify ha roto con sus socios principales

En un intento para mejorar su relación con los artistas, Spotify se asoció con Topspin, permitiendo a los artistas vender merchandising desde su página de Spotify. Los artistas podían enlazar a ventas de productos relacionados con ellos de forma que pudieran vender directamente a los fans.

Spotify rompió con sus socios en la venta de merchandisingSpotify rompió con sus socios en la venta de merchandising / Phil Guest editada con licencia CC 2.0

El anuncio del merchandising se mostraba después de las primeras 5 canciones más reproducidas y fue un arreglo beneficioso, aunque Topspin decidió romper la relación hace ya casi un año. Este no es el único caso, el hecho de que las aplicaciones de Deezer o Pitchfork ya no existan también juega en contra de Spotify.

Los pagos son ridículos

Lo que un artista cobra por cada reproducción de una canción varía entre 0,006 céntimos y 0,0084 céntimos. Esto tiene que ver con que se trata de una escucha y no de la compra de la descarga de una canción, y por tanto significa que el streaming tarda mucho más tiempo en generar el dinero de la venta de un disco.

Es cierto que gracias a Spotify la piratería musical ha descendido, pero comparado con el modelo tradicional de venta de música, 0.006 céntimos por reproducción no parece una mejora significativa.

Grandes ausencias en el catálogo

Es cierto, muchos no están a favor del streaming y lo hacen saber no incluyendo su catálogo en Spotify. Al principio monstruos del rock como los Eagles, Metallica y Led Zeppelin no tenían representación en el servicio, aunque ya no es así. Ahora también se puede escuchar música de Adele en Spotify, así como de Red Hot Chili Peppers o Pink Floyd.

Los Beatles, unos de los grandes ausentes de SpotifyLos Beatles, unos de los grandes ausentes de Spotify / James Vaughan editada con licencia CC 2.0

Hoy por hoy dos de los mayores ausentes de Spotify son The Beatles y Tool, que siguen sin prestar su catálogo al servicio de streaming.

Dependen de inversiones privadas

El 70% de lo generado por Spotify se usa para pagar royalties. El otro 30% restante se usa para pagar costes de operación, expansión y beneficio. Este porcentaje incluye los ingresos por publicidad de los usuarios gratuitos y lo que se embolsan por los usuarios de pago.

Sin embargo, este porcentaje no cubre las inversiones privadas que Spotify ha recibido en el pasado, que ayudan a generar ese 30% que mantiene a la empresa funcionando.

Dependen de la expansión

Con ese porcentaje de 70/30 en la cabeza, desde Spotify se ha citado en varias ocasiones que su solución pasa por crecer continuamente. Abrir el servicio en nuevos países atrae a nuevos anunciantes, nuevos suscriptores de pago y más streams.

La necesidad continua de crecer es un gran problemaLa necesidad continua de crecer es un gran problema / MartinSFP editada con licencia CC 2.0

Esta última parte puede ser problemática, porque cuantas más reproducciones se hagan, más royalties hay que pagar. Este ciclo constante podría dificultar el desligarse de la inversión privada, y por supuesto que hace casi imposible que el servicio consiga beneficios, lo que nos lleva al siguiente punto.

Una máquina de perder dinero

Aunque los ingresos de Spotify no han parado de crecer desde 2008, sus pérdidas han crecido proporcionalmente, y en números muy preocupantes. Esto se debe a lo que comentábamos en el punto anterior: a más reproducciones, más dinero habrá que pagar en concepto de royalties.

En descargo de Spotify podemos decir que este problema no es exclusivamente suyo. Pandora y Rdio han encontrado problemas similares en sus modelos de negocio. Con Apple Music seguramente pasará lo mismo, y si estos servicios siguen funcionando es básicamente gracias a las inversiones privadas en un caso, y al potente colchón económico de Cupertino en el otro.

Y a pesar de todo, Spotify no consigue tener beneficiosY a pesar de todo, Spotify no consigue tener beneficios

Las soluciones para este problema de los servicios de streaming en general -no sólo de Spotify- han sido de diversos colores y pelajes. Algunos hasta han querido bajar el pago de royalties por reproducción, lo que es negativo para los artistas y para ellos.

Han cabreado a mucha gente

Spotify ha generado un buen montón de desprecio y malestar entre los artistas. Algunos, como el célebre caso de Taylor Swift, han desembocado en la retirada del catálogo del artista del servicio. Esto es un perjuicio para los usuarios y para la plataforma, pero hay que tener en cuenta que con los discos ya no se hace dinero, algo que muchos artistas se niegan a aceptar.

A continuación te dejamos un vídeo donde explican por qué Taylor Swift tomó esta decisión:

Los directivos de las discográficas también mantienen una relación de amor - odio con Spotify, pero es que hoy por hoy es uno de los pocos medios con los que cuentan para distribuir su música. Las ventas de discos ya no son lo que eran, y deben confiar en aspectos que escapan a su control si quieren sobrevivir.

Una última reflexión

Hay algo que debe quedar meridianamente claro: las reglas del juego de la música han cambiado. Eso de sacar un disco, que se venda como churros y que los peces gordos de las discográficas y los artistas se llenen los bolsillos hace mucho tiempo que se terminó.

Un disco de oro o platino es algo que cada vez se verá menosUn disco de oro o platino es algo que cada vez se verá menos / Tim Douglas editada con licencia CC 2.0

Los que no son vacas sagradas de la industria siguen publicando material nuevo. Hablamos de artistas pequeños o independientes, que requieren de material fresco que presentar de forma continua o que necesitan seguir creciendo. Algunos como los Rolling Stones o Metallica ya ni pierden el tiempo en grabar discos, saben que el dinero está en las actuaciones en directo.

Hoy por hoy, un artista grande gana más tocando ante 40.000 personas que esperando a que se vendan 40.000 copias de su último disco. Lógicamente, estamos hablando de músicos que ya no necesitan darse a conocer.

Y sin embargo, hay que seguir publicando material nuevo. Cada álbum es una foto de un momento en el tiempo del artista, y el público tiene derecho a ver esas fotos, sin importar lo feas o bonitas que sean. Son precisamente servicios como Spotify los que mantienen la maquinaria girando. Si no existiesen los servicios de streaming no podríamos ver esas fotos en el tiempo, y estaríamos constantemente mirando a imágenes de un artista que no se corresponden con su realidad, y que como fans queremos conocer.

 

Personalmente creo que la solución para que todas las partes -la industria, los artistas y los servicios de streaming- salgan ganando está en llegar a un delicado punto de equilibrio que, hoy por hoy, todavía está muy lejos. Y sin embargo todo apunta a que pueden ser los servicios como Spotify los que tendrán la sartén por el mango en las negociaciones.

Sorosh Tavakoli editada con licencia CC 2.0

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