Mural que muestra un retrato de Edward Snowden

Quizás no sea la manera más inteligente de desafiar a las autoridades estadounidenses, pero el programador Kristopher Ives ha decidido lanzarle un órdago a la administración de Barack Obama, donando 33 céntimos de dólar para costear la defensa de Edward Snowden, y exigiendo su propio encarcelamiento.

Antes de tachar al pobre Ives de loco, pongámonos en situación. El pasado miércoles, mientras la mayoría de nosotros soñábamos con el fin de semana largo que teníamos por delante, el Presidente de EE.UU. Barack Obama decretaba una Orden Ejecutiva que prohibía de manera tajante que cualquier individuo pudiera transferir fondos a otros que pudieran suponer una amenaza para la seguridad nacional o internacional.

Una Orden Ejecutiva a la carta

Aunque el texto no menciona a Snowden en ninguna de sus partes, muchos consideraron que se trataba de una Orden hecha a medida para impedir que el antiguo empleado de la CIA, cuyas revelaciones han sido llevadas al cine a modo de documental en Citizenfour, como podéis comprobar en el siguiente tráiler, pudiera recibir ningún tipo de apoyo económico para su defensa judicial.

Así lo entendió Ives, que no dudó en romper su hucha virtual, violar la Orden y donar la friolera de 0,33 dólares en Bitcoins a la causa, para después anunciarlo públicamente en Reddit, prácticamente pidiendo a gritos que las autoridades tomaran cartas en el asunto y retando la Orden Ejecutiva emitida por el Presidente.

No es mucho dinero, pero se trata del fondo del asunto. Por favor, venid a detenerme.

Como parece ser que Obama no es demasiado asiduo a la red social de Steve Huffman, Kristopher Ives también decidió llevar el caso a Twitter, aportando evidencia de la transferencia y tildando la Orden de inconstitucional en un mensaje en el que menciona al mismísimo Presidente de Estados Unidos.

Como os podéis imaginar, Ives no está encarcelado, por lo menos de momento. Ni tampoco los muchos usuarios que han seguido sus pasos. Su provocación ha servido para poner en entredicho el decreto de Obama y ver si de verdad las autoridades, independientemente del objetivo principal de la Orden, serían capaces de arrestar a alguien por una cantidad tan ínfima.

Fuente | HackRead

thierry ehrmann editada con licencia CC 2.0

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