Submarino

A estas alturas ya todo el mundo debería estar familiarizado -o al menos ser vagamente consciente- de que gran parte de las guerras que van a librarse en el futuro lo harán en el ciberespacio. Si hay un nuevo conflicto armado a nivel mundial las armas se sustituirán por código y ordenadores, usando lo que se ha dado en llamar tácticas de ciberguerra. Uno de los ejemplos más famosos del uso de ciberarmas como parte de la infraestructura militar es el virus Stuxnet, dirigido supuestamente por Estados Unidos contra las centrales nucleares iraníes intentando evitar que fabricasen uranio enriquecido. De hecho, con la aparición de Stuxnet la ciberguerra escaló a niveles totalmente nuevos.

Las capacidades militares de Estados Unidos para la ciberguerra no se limitan sólo al envío de virus para retrasar el avance de la carrera nuclear de un país. El país norteamericano también dispone de submarinos que pueden hackear objetivos estratégicos. Las estructuras de comunicación submarinas de otros países dejan de ser seguras con estos sumergibles cerca, aunque por otra parte no debería sorprender a nadie saber que EE.UU. tiene dichas capacidades.

En 2013 ya se publicaron informes sobre la capacidad de hackeo de los sumbarinos estadounidenses. Uno de ellos indicaba que el USS Annapolis tiene cualidades para realizar una ciberofensiva. Esto comenzó con la llamada Operación Ivy Bells, un esfuerzo conjunto de la Marina estadounidense y la NSA para monitorizar las comunicaciones submarinas de la Unión Soviética en los años 70 del siglo pasado. Si entonces se podían interceptar las comunicaciones telefónicas, lo mismo puede ocurrir ahora con las comunicaciones vía Internet.

Las técnicas de hacking submarinas de EE.UU.

Ya hemos hablado en otras ocasiones del Internet pre y post Snowden. Desde que el antiguo contratista de la NSA reconvertido en revelador de secretos publicase toda la documentación que había logrado reunir las cosas han cambiado mucho en el ciberespacio, tanto desde el punto de vista de las empresas y los gobiernos, como desde el punto de vista de los usuarios.

Entre todas las cosas que el perseguido Snowden consiguió sacar a la luz podemos encontrar un documento en el que se habla del USS Annapolis que ya citamos antes, donde se dice que está dotado de un juego de herramientas para la explotación de redes informáticas o CNE. Mediante esta técnica se usan redes de ordenadores para infiltrarse en ordenadores objetivo con el fin de extraer datos de inteligencia. Estos podrían ser cables de comunicación, información sobre despliegues de tropas e infraestructura militar.

Las técnicas de CNE se usan fundamentalmente por instituciones militares. Se pueden considerar el equivalente digital del trabajo de los espías y se las considera parte del conjunto de operaciones de redes informáticas que se usan en la ciberguerra.

Mapa de ataques informáticos en tiempo realMapa de ataques informáticos en tiempo real

El conjunto de operaciones sobre redes que se usan en la ciberguerra lo complementan las siguientes técnicas:

  • Computer Network Attack (CNA). Son acciones realizadas a través de un ordenador para desviar, denegar, degradar o destruir información dentro de ordenadores y redes informáticas.
  • Computer Network Defense (CND). Mediante estas acciones se intenta proteger, monitorizar, analizar, detectar y responder a ataques informáticos, intrusiones u otras acciones no autorizadas que podrían comprometer un sistema informático o una red.

Submarinos que se usan como ciberarmas

Según podemos leer en HackRead, los informes de que los submarinos estadounidenses están siendo utilizados como ciberarmas están ganando credibilidad. El pasado mes de julio dos altos cargos militares de la Marina estadounidense confirmaron el uso de submarinos como actores en la ciberguerra durante una conferencia que se celebró en la capital del país.

Uno de ellos es el contraalmirante Jabaley, que dijo lo siguiente:

Hay una capacidad ofensiva muy apreciada, de la que por supuesto no puedo hablar mucho. Sin embargo, no supone ningún perjuicio decir que la Marina de los Estados Unidos tiene submarinos en primera línea que están implicados en ataques de un alto nivel de sofisticación técnica. Hacen las cosas que cualquier fuerza defensiva les pediría que hicieran. (Contraalmirante Jabaley, oficial de la Marina de los Estados Unidos)

Según se recoge, estos submarinos preparados para hackear al enemigo están equipados con poderosas antenas que pueden interceptar y manipular datos de comunicación de terceros, especialmente si se trata de datos no cifrados. El ya citado USS Annapolis sería el actor más prominente en estas lides: la información se recolectaría desde una estación central de obtención de datos, que después se enviarían a un servidor como texto plano y que después los pasaría a un protocolo de cifrado. Una vez los datos se han cifrado se envían por satélite hasta el submarino, que los hace pasar por un router y por un protocolo de descodificación. Una vez convertidos de nuevo en texto plano se pueden hacer llegar a los receptores finales.

Por ahora no se puede saber lo avanzados que están los sumergibles estadounidenses en la ciberguerra. Ni siquiera los propios oficiales de la Marina lo saben según se ha publicado, o al menos no tuvieron una idea hasta la ya mencionada conferencia en Washington. Tampoco se sabe en qué punto están el resto de países en este aspecto -en el caso de España no nos atrevemos ni a especular, viendo cómo está el nivel general-.

La Marina estadounidense planea expandir el alcance de los submarinos mediante drones. Estos vehículos no tripulados pueden llegar más cerca de cualquier objetivo, mucho más que un submarino. el ejército del aire de los Estados Unidos también está trabajando en un proyecto similar, usando aviones modificados para ver si pueden usarse como plataformas de hacking.

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