Selva tropical

Mantener animales o plantas exóticas fuera de su hábitat natural puede ser todo un reto porque requiere un gran esfuerzo reproducir las condiciones naturales del lugar del que provienen: temperatura, niveles de humedad o cantidad adecuada de oxígeno son algunos de los aspectos vitales que mantener bajo constante vigilancia.

Sin embargo el biólogo canadiense Jared Wolfe parece haber encontrado la manera de recrear un hábitat natural en cualquier lugar manteniendo sus condiciones originales. Lo ha conseguido a través de Biopod, el terrario que ha diseñado y que se controla mediante una aplicación.

Un microhábitat a gusto del usuario

El planteamiento de Biopod es, a priori, sencillo: se plantan en él las semillas que se desean cultivar y se identifican en la aplicación móvil cuáles son o el hábitat que se pretende recrear. Una vez configurado el proyecto, sus sensores monitorizan diferentes parámetros (temperatura, luz, humedad, ventilación, lluvia…).

Automáticamente el terrario genera las condiciones ambientales óptimas para que las plantas crezcan como si lo hiciesen en su lugar de origen. Toda la información se transmite a un servidor en la nube que lo procesa y controla de acuerdo a las especificaciones de ecosistema escogido por el usuario.

Eso sí, en caso de que el propietario se decida a introducir animales éste debe saber que Biopod no los alimentará. No obstante cuenta con una cámara que permite conocer en todo momento que está ocurriendo en su microhábitat.

Diferentes aplicaciones

Este terrario inteligente está diseñado para ofrecer tres aplicaciones diferentes con, por ahora, las siguientes posibilidades para recrear un microhábitat:

  • Plantas: tropicales, jardín, tomates, albahaca, coles y ensaladas.
  • Animales: lagartos, serpientes, diferentes tipos de ranas y sapos y peces.
  • Decoración: tropical, desértico y boscoso.

Dependiendo del propósito de cada uno, los terrarios pueden requerir de unos u otros complementos por lo que dependiendo de éste su precio puede variar. Como equipamiento estándar todos cuentan con luces LED, control WiFi, cámara de vídeo, sistema de nebulización, inyector de aire, sensores de sustrato y filtro de aire en la pared. Se ofrece en diferentes tamaños.

Actualmente se trata de un proyecto que se encuentra en fase de financiación en Kickstarter, donde se había marcado una meta de 30.000 dólares canadienses. Meta que ha superado con creces, puesto que a 4 días de finalizar la ronda de recaudación sus 697 patrocinadores han dejado 346.990 dólares (que al cambio al euro vienen a ser algo más de 240.000.

¿Utilidad real o un juguete para pijos?

Nadie puede obviar que éste es un proyecto tremendamente interesante. Más allá del lujo que puede suponer contar en tu casa de la Sierra de Guadarrama con un ecosistema tropical, con el debido desarrollo podría suponer una solución a problemas de producción agrícola así como un método para establecer colonias habitables de humanos en lugares inhóspitos (¿Marte tal vez?).

A su vez podría conseguir que nuestros hábitos fuesen más sostenibles, puesto nuestro empeño por consumir fruta y verdura de fuera de temporada sería menos perjudicial para el medio ambiente al eliminar la parte del transporte (responsable del 30%-40% de emisiones de CO2 del planeta).

Sin embargo también podríamos plantearnos su lado negativo, como es el hecho de tener una herramienta más para cultivar plantas y criar animales fuera de su hábitat natural (cosa de la que soy nada partidario), aunque de esto ya se está encargando el cambio climático.

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