El sticker que ha provocado tanto revuelo

Durante las últimas horas hemos vivido en Twitter una historia casi surrealista que viene a confirmar el poder de las redes sociales, con un multimillonario ruso, conocido como el Zuckerberg ruso, teniendo que ceder ante la ira de un grupo de independistas catalanes que echaban en cara la presencia de un emoticono de Telegram que consideraban irrespetuoso.

Todo tiene su origen en el siguiente sticker disponible en la aplicación de mensajería instantánea, que supuestamente representa a España, mostrando un personaje caracterizado con un sombrero andaluz, vestido con una camiseta con la senyera, con una rosa en la boca apoyado en un toro sonriente, y la Sagrada Familia y una bandera española de fondo.

Tweet original, generador de la polémicaTweet original, generador de la polémica

Un toro, una senyera y una bandera de España... los ingredientes de la polémica

Cualquiera pensaría, que de suscitarse alguna polémica, tendría que ver con el toro y un posible enaltecimiento de las prácticas que implican la tortura de animales. Nada más lejos de la realidad, el verdadero revuelo se ha levantado por culpa de que la senyera y la bandera española compartan espacio en el mismo emoji, pudiendo llevar a la confusión de ambas ideas.

Ayer por la tarde, una estudiante de psicología de la Universidad de Barcelona, Bet Salat, recriminaba a Telegram a través de Twitter la existencia de este sticker, al que consideraba una falta de respecto, amenazando con pasarse a su rival por excelencia: WhatsApp.

Lo que en un principio parecía que iba a ser una simple pataleta sin más repercusión, pronto atrajo la atención de más usuarios que también echaron en cara que Telegram hubiese permitido este sticker, llegando al ataque personal hacia su creador Pavel Durov, sugiriendo la creación de un emoji para ucranianos con el Kremlin de fondo y una imagen de Stalin. Casi nada.

El propio Pavel Durov tuvo que hacer acto de comparecencia en la discusión, primero disculpándose ya que el sticker había sido creado por un artista independiente sobre el que Telegram no tenía ningún control y en segundo lugar poniendo en duda la diferenciación entre España y Cataluña.

Y Durov acaba pidiendo la independencia de Cataluña

Obviamente esto llevó a una oleada de tweets intentando explicarle al pobre Durov en el berenjenal en el que se había metido al afirmar que Cataluña no era más que una región de España. Ante tal avalancha, Pavel Durov no ha tenido más remedio que reconocer la fuerza del movimiento independentista en Cataluña, incluso desando la mejor de las suertes a los catalanes para lograr su deseada independencia y deseando que tanto España como la ONU reconozcan esa condición. Lo que tiene que hacer uno para no perder usuarios.

Por supuesto que la cosa no quedó ahí y Durov confirmó que se habían puesto en contacto con la artista responsable del sticker para que modificara el emoji representativo de España.

Después de este intenso cruce de tweets, el Zuckerberg ruso no tuvo más remedio que reconocer que se había metido en un lío de tres pares de narices, calificando de locura lo que había vivido en Twitter por culpa del dichoso sticker, y a años luz del conflicto entre Rusia y Ucrania.

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