Detector de mentiras

Investigadores de Universidad de Michigan han desarrollado un software que detecta las mentiras que dice una persona. A diferencia del polígrafo, este software no mide el pulso o la respiración de alguien para detectar una falsedad. El programa considera las palabras y los gestos del hablante para determinar si dice la verdad o no.

Para crear el software —que todavía esta en fase de prototipo— los investigadores responsables examinaron vídeos de importantes casos judiciales. Durante sus experimentos el software fue capaz de detectar las mentiras en un 75% cuando se cruzaron sus resultados con los veredictos de los juicios, mientras que los seres humanos sólo eran capaces de detectar el 50% de las falsedades.

¿Por qué desarrollar este software?

Según se recoge en i4u, los investigadores estudiaron un total de 120 fragmentos de vídeo e identificaron algunos compartamientos comunes en aquellos que mienten. Por ejemplo, algunos mentirosos movían más sus manos, intentaban sonar más firmes, soltaban más coletillas para rellenar frases y miraban a los ojos del encuestador mucho más a menudo que una persona que está diciendo la verdad.

Los humanos de los jurados populares no son buenos detectores de mentirasLos humanos de los jurados populares no son buenos detectores de mentiras

Según estos investigadores, la clave para desarrollar el software estaba en los “datos del mundo real“. Según comentaba Rada Mihalcea, uno de los creadores de este programa, “en los experimentos de laboratorio es difícil crear un entorno que motive a la gente a mentir. No se juegan nada. Podemos ofrecer una recompensa si una persona puede mentir bien —pagarles para convencer a alguien de que algo falso es cierto—. Pero en el mundo real sí existe una motivación auténtica para mentir”.

¿Cómo funciona este programa informático?

En los vídeos que se usaron para crear el software se examinaron testimonios de acusados y testigos. Por razones de lógica está claro que las dos partes no pueden coincidir en todas sus afirmaciones, con lo cual alguien de las dos debe estar contando alguna clase de mentira.

En el mundo real sí existe una motivación auténtica para mentir. (Rada Mihalcea)

Para descubrir quién está mintiendo los investigadores transcribieron los vídeos —incluyendo las muletillas— y analizaron la frecuencia con la que los sujetos usaban varias palabras. Despés se fijaron en los gestos de los sujetos y usaron un esquema estándar de codificación para interpretar los movimientos de los ojos, la cabeza, la frente, la boca y las manos. Todos estos datos se introdujeron después en el software, que fue capaz de acertar 3 de cada 4 veces a la hora de identificar a un mentiroso. Este resultado, como ya se comentó anteriormente, es mucho mejor que el obtenido por seres humanos.

Preguntado por esto mismo, Rada Mihalcea apuntó que “las personas no son buenos detectores de mentiras. No es la clase de tarea en la que seamos particularmente buenos. Hay pistas que los humanos dan de forma natural cuando están intentando engañar, pero no estamos prestando la atención suficiente como para darnos cuenta. No contamos las veces que una persona dice “yo” o que mira hacia arriba. Nos centramos en un nivel de comunicación más alto”.

Mihalcea y el resto de su equipo están intentando incoporar parámetros fisiológicos como ritmo cardíaco, frecuencia respiratoria y fluctuación de la temperatura corporal para llegar a conclusiones más acertadas. Actualmente se está entrenando al ordenador en el reconocimiento de diversos gestos.

Gabriel Rodríguez editada con licencia CC 2.0

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