Hardware Apple

Las nuevas normas, tan conspiratorias como las que sufrió Apple, exigen que todo el software que quiera entrar en el circuito chino ha de entregar su código fuente y someterse a una auditoria por técnicos gubernamentales que instalarán puertas traseras en hardware y software.

Estas instrucciones corresponden a un estado controlado gubernamentalmente, que cree que el resto del planeta hace exactamente lo mismo, y no es que no lo hagan, que tampoco hay pruebas de lo contrario, quizá la diferencia está en el secretísimo con que se llevan a cabo estas intrusiones o cesiones de información a diferentes constituyentes del Estado.

Se cree que estas medidas corresponden a la reacción de China a las declaraciones que en su día realizó Edward Snowden, sobre las actividades de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. en las redes chinas.

Intrusión o amenaza gubernamental

Así en mayo de 2014, el gobierno chino anunció la puesta en marcha de una nueva serie de regulaciones para el hardware y software que se vende a sus industrias clave, llegando a etiquetar los productos estadounidenses como una “amenaza” a su seguridad.

Ahora las empresas que exportaban a China consideran esta medida “intrusiva” y algunos temen que estas nuevas regulaciones sean imposibles de aceptar manteniendo la integridad con el resto de sus clientes. El resultado podría derivar en una salida del mercado chino de miles de programas y productos. 

En este sentido Apple ha mostrado el camino intermedio, en el que permite la auditoría pero sin la modificación del código, con lo que ha conseguido ser el mayor vendedor de terminales móviles en China durante el último cuatrimestre de 2014.

Fuente | New York Times

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