Polígrafo

¿Quién no ha soñado con poder saber si alguien está mintiendo o diciendo la verdad sólo con mirarle a la cara? La habilidad sobrehumana de tener un detector de mentiras incrustado en alguna región del cerebro es algo que a muchas personas -incluyendo a trabajadores de los cuerpos de policía de todo el mundo- les encantaría tener. Hay gente que afirma que puede "leer" a las personas. Con algo así sería casi como mirar en un libro abierto, ya que descubrir las intenciones de alguien con sólo un vistazo puede revelarnos mucho acerca de nuestro interlocutor, ya sea para bien o para mal.

Ahora supongamos que trasladamos esa habilidad sobrenatural a un smartphone, que será el que nos diga si la persona que se comunica con nosotros nos dice la verdad o no. Esto es lo que propone NuraLogix, una startup basada en Toronto. Para ello están utilizando un software conocido como Transdermal Optical Imaging que, según se recoge en Motherboard, puede descodificar emociones ocultas y funcionar como detector de mentiras.

El responsable del proyecto es el neurocientífico Kang Lee, que tiene más de veinte años de experiencia en su campo y que se ha especializado en el procesado de caras humanas y en la ciencia del engaño. De hecho ya presentó esta idea durante una conferencia TED hace relativamente poco tiempo, que se puede ver a continuación.

Análisis de los cambios físicos cuando mentimos

Según Lee, la tecnología de NuraLogix funciona detectando cambios en el flujo de sangre en la cara. La idea es que las emociones humanas básicas crean patrones específicos de flujo sanguíneo que escapan al control de cada persona. Estos patrones cambian cuando decimos la verdad o mentimos.

Para ello el programa mide la concentración de hemoglobina en la región facial. Trabajos anteriores en este tema encontraron una relación directa entre las emociones y el flujo sanguíneo en regiones como las mejillas y la frente, según se ha publicado. Estas diferencias se pueden analizar en cambios en el enrojecimiento de la piel.

Este comportamiento se aplica a todas las razas. En 2015 se publicó un estudio que aseguraba que un estado de enfado se asociaba con un aumento en la cantidad de sangre que pasa por nuestra cara y que, por tanto, provocaba que la piel se enrojeciese más que en un estado neutral. El caso de la tristeza era el justo opuesto, revelando un descenso en la cantidad de sangre y del enrojecimiento comparándolo con un estado neutral. El estudio se puede consultar aquí.

Las imágenes termales también se han usado para detectar mentirasLas imágenes termales también se han usado para detectar mentiras / Danie Ware editada con licencia CC 2.0

El largo camino hacia la detección de mentiras

La psicología lleva largo tiempo estudiando e investigando los indicadores de un falso testimonio, ya sea a través de comunicación verbal o de microexpresiones faciales. El equipo de Lee condujo sus experimentos usando algoritmos de Deep Learning. De esta forma podían monitorizar y analizar cambios en el color de la piel para detectar emociones. Después el programa compara esos datos con estándares emocionales en "firmas" de flujo sanguíneo.

Las aplicaciones de esta tecnología en el mundo real podrían ir desde algo tan banal como una cita a lo estrictamente legal, así como también para el marketing y la educación.

Podría ser muy útil. Muchos de nuestros estudiantes sufren ansiedad pero no quieren decirlo, porque les avergüenza (Kang Lee, neurocientífico investigador de la Universidad de Toronto)

De las palabras de Lee se deduce que si los profesores pudiesen identificar a los estudiantes que sufren ansiedad en las clases, podrían ayudar a tratar el problema de forma individual y personalizada. Y esto sólo sería el principio.

Otros investigadores han intentado decodificar emociones y detectar mentiras analizando la temperatura facial mediante cámaras termales, pero sus resultados no han sido ni la mitad de prometedores que los del equipo de Lee.

Nuestro método resulta ser muy útil y lo descubrimos de pura casualidad. Teniendo este método, ahora podemos hacerlo de forma no invasiva y remota, e incluso a veces de forma encubierta. (Kang Lee, neurocientífico investigador de la Universidad de Toronto)

¿Es precisa la tecnología de NuraLogix?

Es difícil asegurar la precisión de tecnologías como esta, por no hablar de cómo se pueden aplicar los resultados de laboratorio al mundo real: cómo usar el software de forma ética y, sobre todo, si es posible hacerlo. En escenarios como control de fronteras o interrogatorios policiales, ¿es lícito usar un detector de mentiras como este?

No es la primera vez que la ciencia dice tener en su mano el "polígrafo del siglo XXI", aunque hay que tener en cuenta que los detectores de mentiras tradicionales se pueden "derrotar" con el entrenamiento adecuado. Además, en 2008 se usó como prueba en un juicio por asesinato un electroencefalograma de una mujer sospechosa de asesinato. Este mismo año una empresa tecnológica propuso un sistema de seguimiento ocular para detectar a terroristas entre grupos de refugiados, según se recoge.

Por otra Parte, Lee cree que el software de NuraLogix no serviría en un juzgado por una razón muy simple.

Quieren que la precisión sea extremadamente alta, como en los tests genéticos, con una tasa de error de una entre un millón. Nuestra téctnica nunca llegará a ese nivel, por lo que creo que no se podrá utilizar en jucios. (Kang Lee, neurocientífico investigador de la Universidad de Toronto)

Según Kang Lee la primera muestra utilizable de Transdermal Optical Imaging debería llegar en seis meses, incluyendo software almacenado en la nube al que los usuarios podrán acceder para procesar vídeo desde su dispositivo. En unos pocos años esperan tener una app para teléfonos móviles preparada que pueda usar todo el mundo.

Gabriel Rodríguez editada con licencia CC BY-SA 2.0

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