Facebook emplea a sus usuarios de cobaya en un experimento psicológico

Recientemente se ha publicado un estudio con unos resultados no muy sorprendentes: las redes sociales influyen en el humor del usuario y pueden propagar emociones contagiosas, positivas y negativas. La polémica surge por la forma en la que se ha desarrollado el estudio para llegar a esas conclusiones.

Facebook, junto a un grupo de investigadores, ha "manipulado" a casi 700.000 de sus usuarios para comprobar si las emociones expresadas por sus contactos influían o no en su estado anímico. Los investigadores del estudio manipularon el algoritmo de Facebook para reducir a un grupo de usuarios el número de mensajes positivos que recibían en su muro mientras que otro grupo era expuesto a más mensajes positivos de lo habitual.

La hipótesis que se pretendía comprobar era que las emociones expresadas en las redes, identificadas mediante el tono de algunas palabras, pueden ser transmitidas de una persona a otra y que este tipo de brotes de alegría o tristeza puede extenderse a gran escala por Internet. El problema: nadie juzgó necesario prevenir a las cobayas.

El objetivo de Facebook
Facebook intenta justificarse

Este estudio que pasó inadvertido al principio en los grandes medios americanos, suscita una atención creciente en Internet desde que revistas relevantes como Slates o Forbes escribieran artículos al respecto. Desde entonces, muchos internautas han calificado este método de alarmante e incluso demoníaco.

Susan Fiske, de la Universidad de Princeton, quien publicó la investigación, dijo a The Atlantic haber contactado con los autores para compartir sus preocupaciones acerca de su trabajo. Le dijeron que las autoridades de sus universidades habían aprobado el trabajo "porque aparentemente Facebook manipula sistemáticamente el contenido de la información que difunde". Fiske reconoció que las cuestiones éticas planteadas por este estudio habían tocado sin duda la fibra sensible pero que según su criterio correspondía a Facebook contestar a las preocupaciones de sus usuarios.

Facebook, la red social con más de mil millones de usuarios, ha rechazado las acusaciones. La portavoz de la red, Isabel Hernández, escribía por correo electrónico las siguientes justificaciones:

“Esta investigación se llevó a cabo sólo durante una semana y ningún dato utilizado estaba ligado a la cuenta de una persona en particular".
“Realizamos investigaciones para mejorar nuestros servicios (…) y una gran parte consiste en entender cómo la gente responde a diferentes contenidos positivos o negativos. Examinamos con cuidado todas las investigaciones que realizamos y disponemos de un proceso de examen interno muy estricto”.

Aunque el estudio de Facebook de sus usuarios no cruce la barrera de la ilegalidad, sí que consigue saltar a la comba con la línea roja de la moral, cosa que le puede costar a la red social unos cuantos miles de usuarios.

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