Grooveshark declarada culpable de violar derechos de autor

Un juez estadounidense ha considerado que la empresa de la plataforma de streaming Grooveshark, Escape Media Group Inc, y sus fundadores Samuel Tarantino y Joshua Greenberg, son responsables de compartir de manera ilegal 5.977 canciones de músicos como Eminem, Jay-Z, Rihanna o Beyoncé.

Éste afirma que la violación de derechos es directa basándose en una circular interna de 2007 en la que Greenberg hace una petición explícita a sus empleados:

Por favor compartan la mayor cantidad de música posible desde fuera de la oficina para acelerar el crecimiento.

El crecimiento por delante de la legalidad

Grooveshark dejó hace varios años la red P2P para convertirse en un servicio de streaming de música. Antes que Spotify u otros servicios como Deezer volvieran al servicio gratuito ilimitado, Grooveshark ya era uno de los últimos pilares para la escucha de música gratuita.

El problema es que Grooveshark siempre ha saltado a la comba con la línea que separa la legalidad de la ilegalidad y ha mantenido una relación complicada con las discográficas. En 2011, el año en el que esta plataforma fue denunciada, disponía de 35 millones de usuarios.

El catálogo de Grooveshark está compuesto por canciones puestas online por sus usuarios y por música que en parte es legal, pero no toda dispone de los derechos legales necesarios. Ante los ataques de la justicia, la defensa de Grooveshark ha declarado que el servidor retira los temas considerados ilegales tras petición de la parte afectada como dicta la ley pero no ha sido suficiente.

A principios de semana, un tribunal federal de Nueva York ha estimado que Grooveshark y la empresa Escape Media Group a la que pertenece son responsables de violar los derechos de autor por parte de sus propios empleados y fundadores. En el punto de mira hay 5.977 canciones que ellos mismos habían subido a su servidor.

Esta condena abre la veda a todos los casos por daños y perjuicios. Hasta ahora Grooveshark había conseguido mantenerse online y seguir ofreciendo su servicio pero a partir de ahora su supervivencia pende de un hilo si tiene que empezar a pagar indemnizaciones una detrás de otra.

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