La primera peli escrita por Inteligencia Artificial hace bueno a Ed Wood

Antes de ver una película o una serie hay mucho trabajo. Quizá, uno de los más importantes sea el de guionista, que es la persona encargada de escribir la historia que vamos a ver. El guionista escribe qué se dice, quién lo dice, cómo, cuándo, dónde, de qué manera... es el que construye el esqueleto de lo que vemos en televisión. Luego, junto a producción, cámaras y dirección, ese esqueleto se convierte en vídeo, pero sin en ese guion, no hay nada. Lo de escribir para cine no es nada fácil, y requiere de mucha formación e imaginación, o al menos así era hasta ahora. ¿Qué pasa cuando mezclas la escritura de guiones con la inteligencia artificial? Pues eso es lo que un equipo londinense ha querido probar, y el resultado ha sido un film llamado Sunspring que, bueno, es interesante o, más bien, peculiar.

Sunspring, escrita por 32 GPU Nvidia Tesla K80

Sunspring ha sido dirigida por el director Oscar Sharp y el tecnólogo Ross Goodwin, y ha sido presentada para el reto 48-Hour Film (un festival de cine de ciencia ficción). Su propuesta consistía en crear una red neuronal y alimentarla con una serie de guiones de películas aleatorios y grabar el resultado que la propia inteligencia artificial creaba mezclando todas esas ideas.

La película es una mezcla muy rara entre una obra de teatro, un vídeo casero de un cineasta amateur, una imaginación desbordante y humor absurdo. Absolutamente todo, desde las direcciones de escenografía -el protagonista se mueve hacia delante y sonríe, por ejemplo-, los diálogos, la canción y su letra... todo ha sido escrito por la IA.

Los actores, entre los que se incluyen Thomas Middleditch (de Silicon Valley), se encargan de ponerle las emociones al filme, algo complicado teniendo en cuenta la temática de la película: un mundo futurista en el que hay un desempleo masivo y la gente joven se ve obligada a vender su sangre para conseguir dinero. Y por si te lo estabas preguntando, sí, la idea fue de la inteligencia artificial.

Sobre lo absurdo del guion

El guion está compuesto, en su mayoría, por frases sueltas de las obras de Shakespeare, y hay ciertas partes que no tienen sentido. De hecho, el propio guion no tiene ni sentido ni objetivo. Es decir, los actores hablan por hablar sobre cosas completamente absurdas. Para los entendidos del cine, es digno de una película de la Nouvelle Vague, como "Al final de la escapada" de Godard, donde la película en conjunto tenía un sentido pero los diálogos eran completamente superfluos, aunque Sunspring es bastante más complicada.

Como podemos ver en el trailer, y para ser la primera película que esta IA hace, hay diferentes casos en los que se demuestra una creatividad propia de un humano, en la que incluso se invita al actor a romper la cuarta pared. Posiblemente no es cuestión de hacer una buena película, con un tremendo guion, sino de poner a prueba a la IA para llevarla cada vez más lejos y hacerla más inteligente, valga la redundancia.

Otros casos de Inteligencia Artificial creativa

Lo cierto es que no es la primera vez que vemos a la Inteligencia Artificial hacer arte. Ya contamos con varios ejemplos en los que los ordenadores han conseguido crear sus propias piezas artísticas, algo que se consideraba hasta hace unos años algo puramente humano. De unos años hasta ahora hemos visto a los robots pintar y hacer música, así que vamos a conocer algunos de los ejemplos más simbólicos.

La red neuronal de Google y los "sueños"

Ejemplos de los cuadros creados por la red neuronal de GoogleEjemplos de los cuadros creados por la red neuronal de Google

A mediados del pasado año, Google lanzó un proyecto en el que intentó ver cómo sueña la inteligencia artificial. Para ello, esta red fue expuesta a diferentes imágenes de cuadros y pinturas para que analizase lo que veía y lo interpretase. Por ejemplo, se le enseñaban varias imágenes de manzanas, y la red analizaba los detalles, hasta que comprendía lo que era una manzana y hacía su propia versión.

De esa forma, la red creó una serie de cuadros realmente espeluznantes y abstractos que se pueden consultar desde el siguiente enlace. A pesar de que son llamados "Sueños", no dejan de ser la interpretación de lo que la red neuronal aprendió de las creaciones del ser humano.

AARON, un robot pintor sorprendentemente humano

AARON, una máquina creada por Harold Cohen -un famoso pintor-, es capaz de pintar siguiendo las mismas reglas que un pintor humano. Ha pasado por varias fases de aprendizaje en la que se le ha enseñado lo mismo que se le enseña a los alumnos de Bellas Artes: composición, proporciones, colores, profundidad... Cuando su software se pone en marcha, AARON aplica todas esas normas y obtiene una "interpretación artística" de lo que se le pide que dibuje.

Está configurado para generar pequeñas variaciones ante un mismo modelo. Por ejemplo, si dibuja dos manzanas, cada manzana será diferente porque está configurado para ello. De esa manera, no se repiten sistemáticamente las mismas imágenes, sino que son obras únicas e irrepetibles. De hecho, sus obras han circulado por diferentes museos de arte moderno y contemporáneo.

Haile, el robot que toca la batería

El robot Haile es uno de los más famosos. Básicamente es una máquina dotada de brazos -que toca la batería- creada por el profesor Gil Weinberg del Georgia Institute of Technology. Su inteligencia le permite escuchar en tiempo real lo que otros músicos están haciendo a su alrededor. De esa forma, analiza los patrones y es capaz no solo de repetir la canción sino de mejorarla o incluso acompañarla siguiendo patrones de similitud.

Es capaz incluso de crear una composición propia "improvisada" capaz de acompañar a la canción que esté sonando. De momento se encuentra en fase de desarrollo y solo puede usar un único tambor y un brazo, pero el desarrollo futuro está orientado a que sea capaz de componer canciones propias.

Matthew Hurst editada con licencia CC 2.0

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