Robot modular

La idea de diseñar robots que parezcan humanos para que interactúen mejor con otros seres humanos lleva mucho tiempo discutiéndose. Por norma general es algo que se observa con cierto desdén, ya que las ideas son buenas y la ejecución generalmente no suele ser lo mejor. Cuanto más se intenta humanizar a una máquina, peores son los resultados, aunque todo eso podría estar a punto de cambiar. Gracias a una nueva tecnología desarrollada por un estudiante de robótica, un robot puede cambiar la forma en que mira a un ser humano para ajustarse a la personalidad de dicha persona.

El estudiante en cuestión responde al nombre de Sean Andrist, y está siguiendo un curso de postgrado en la Universidad de Wisconsin-Madison. Su trabajo se ha centrado en la “mirada social” de los robots: ha desarrollado distintos algoritmos que ayudan a la máquina a mirar a una persona en un momento determinado, de una forma determinada. Se trata de cambiar la percepción que se tiene sobre los robots no sólo para que den menos miedo, sino también para que sean más útiles.

La idea detrás de Gaze es crear robots más La idea detrás de Gaze es crear robots más "humanos" / Ben Husmann editada con licencia CC 2.0

¿Cómo funciona esta tecnología?

Las personas introvertidas y extrovertidas tienden a llevarse bien con gente similar a ellos. Se ha demostrado que una persona se desenvuelve mejor en todos los aspectos —también en términos de productividad— compartiendo espacio con gente con la que tiene aspectos en común, pero ¿cómo se puede saber si una persona es introvertida o extrovertida?

La respuesta es a través de la mirada. Una de las formas más efectivas de saber si alguien es introvertido o extrovertido es observando el tiempo que invierten en mirar a un interlocutor cuando hablan con él. Los extrovertidos tienden a mirar mucho más a las personas con las que se comunican que los introvertidos.

Estas formas de comunicación no verbal se convierten en datos que se vuelcan en el robot. Esto se hace usando la mirada humana para determinar si son introvertidos o extrovertidos, tras lo cual se puede hacer coincidir la mirada del robot para que se sientan más cómodos. En las pruebas se ha visto que gracias a esta comunicación no verbal los sujetos se han mostrado más dispuestos a colaborar con el robot, y que la colaboración ha sido más efectiva. Puedes verlo en este vídeo:

Un experimento basado en dos hipótesis

Se informó a los participantes de las pruebas que iban a completar un puzle con el robot. La prueba se realizó en base a dos hipótesis:

    • Haciendo que la personalidad del robot y del usuario coincidan se mejorará la opinión subjetiva que tiene la persona del rendimiento de la máquina.
    • Haciendo que la personalidad del robot y del usuario coincidan se mejorará la respuesta a las peticiones del robot para realizar una tarea juntos durante un período de tiempo mayor.

    La primera hipótesis tuvo una confirmación parcial en el experimento: sólo un porcentaje marginal de usuarios introvertidos mostraron preferencia por el comportamiento introvertido del robot, mientras que los extrovertidos no mostraron ninguna diferencia en sus opiniones.

    El experimento quiere mejorar la interacción entre humanos y robotsEl experimento quiere mejorar la interacción entre humanos y robots / Steve Jurvetson editada con licencia CC 2.0

    El experimento confirmó la segunda hipótesis. Tanto los sujetos introvertidos como extrovertidos mostraron un grado de respuesta a las peticiones del robot muy grande cuando la personalidad de la máquina coincidía con la suya. Ahora bien, a la hora de completar las pruebas, sólo los extrovertidos sobresalieron de manera especial. Las conclusiones originales del experimento pueden consultarse en este documento.

    Lo que este experimento pone de manifiesto es que la interacción a través de la mirada entre humanos y robots tiene efectos tangibles más allá de sentirse más o menos cómodo. A la hora de usar máquinas dentro de la asistencia social o física puede ser algo crucial en el futuro. Por ahora sólo se ha tratado de un experimento con un grupo de personas reducido en una situación muy específica, y el equipo de investigadores, con Andrist a la cabeza, aumentarán la granularidad y sofisticación de estos experimentos para mejorar el robot.

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