Mapa neuronal humano

Puede que teclear seis palabras por minuto no sea una barbaridad, pero para los enfermos de ELA lo es. La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad que recibió algo de atención en tiempos más o menos recientes con la moda viral del Ice Bucket Challenge, pero que no tiene nada de divertido.

La ELA es una enfermedad degenerativa que paraliza el cuerpo humano, en muchos casos provocando la muerte. Celebridades como el científico Stephen Hawking, el guitarrista Jason Becker o el jugador de béisbol Lou Gehrig la han padecido o la sufren en la actualidad. El caso particular de Gehrig fue bastante impactante en su tiempo —años 30 del siglo XX—, y en Estados Unidos esta enfermedad se conoce como “enfermedad de Gehrig”.

Pensar que antes un enfermo de ELA cualquiera iba a poder teclear seis palabras por minuto no estaba al alcance de muchos —excepto de Stephen Hawking, quizá—, y los problemas para comunicarse de estos pacientes siempre han sido una gran barrera. Ahora, gracias al trabajo de los investigadores del Neural Prosthetics Translational Lab de la Universidad de Stanford, se ha equipado a los pacientes con una interfaz informática cerebral o “BCI” por sus siglas en inglés. El equipo de la Universidad les ha enseñado a teclear esas seis palabras por minuto usando un cursor controlado por su cerebro, según se ha publicado en un estudio en Natue Medicine.

BrainGate2 lo ha hecho posible

Este estudio se diseñó para probar un sistema experimental llamado BrainGate2, con el que se pretende literalmente convertir un pensamiento en una acción. El sistema incluye un sensor de 4 x 4 milímetros con 100 electrodos que se implanta en el córtex motor del cerebro, donde empieza a recoger señales generadas cuando una persona se mueve o piensa en mover un miembro. Estas señales se envían después a un decodificador que convierte estos estímulos en un comando útil para un dispositivo externo, en este caso el cursor del que hablábamos antes.

Al experimento no sólo se presentaron pacientes de ELA, sino que enfermos tetraplégicos también se sometieron a cirugía cerebral de forma voluntaria para recibir el sensor ya mencionado. Se ofrecieron para ayudar a sí mismos y a otras personas en su situación en el nombre de la ciencia, lo que ha hecho que según el investigador Jaimie Henderson se convirtieran en “auténticos socios en esta aventura”.

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Y las pruebas hablan por sí solas

Durante las pruebas, a los pacientes se les pidió mover un cursor en la pantalla de un ordenador hacia unos objetivos específico. Para ello tenían que pensar en mover los dedos índices a través de un trackpad como el de los ordenadores portátiles. Los participantes de la prueba tardaron un tiempo total 25 segundos en llegar al último objetivo, lo que suponía una mejora significativa con respecto a pruebas anteriores, en la que el tiempo medio era de 8,5 segundos por cada objetivo.

En una segunda prueba se pidió a los pacientes que tecleasen palabras usando el mismos sistema de control cerebral. En este caso estaban utilizando un Dasher, un ordenador pensado para personas con discapacidad que permite a los usuarios teclear sin un teclado eligiendo palabras de una pantalla. La aplicación de escritura de Dasher incluye texto predictivo, además.

Stephen Hawking fue de los primeros enfermos de ELA en poder comunicarse con una interfaz informáticStephen Hawking fue de los primeros enfermos de ELA en poder comunicarse con una interfaz informátic / Lwp Kommunikáció editada con licencia CC 2.0

Teniendo estos últimos datos en cuenta, uno de los participantes —que ya tenía algo de experiencia con Dasher— consiguió teclear 115 palabras en 9 minutos, lo que establece un ritmo total de unas seis palabras por minuto.

Seis palabras está muy bien para una persona con habilidades reducidas, pero Jaimie Henderson cree que sólo es el principio. Espera que el sistema se pueda mejorar hasta el punto de que los pacientes puedan teclear unas 40 palabras por minuto. No se sabe qué barreras tendrá que superar BrainGate2 para conseguir que su uso se apruebe fuera de los laboratorios, pero Henderson confía en que su sistema está haciendo “muy buenos progresos” hacia su objetivo.

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