mujer programando

La industria de la tecnología, ya sea dentro de los laboratorios de desarrollo, los controles de calidad, los talleres e incluso en los medios de comunicación, está fundamentalmente compuesta por representantes del género masculino. Asimismo, muchos de los nombres más grandes dentro de la historia de la tecnología son los de Alan Mathison Turing, Dennis Ritchie, Steve Jobs, Bill Gates, Linus Torvalds, Richard Stallman… La lista es bastante larga, estas son sólo algunas de las personalidades que podemos citar de toda una serie realmente inmensa. Entonces, ¿por qué hay menos mujeres? Las explicaciones para ello no son lo que se dice satisfactorias.

La excusa ofrecida de forma más común es que, dado que se interesan en general menos que los hombres en asuntos tecnológicos, les falta habilidad. Puede que la pasión por esta industria en las mujeres no se despierte tan rápido como pasa con sus contrapartes masculinas, puede que las peticiones de empleo en empresas del sector sean mayoritariamente de hombres, y que los equipos de trabajo estén fundamentalmente compuestos por representantes del estamento que se afeita cada pocos días y cuenta con aparato reproductor externo, pero eso no debería servir de excusa para minusvalorar al estamento femenino en estas lides.

Es más, según un estudio realizado por la Universidad Cal Poly de San Luis Obispo publicado por PeerJ , las mujeres son en general mejores programadoras que los hombres. Y si no mejores, al menos sus contribuciones se aceptan de forma más regular por parte de usuarios de GitHub. Aquí viene la horrible verdad del asunto: esta tendencia sólo funciona mientras no se conoce el sexo del programador, una vez se sabe que son mujeres el interés por su código desaparece en la mayoría de casos.

El código creado por las mujeres se acepta mejorEl código creado por las mujeres se acepta mejor

Este estudio se realizó analizando a un grupo de 1,4 millones de usuarios para determinar si existían prejuicios de género en GitHub. La plataforma cuenta con 12 millones de usuarios, y de esa cantidad se extrae el grupo de estudio, del que se pudo determinar su género ya fuese porque lo revelaban abiertamente, o porque sus direcciones de correo electrónico coincidían con sus perfiles de Google+.

Los prejuicios de género pesan más que la comunidad

Según se recoge en el estudio —que aún no ha sido revisado—, en el año 2013, de un total de dos mil usuarios de GitHub sólo un 11,2% eran mujeres. Dado que GitHub se usa fundamentalmente para propósitos profesionales, este estudio podía poner de manifiesto los prejuicios de género en el puesto de trabajo. Por ello los responsables del estudio se aproximaron al asunto haciéndose la siguiente pregunta:

¿Hasta qué punto existen prejuicios de género entre personas que juzgan las pull requests de GitHub?

Para que nos entendamos, en GitHub un pull request es, a grandes rasgos, una petición de incorporación de cambios. El proceso funciona así: el propietario de un repositorio “asociado” hace una petición al propietario de un repositorio “original” para que incorpore los cambios que se han hecho en el repositorio “asociado”. Este proceso es posible gracias a la filosofía del código abierto, que permite, grosso modo, que usuarios que no son propietarios de un proyecto original puedan hacer un fork o “rama separada” del mismo y utilizar el código original para introducir sus propias modificaciones.

Teniendo claro qué es un pull request, el equipo tras el estudio determinó que, si bien hay un número de usuarios de GitHub significativamente menor entre las mujeres, su código está mucho mejor valorado. El 78,6% de los cambios propuestos por mujeres se implementan, frente al 74,6% de los cambios propuestos por hombres.

Existen demasiados prejuicios en la comunidad open sourceExisten demasiados prejuicios en la comunidad open source

Los prejuicios aumentan en los perfiles con géneros definidos

Irónicamente, el interés por los cambios realizados por las mujeres en GitHub, en el momento en el que se identifican como tales, prácticamente desaparece como ya se ha comentado. Según se recoge, se teoriza con algo que comentamos al principio: dado que las mujeres se interesan menos o de forma más tardía en la tecnología en general —o eso se cree—, en el momento en el que un perfil de usuario se puede identificar por su género en GitHub el interés por las pull requests masculinas crece, debido a la falsa idea de que tendrán más experiencia y por ende su código será de más calidad.

El estudio, por tanto, determina que existen multitud de prejuicios de género en el mundo de la programación. Las mujeres en general son más competentes, pero se las discrimina por su género y no se valora su trabajo. Si tenemos en cuenta que menos del 20% de los puestos técnicos de grandes empresas tecnológicas están ocupados por mujeres, estamos ante un descubrimiento que debería, como mínimo, preocuparnos.

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