Sillas de un aula

El pasado verano un profundo estudio publicado en la revista British Medical Journal señalaba que alrededor de un 29 % de los casos de depresión en jóvenes de 18 años se derivaba de un acoso escolar sufrido en la adolescencia. Es decir, casi 3 de cada 10 adultos en su edad más temprana padecían secuelas tras haber sido víctimas de agresiones verbales, físicas o de índole social, que implican desde la creación de un vacío en torno a ellos hasta un frontal rechazo al menor.

Para detectar este grave problema de violencia en las aulas y prevenir y/o identificar las conductas que lo provocan, investigadores de la facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, con el profesor Javier Martín Babarro a la cabeza, han desarrollado el prometedor programa Mybullying.

Un cuestionario tanto para prevenir como para atajar el acoso escolar

Se trata de un cuestionario online, con una duración de entre cinco y diez minutos, en el que los alumnos de una misma clase responden a diferentes preguntas encaminadas a tejer un mapa social del aula. "Escribe los nombres de los/as compañeros/as de clase que son más amables, respetuosos/as y que ayudan a los demás", "¿Tienes amigos/as en clase?" o "¿Hay conflictos entre compañeros/as de clase?" son algunas de las preguntas que se formulan.

Página de acceso al cuestionario de MybullyingPágina de acceso al cuestionario de Mybullying

Según las respuestas, la herramienta pregunta abiertamente si los alumnos conocen casos de bullying, quiénes lo sufren, si son ellos mismos, y cuáles son los detalles del mismo: "¿Le pegan o maltratan físicamente?", "¿Le insultan o intimidan?", "¿Tiene amigos/as en clase?", "¿Cómo crees que lo lleva?".

No más de 10 minutos para identificar casos de acoso

Todos estos datos generan un informe con el que el tutor o responsable docente de una clase puede identificar cuál es el ambiente general de la misma, qué alumnos son más respetados y apreciados por todos, cuáles están o se sienten excluidos, si alguno de ellos sufre acoso, si hay testigos del mismo y si la propia víctima confirma el caso. Bajo estas líneas podemos ver un ejemplo del análisis que resulta tras las respuestas de un aula en Mybullying:

Del mismo modo, se presenta el mapa social con estos mismos datos, conocido como sociograma, y se indican procedimientos a seguir por el departamento de orientación, como una entrevista con el alumno o alumna en situación de indefensión, pautas a seguir para prevenir futuros casos con jóvenes en situación vulnerable o la solicitud de colaboración a los alumnos con mayor estatus.

Programas similares han reducido notablemente los casos en otros países

Iniciativas similares, como la finlandesa KiVa, han logrado reducir todos los tipos de acoso escolar haciéndolos desaparecer casi en un 80 % de las escuelas y reduciéndolos en casi un 20 % según diversos estudios realizados tras los primeros años de implantación. El modelo, exportado a otros países como Reino Unido, Italia o Estados Unidos, igualmente ha reducido las cifras entre un 30 y un 50 %.

Entre 2005 y 2010 el programa Mybullying se puso en marcha en dos centenares de centros escolares de Castilla y León, entre 2010 y 2015 se probó con 40 000 estudiantes de primaria y secundaria, desde septiembre del año pasado con otros 10 000 de la misma comunidad y, este mismo curso, está previsto que se aplique a unos 700 centros de la Comunidad de Madrid que se ampliarán a 2 000 el próximo curso.

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