Individuo con unas Google Glass

Hace ya un tiempo que Google decidió dejar en barbecho su proyecto de Google Glass y replantearlo adecuadamente. La reestructuración que la empresa ha experimentado para acabar bajo el paraguas de una matriz, Alphabet, podría haber sido una de las razones para relanzar la idea de las gafas, que son responsabilidad de su anterior división de investigación y ahora independiente del buscador, Google X.

Proyecto Aura se presenta como la revitalización de este gadget que debe adquirir un nuevo sentido después de haber quedado demostrado que su anterior concepción ha sido fallida. Así lo cuenta en sus páginas Wall Street Jorunal.

Project Aura, a la caza de ingenieros

Para poner de nuevo en marcha la idea de unas Google Glass con utilidad real, Google X se ha lanzado a la contratación de nuevos cerebros que participen en el desarrollo. Y lo ha hecho pescando en uno de los mayores adversarios de Google (o de Alphabet, lo que sea), en Amazon. En concreto ha contratado programadores y directores de proyecto de Lab126, una subdivisión de investigación de hardware de esta empresa que se encargó del desarrollo del smartphone Fire.

Aura, a cuyos mandos se pone Ivy Ross que dirigió con anterioridad el desarrollo de las Glass, parece que no pretende sólo recuperar este proyecto. También estaría trabajando en desarrollar nuevos proyectos de tecnología wearable. Al menos si atendemos al perfil en LinkedIn de Dmitry Svetlov, director de desarrollo de software en Project Aura, que habla de Aura como Glass y más allá y describe su labor como Construcción de wearables guays.

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Pedían a gritos un nuevo planteamiento

Las gafas inteligentes de Google se dejaron de vender en enero y se pueden considerar como uno de los fracasos más sonados de Google, más que nada porque también era uno de los más ambiciosos. No en vano cuestiones como el precio, problemas con la privacidad (recordemos que con ellas se podía grabar a cualquiera sin que éste se diese cuenta) o un lanzamiento prematuro fueron varios de los motivos que las llevaron al fracaso. En cualquier caso se demuestra que Google nunca ha querido abandonar la idea ya que entiende el potencial de la tecnología wearable.

Pero la verdad es que no era necesario ser un gran ejecutivo de la empresa para darse cuenta de las carencias de este dispositivo, bastaba con probarlo. Se supone que una de las cosas que debería caracterizar a un wearable es que el usuario no se dé cuenta de que lo lleva puesto. Los relojes inteligentes parece que han sabido asumir mejor ese rol y, además, pasar más inadvertidos (con ellos no pareces Doc en Regreso al Futuro recién llegado de 2015).

Project Aura asume ahora el papel para repensar el proyecto. A ver qué pasa.

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