Demo de gafas de realidad virtual

El aborto es uno de esos temas tabú para ciertos sectores de la sociedad: unos piensan que se debería hablar abiertamente de él, mientras otros puede que tengan clara su posición, pero no se quieren mojar en público. Si bien la opinión es libre y totalmente respetable, lo que las mujeres tienen que soportar cuando acuden a centros de planificación familiar como Planned Parenthood es simplemente indescriptible. Para quienes no conozcan estos centros, se trata de una ONG de ámbito mundial que intenta concienciar sobre la  salud reproductiva y la salud sexual, así como la defensa del derecho de las personas a tomar sus propias decisiones en relación con la planificación familiar y el libre uso de métodos anticonceptivos.

Dicho esto, es fácil suponer que quienes se manifiestan delante de las clínicas abortistas en Estados Unidos nunca han tenido que soportar las críticas que estas mujeres reciben. Estos activistas nunca han visto las cosas desde el otro lado de la valla, pero ahora gracias al milagro de la realidad virtual podrán saber qué se siente.

Across the Line, la forma de generar empatía mediante realidad virtual

Un viejo proverbio sioux dice que "antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines". Eso es lo que, según se recoge en Mic, quieren conseguir desde Planned Parenthood con Across the Line, un documental mezclado con realidad virtual. Dawn Laguens, vicepresidenta ejecutiva de Planned Parenthood, dice que "lo que se ve en la película es por lo que tienen que pasar a diario mujeres y trabajadores cuando van allí a diario, ya sea para un reconocimiento médico o a abortar".

En Estados Unidos las leyes contra el aborto presentan una fortísima oposición al asunto, quizá más que nunca según se recoge. A nivel civil, los ataques violentos y el discurso del odio contra quienes se dedican a la planificación familiar en el país norteamericano ha ido en franco aumento.

Precisamente porque las protestas están escalando poco a poco hacia fuertes episodios violentos, para los responsables de Planned Parenthood es más importante que nunca que se consiga empatizar con los manifestantes. Es aquí donde Across the Line entra en juego.

Tres etapas para empatizar con los manifestantes

La experiencia comienza en una sala de examen médico de Planned Parenthood. Un médico conversa con su paciente (el usuario con el casco puesto), que se encuentra muy afectada y que ya abortó una vez a través de esta asociación. La escena sigue un guion, pero es bastante real: todo el mundo puede imaginar lo que pasa en el edificio, pero pocos saben lo que pasa una vez la chica sale de la clínica.

En la segunda etapa estaremos en el asiento trasero de un coche en marcha. Desde ahí veremos una turba de activistas antiaborto, insultando al personaje, portando pancartas y hablando de la ira de Dios. A la protagonista se le acerca un personaje con un chaleco reflectante que parece haber escapado de una obra cercana. Este personaje quiere llevarla a un centro religioso para quienes se plantean el aborto (esto es, para convencerlas de que no lo hagan mediante la palabra de Dios). Advierte a la chica de que se trata de "una salida mucho más digna" que la clínica abortista.

La tercera y última etapa es una escena animada que mezcla grabaciones de todo el país, compuesta por audio grabado en distintas protestas de grupos que rodean las clínicas de Planned Parenthood por todo Estados Unidos. El espectador se enfrentará a una horda de fanáticos fundamentalistas cristianos que le llamarán "puta" a la cara, le dirán que tendría que haber cerrado las piernas y que no se tendría que haber acostado con todos los chicos del barrio, entre otras lindezas.

Puede que la experiencia sólo sea humillante una décima parte de lo que es la realidad, pero el odio de los activistas es muy real. Según se recoge consigue el efecto deseado. Desde aquí esperamos que sirva para lograr que los activistas desarrollen empatía.

Acólitos de la Iglesia Baptista de WestboroAcólitos de la Iglesia Baptista de Westboro / John Lemieux editada con licencia CC 2.0

Vigilancia móvil: lo último en activismo antiabortista

Mientras que un grupo de personas intenta conseguir empatizar con los fanáticos anteriormente descritos, estos han encontrado una forma de cargarse la privacidad de las mujeres que deciden abortar. La tecnología tiene cosas maravillosas que nos fascinan a todos, pero a veces se nos olvida que también tiene un reverso tenebroso nada agradable.

Según podemos leer en Rewire, grupos contrarios al aborto envían propaganda antiabortista a los smartphones de las usuarias de las clínicas. La idea parte de una empresa de publicidad afincada en Boston. Pensaron que, en lugar de usar sus sofisticadas técnicas de vigilancia móvil para descubrir los intereses de los usuarios, se podían usar las mismas técnicas para encontrar a mujeres que pensasen abortar y enviarles propaganda antiaborto a sus teléfonos móviles. Todo por gentileza de las organizaciones contrarias al derecho a decidir de la mujer.

Para encontrar a receptoras potenciales utilia una técinca conocida como mobile geo-fencing. En palabras de una de las dirigentes de los principales centros antiabortistas, Bethany Christian Services, usando esta técnica "se puede encontrar a mujeres que necesiten o que busquen a alguien con quien hablar".

Tal y como se puede ver en el vídeo de arriba, la técnica de vigilancia usada por esta compañía supone una fuerte amenaza a la privacidad y a la seguridad de mujeres que decidan ejercer su derecho a decidir, así como a clínicas abortistas y sus trabajadores, según se ha publicado. Sin embargo, debido a las laxas leyes sobre la privacidad estadounidenses, es perfectamente legal que alguien quiera usar estas técnicas.

Phil Whitehouse editada con licencia CC 2.0

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