Palo de selfie con emoji

A las pirámides de Egipto, la Capilla Sixtina, Machu Picchu, Petra y otras maravillas creadas por el hombre se les ha unido el palo para selfies. Este artilugio, que recuerda a una porra extensible y que tiene la función de hacer posible una mayor distancia al objetivo para tus momentos más egocéntricos con la cámara frontal de tu teléfono, ha sido rediseñado para incorporar emojis.

¿Cómo se introduce un emoji en un palo para selfies?

Pues hay que preguntárselo a Pablo García, un profesor del Instituto de Arte de Chicago que ha encontrado en la Antigua Roma la clave. Concretamente en el concepto memento mori, que servía para recordar a los generales victoriosos la fugacidad de la vida y reducir su ego tras las victorias militares. Éste también era aplicado en manifestaciones artísticas.

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Pues como el propio Pablo García explica, jugando con principios de la perspectiva: imprimiendo imágenes con la técnica llamada anamorfosis oblicua y que se adhieren al palo para generar un efecto final de emoji en la imagen. El punto de vista de la cámara del teléfono es el único punto de vista capaz de decodificar la imagen y, por tanto, acabar mostrándola en la fotografía.

García ha creado impresiones para distintos emojis, los que él ha considerado fundamentales: calavera, pulgar hacia arriba y el cagallón sonriente (debe considerar que no se necesitan más, pero quizá la flamenca no hubiese sobrado).

Su intención no es ni mucho menos demonizar el uso del palo para selfies... al fin y al cabo considera que no hay nada de malo en usarlo para hacerte un selfie en condiciones. Ahora bien, anima a que no nos tomemos tan en serio estas cosas y recurre al memento mori para recordarnos que nuestro paso por el planeta es efímero. Menos egocentrismo, vaya.

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