Campamento de refugiados en Grecia

La crisis de los refugiados, el éxodo más grande desde el final de la Segunda Guerra Mundial suma otro canal de protesta. Entre las decenas de miles de refugiados, los del campamento de Ritsona, en Grecia, protagonizan una publicación en Airbnb en el que los propios exiliados retratan irónicamente las condiciones lamentables en las que están viviendo. En dicho anuncio, el grupo de sirios aseguran vivir en una tienda de campaña durante tres meses e invitan a cualquier usuario a visitarlos y disfrutar de la calidad de vida del lugar. Airbnb, una comunidad de Internet donde los huéspedes reservan habitaciones y alojamiento a precios más bajos que un hotel, en una transacción de persona a persona, ha sido el canal utilizado por el emisor del anuncio.

La noticia, publicada por The Telegraph, muestra el campamento cercano a Atenas como protagonista de esta llamada de socorro al resto de usuarios de esta popular red de contactos inmobiliarios. En las descripciones de la entrada se indica que las tiendas de campaña están abiertas para todo el que quiera verlas y esperan que los visitantes les traigan noticias sobre su destino incierto. El anuncio indica que mientras los políticos europeos hablan acerca de ellos, el invitado puede tener una auténtica experiencia de refugiado con cocina al horno de leña, 41 grados de calor, una situación sanitaria desastrosa, escorpiones, promesas rotas y deshidratación.

Afueras del campamento de refugiados en Lesvos, hoy en día.Afueras del campamento de refugiados en Lesvos, hoy en día.

Un vecindario de lujo con más de 600 personas

El mensaje sigue relatando características de un campamento con más de 600 personas, muy lejos de los 11.000 de Idomeni, que esperan ayuda humanitaria. El tono jocoso dentro del llamamiento de socorro es constante y añaden que una larga estancia tendrá descuento para toda persona que se sienta interesada en ir allí. Y todavía relatan más peculiaridades del campamento griego:

  • Acceso al parking gratuito.
  • Acceso a tu propia tienda de campaña.
  • Sanitarios comunes.
  • Utilización, con suerte, de una de las dos duchas calientes.
  • Con escuelas, doctores y atención médica disponibles raramente.

Finalizan invitando a comer a los que quieran pasar unos días en el campamento, un vecindario único en Grecia y también el más exclusivo. El grito de ayuda ha tenido la repercusión esperada y se empiezan a contar por decenas las menciones en distintas redes sociales. El mensaje, bien escrito en inglés, ha sido retirado por la página web de alquileres de habitaciones y casas, por no cumplir sus condiciones de servicios, pero todavía existen capturas de pantalla en algunas redes sociales. Pese a ello, la compañía de alquileres ha asegurado al medio de comunicación inglés que apreciaba el mensaje como una nota que ponga de relieve la grave crisis de refugiados que se está viviendo además de anunciar que piensan donar dinero para mejorar sus vidas.

Las redes sociales e Internet como canal de protesta

Las posibilidades que brindan las redes sociales e Internet a la hora de viralizar una información los convierte en canales perfectos para llamamientos de ayuda. El pasado mes de mayo, activistas e informadores sirios convocaron una protesta en Internet contra los bombardeos que se sucedían en la ciudad de Alepo, una de las ciudades más importantes del país. A través de, en este caso, Facebook, la campaña promovía una manifestación digital para pedir una reacción de la comunidad internacional ante los ataques.

En otra temática, pero con el mismo fin, sobresalen las protestas como las protagonizadas el pasado mes de marzo de 2016, Día Mundial contra la Censura en Internet. AdBlock mostró a un total de 540 millones de usuarios los mensajes de Amnistía Internacional ocupando el lugar de los anuncios de publicidad típicos. Cada usuario de webs donde apareciera publicidad de AdBlock pudo ver frases y comentarios a favor de Edward Snowden, Pussy Riot o Ai Weiwei y atacando los gobiernos y autoridades que les espían o arrestan. También estas protestas por medio de redes sociales tienen un éxito dispar según el país que las inicia y las personas que están involucradas.

Imagen representativa de un campamento de refugiadosImagen representativa de un campamento de refugiados

En el caso del campamento de refugiados, Airbnb ha eliminado esa entrada únicamente, pero ha habido otras multitudinarias que se han retransmitido en directo en redes como Instagram y han sido totalmente silenciadas. Es el caso de las protestas de Hong Kong, donde se quejaban por la sustitución de una votación democrática libre prevista para el 2017 por una lista de candidatos preseleccionados. El Gobierno de China decidió bloquear toda la red Instagram en el país entero. Ningún habitante pudo acceder a la app, pese a que desde fuera los extranjeros sí podían entrar a consultar las últimas actualizaciones realizadas de la protesta.

Existen plataformas específicas para protestar, pedir cambios o peticiones como Change.org en las que se amontonan los mensajes a favor o en contra de diversos temas de actualidad. El medio ambiente, la corrupción, la brutalidad policial u otras iniciativas menos serias se entremezclan entre todo lo que ofrece la plataforma. Esta web dedicada resta el efecto sorpresa de iniciativas como la de los refugiados en Airbnb, o incluso las de AdBlock y Amnistía Internacional, pero de concentrar un gran número de firmas, sí consigue atención mediática.

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