Golden Gate

¿Has oído hablar alguna vez del fenómeno de la gentrificación? Si no es así, si acudes a Wikipedia verás que puede definirse como "un proceso de transformación urbana en el que la población pobre original de un sector o barrio es desplazada, ya sea por venta, embargo, confiscación o expulsión por la policía, por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva arquitectónicamente dicho sector por la inversión privada". Dicho de otra manera, con un mercado inmobiliario complicado en el que es difícil encontrar un alquiler, las clases más pudientes acaban por copar los accesos a las viviendas, lo que como daño colateral desplaza a los grupos sociales de bajo poder adquisitivo.

Este proceso lleva mucho tiempo ocurriendo y existen muchos ejemplos de lo que puede suponer. Uno de los procesos de gentrificación más recientes y destacados es el que está teniendo lugar en San Francisco, donde se ha presentado una nueva forma de desplazar a la clase obrera de sus lugares de residencia. Estamos hablando de una app llamada Rentberry, que funciona como una suerte de eBay de los alquileres.

Rentberry o el negocio de las subastas de alquileres

De acuerdo con lo publicado en medios como SFGate, Rentberry se lanzó oficialmente el pasado martes como una plataforma para que los propietarios publiciten los inmuebles que desean poner en alquiler. Lo siguiente es que personas que necesitan encontrar una vivienda se enzarcen en una guerra de pujas abierta por llevarse finalmente el piso o casa en cuestión. De hecho, en la web de la aplicación podemos leer lo siguiente:

Luchamos para maximizar su precio de alquiler permitiendo a los posibles inquilinos que envíen sus ofertas personales y después competir en un proceso de puja.

Teniendo en cuenta que San Francisco es una de las ciudades estadounidenses con uno de los procesos de gentrificación más acusados, una declaración como esta debería empezar a disparar alarmas.

La cercanía de la ciudad del norte de California y capital de la Bay Area a Silicon Valley, hace que muchos nuevos propietarios sean personas relacionadas con el mundo de la tecnología. Gran parte de estas personas cuentan con un poder adquisitivo alto, con lo que su expansión por la ciudad ha dejado zonas en las que sus antiguos habitantes ya no tienen cabida.

Ahora supongamos por un momento que estos techies acaban comprando más propiedades a modo de inversión para recuperar dinero mediante cobro de alquileres. Muchos barrios de San Francisco se han revalorizado con los años, lo que ha llevado a una crisis de vivienda para las clases obreras que culminó en el gran número de desahucios de 2015. Los efectos de esta crisis se pueden consultar en este informe publicado por el Anti Eviction Mapping Project. Además, en el siguiente mapa se pueden ver los efectos actuales de la gentrificación en la ciudad de la Bay Area:

Mapa de la ciudad de San Francisco que muestra cómo está afectando la gentrificaciónMapa de la ciudad de San Francisco que muestra cómo está afectando la gentrificación

Usando una aplicación como Rentberry la gentrificación en San Francisco podría agravarse más todavía ya que, al tratarse de una especie de "eBay de los alquileres", el que se quede con el piso o la casa será el que más pueda pagar por la vivienda. Esto creará una tendencia de precios al alza que imposibilitarán el acceso a un techo a todos los residentes sanfranciscanos que no cuenten con un cierto poder adquisitivo.

Rentberry es un fenómeno que puede contagiarse

Por ahora Rentberry está limitando su radio de acción y no ha llegado a Europa. Sin embargo y aunque no se puede afirmar categóricamente que llegará aquí, puede que no tarde mucho. Probablemente pronto la veamos funcionando en España, que también tiene su propia crisis de desahucios provocada por una burbuja inmobiliaria que se bautizó como "milagro económico".

¿Qué efectos podría tener a la larga en la gentrificación europea? Los mismos que en el caso de San Francisco: limitar el acceso a la vivienda a los poderes adquisitivos menos pudientes y crear un mercado inmobiliario sólo para quienes puedan pagar más.

Gentrificación en Europa: cuando los barrios y las identidades se convierten en negocios

En las zonas en las que la gentrificación se produce se ha podido observar un aumento de los precios de las viviendas y los alquileres, derivados del tipo de personas que quieren ocuparlas. Algunos ejemplos de este fenómeno en Europa pasan por barrios como el de Pigneto en Roma, donde los nuevos artistas y diseñadores jóvenes han convertido este barrio en una meca de lo trendy en Italia.

En Tallin pasa algo similar con Kalamaja, el Silicon Valley estonio. Este distrito se ha reinventado como un baluarte de las nuevas empresas, las startups y un compendio de techies y artistas que buscan su hueco dentro de la capital de Estonia.

En España podemos citar tres ciudades donde la gentrificación es algo patente aunque no son, ni de lejos, los únicos ejemplos. El primero de ellos es el barrio de Malasaña de Madrid, hoy convertido en un referente de la cultura hipster en España. Hoy en día se considera a Malasaña como un lugar en donde se puede dar rienda suelta a la creatividad y donde la música en vivo nunca puede faltar.

Local en el barrio de Gràcia, en BarcelonaLocal en el barrio de Gràcia, en Barcelona / Anna editada con licencia CC 2.0

Podemos encontrar un equivalente en Barcelona en los barrios de Gràcia y el Born. En el embaldosado de Gràcia conviven a diario especialistas de lo trendy, restaurantes étnicos, hipsters y otros representantes de "estilos de vida alternativos". En cuanto al Born, la llegada de personas con alto poder adquisitivo, diseñadores e ilustardores jóvenes a sus casas ha convertido un barrio que era poco recomendable en algo muy chic y, sobre todo, caro.

La última ciudad española que servirá para cerrar este repaso a la gentrificación en Europa es Valencia y el barrio de Russafa. Se encuentra en el ensanche de la ciudad, y lleva unos cuantos años liderando la transformación urbana de la capital valenciana. En él se pueden encontrar desde galerías de arte, hasta locales antiguos adaptados a los gustos actuales.

Tengamos en cuenta que en estos barrios no sólo viven personas pudientes que pueden permitirse alquileres elevados o viviendas caras. Todavía quedan representantes de la anterior población que los ocupaba, pocos, pero ahí están. Una aplicación como Rentberry erradicaría su presencia de sus calles debido a su facilidad para provocar una tremenda escalada de los precios. Con un mercado inmobiliario con los precios inflados, los inquilinos de pisos de precios más o menos reducidos podrían verse sometidos a mobbing inmobiliario, con el objeto de acoger a quienes pudiesen pagar más por la misma vivienda.

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