Soviet City, indie polaco en Steam Greenlight de creador de ciudades con estética soviética

En esto de la simulación de la creación de ciudades y la gestión de sus recursos podríamos creer que hemos visto un poco de todo, desde los más blanditos como SimCity cuyo objetivo es el bienestar de los habitantes de las ciudades y su expansión, o los que llevan la guerra de segundo nombre como los Total War o Civilization, hasta los que aportan el gris al género, con todo tipo de connotaciones políticas en las que igual podemos elegir ser el mejor alcalde de mundo, como un tirano para el que los sobres en B son cosas de aficionados, como podría ser Tropico.

Sin embargo, el estudio polaco Chicken in the Corn introduce una perspectiva peculiar en el género con un título que nos lleva hasta la URSS con su estética, su política del terror y sus planes quinquenales de prosperidad. Hablamos de Soviet City, un título de estrategia y simulación que espera en Steam Greenlight su gran oportunidad para expandir la peor cara del Comunismo por nuestros ordenadores. 

Construye tu propia ciudad soviética

El juego tiene prevista su salida en 2016 en Windows y Linux y llegará en inglés, alemán, polaco y ruso, por lo que parece que nos tendremos que apañar en alguna de esas cuatro lenguas si queremos disfrutar de una sesión de opresión, terror y disciplina.

El sistema de juego más interesante que presenta Soviet City es el control del terror. Como alcaldes de la ciudad, tenemos que controlar a la población y por supuesto lo haremos con una buena organización urbanística y mano dura. Los edificios disponibles en el juego suben o bajan el nivel de terror en los barrios, por lo que es muy importante buscar un equilibrio en todo momento: si nos pasamos oprimiendo a nuestros conciudadanos, se alzarán en revueltas, y si por el contrario no apretamos lo suficiente, el presidente soviético de turno buscará a otro títere para que caliente el sillón de la alcaldía. Según explica el estudio, la escasez de recursos no hará de esta tarea una fácil.

Un arquitecto es un dibujante de sueños

La planificación inherente a todo simulador de construcción de ciudades gana más peso aún en Soviet City, al hacerse cargo del sentido filosófico con el que se construía en la antigua Unión Soviética. Por parafrasear a Quilici en "Ciudad rusa y ciudad soviética", (1978), su urbanismo era un híbrido empírico y cambiante en el que se diseñaba con aspiraciones productivas. Perfecta inspiración para el jugador, que en un título como este ve cómo cobra sentido el microdistrito soviético en el que agrupar vivienda y edificios oficiales: racionalismo y control. El realismo socialista de la época también tiene su hueco en la decadencia y la colosidad de la estética de los inmuebles disponibles.

Gameplay de Soviet City - control del terrorGameplay de Soviet City - control del terror

También destacan la majestuosa y decadente estética soviética de los edificios, la necesidad de construir siguiendo un esquema urbano totalitario y una música "tecno dubstep soviética" que dibuja la atmósfera perfectamente.

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Otros juegos con la URSS como telón de fondo

Puede que tirar de la Unión Soviética para crear un ambiente especial destaque en Soviet City, pero no son los primeros genios que piensan en ellos. El sector está lleno de ejemplos en el que la URSS es el enemigo, el escenario del juego o protagonista de la acción.

Y no es cosa de ahora. En 1991 Barbu Corporation y Spectrum HoloByte presentaron un título de estrategia, Crisis en el Kremlin, en el que situaban al jugador en el papel del secretario general del Partido Comunista de una URSS entre 1985 a 2017. Además de ajustar el cinturón al país según los presupuestos anuales, el jugador hacía frente a crisis como al desastre de Chernobyl del 1986 o el terremoto de Armenia del 88.

Un ejemplo más reciente lo encontramos en el excelente Papers Please. En el título creado por Lucas Pope viajamos hasta la república de Arstotza, un estado comunista ficticio que no está dispuesto a dejar pasar por sus fronteras a los que no tengan una buena razón para ello (¡ay de ti y tu familia como no reportes irregularidades!). En el juego, el Estado no perdona a los que se saltan la ley, pero tampoco a los trabajadores poco productivos.

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