Maza de juez

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que una empresa puede leer sus mensajes privados si un trabajador los envía durante las horas laborales. Esto ha sucedido con un empleado de una empresa que usaba Yahoo Messenger para chatear durante el horario de oficina según ha recogido la BBC, y determinaron que el trabajador había incumplido las normas de la empresa, dictando que por lo tanto es lícito que se revisen sus actividades.

Según se recoge, estas políticas también deben proteger a los trabajadores contra el “fisgoneo sin restricciones”. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con base en Estrasburgo, llegó al fallo el pasado martes. Este fallo afectará a todos los países que ratificaron el Convenio Europeo de Derechos Humanos, lo que también incluye a España.

Este trabajador es un ingeniero rumano llamado Bogdan Barbulescu, que según la fuente albergaba esperanzas de que el tribunal fallase a favor de su derecho de correspondencia confidencial. El despido se produjo cuando la empresa detectó que este trabajador usaba la plataforma de mensajería instantánea y el consiguiente despido de esta persona en 2007.

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La empresa para la que trabajaba consiguió saber que estaba usando Yahoo Messenger no sólo para hablar con contactos profesionales, sino también para mantener comunicación personal. Sin embargo, al tener contactos profesionales en dicha cuenta la empresa interpretó el acceso a la misma como al de una cuenta de trabajo, y por lo tanto los jueces consideraron que no habían obrado mal.

La empresa actuó con un despido disciplinario

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que no había lugar en la apelación del ingeniero, diciendo que “no es poco razonable que una empresa quiera verificar que sus empleados completan sus tareas profesionales durante el horario laboral”.

A ojos del tribunal, la empresa actuó dentro de su capacidad disciplinaria. Los juzgados rumanos a los que se llevó el caso en primer lugar ya descubrieron que se había accedido a una cuenta de Yahoo Messenger asumiendo que la información en cuestión estaba relacionada con cuestiones profesionales, y que por tanto había sido una investigación legítima.

El caso que se presentó, como ya se ha comentado, es una apelación por parte de Barbulescu después de perder el caso en los tribunales de su país. El ingeniero argumentó que su derecho a la privacidad había sido vulnerado cuando su jefe leyó un registro de mensajes en una cuenta de Yahoo Messenger que había configurado para el trabajo, así como de una segunda cuenta de carácter personal.

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Según se recoge, a los ojos del tribunal la empresa tenía que tener las credenciales de acceso de la cuenta profesional para acceder a los registros, y por tanto el paso que se dio fue proporcionado. Los jueces consideran que esto fue así porque en ningún momento se accedió a otra información almacenada en el ordenador.

Lo cierto es que la empresa que había contratado a Barbulescu había prohibido a sus empleados enviar mensajes personales en el trabajo. El tribunal considera que el que se hubiera advertido a los empleados sienta un precedente, ya que los superiores del ingeniero podrían comprobar los mensajes intercambiados por los subordinados.

La decisión de desestimar la apelación no fue unánime

A pesar de las declaraciones hechas sobre la segunda cuenta —la de carácter personal—, los jueces basaron su fallo única y exclusivamente en la cuenta profesional. El dispositivo que se utilizó para enviar los mensajes era propiedad de la empresa, y los jueces no dieron detalles en caso de qué habría pasado si el dispositivo desde el que se enviaron hubiese sido de Barbulescu.

El ordenador usado para enviar mensajes era propiedad de la empresaEl ordenador usado para enviar mensajes era propiedad de la empresa

Esto ha hecho surgir una opinión disidente de uno de los jueces del tribunal, que argumentó que una prohibición general en el uso personal de Internet era inaceptable. En esta misma línea añadió que todos los empleadores deberían explicar cualquier norma que les permita comprobar las actividades online de sus trabajadores:

Todos los empleados deberían ser notificados de forma personal de dicha política y consentirla explícitamente.

Los activistas de la privacidad y los juristas de Internet apoyan la tesis de que la prohibición general del uso personal de Internet en el trabajo es irracional, ya que las personas mantienen el derecho a la vida privada hasta en el lugar de trabajo. Según estos mismos grupos, a día de hoy esto tiene más importancia todavía debido a que las personas trabajan más horas al día.

Por otra parte Sally Annereau, analista de protección de datos de la empresa Taylor Wessing consultada por la fuente, comentó que este juicio “subraya la importancia de tener políticas legales de monitorización de empleados preparadas y asegurarse de que se comunica a los empleados de que van a ser implementadas por los empleadores”.

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