Carteles con el número de teléfono del proyecto Hop 3 en Karlsruhe

"¿Realmente quieres vivir una vida en la que rehuir de cosas completamente normales, legales, como llamar a un número de teléfono móvil?". Esa es la directa pregunta que formula un proyecto artístico alemán, Hop 3, para luchar contra la vigilancia masiva.

Un número de teléfono, el +49 174 276 6483, desvía las llamadas que se le realicen al número personal de William Binney, un exfuncionario de inteligencia de alto rango de la NSA que en 2001 denunció las prácticas de la agencia. ¿La intención de la obra? Que llamando uno pase a ser investigado por la NSA y desafíe, en cierto modo, el sistema.

Aquí hay una oportunidad que no dejarse intimidar por la vigilancia masiva.

Objetivo: burlarse del espionaje

El Centro para el Arte y la Tecnología de los Medios de la ciudad alemana de Karlsruhe, conocido como ZKM, comisaria esta acción enmarcada en una exposición sobre el control global y la censura que comenzó el pasado mes de octubre y terminará el próximo mes de enero. En ella además, se ha expuesto el teléfono móvil que sirve de puente para las llamadas.

El teléfono, situado en una vitrina de la exposición, que 'conecta' con la NSA El teléfono, situado en una vitrina de la exposición, que 'conecta' con la NSA / Fotografía de Christian Sievers/Hop3.de
Se considera que la NSA espía a una persona concreta, sus allegados y los allegados de sus allegados.

Diseñado por el estudio londinense Frith, bajo el concepto e idea del artista Christian Sievers, el proyecto cuestiona la legitimidad de las agencias gubernamentales y las empresas privadas de espiar a ciudadanos concretos, sus allegados y los allegados de sus allegados; los tres grados que la NSA recorre según suele afirmarse.

¿Ocultándonos de ellas no estamos jugando su juego? ¿Manteniendo una estricta privacidad no están ellos consiguiendo sus objetivos? Esas son las preguntas a las que Hop 3 responde con un sí. Destaparse, llamar el número de teléfono que nos pone en la órbita del exagente Binney y por tanto de la NSA, y pasar a formar parte de los numerosos investigados a nivel mundial es la pequeña rebelión —pero muy trol— que el proyecto propone. Un pequeño gesto con el que pretenden concienciar a políticos y ciudadanos.

Fotografía de Christian Sievers/Hop3.de

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