La Unión Europea acusa formalmente a Google de monopolio

Malas noticias para Google. Hoy la Unión Europea ha dado a conocer que la investigación sobre el abuso de posición dominante de la empresa de Mountain View, que lleva en marcha más de cinco años, ha llegado a su fin, y con un resultado poco esperanzador para Google.

Tras muchos meses de reuniones y debates, la Comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, tras reunirse con el resto de miembros de la Comisión y explicar sus motivos, ha anunciado en rueda de prensa la acusación formal a la que se enfrenta Google por haber incumplido las leyes de competencia al desviar tráfico de sus competidores hacia sus propios servicios.

En principio, la acusación principal está enfocada a la búsqueda de productos en la que Google habría perjudicado intencionadamente otros sitios y portales de compras online. Inicialmente, la investigación, heredada de la época de Joaquín Almunia, se centraba en muchos otros aspectos de las actividades de Google en Europa.

Google Shopping es un claro abuso de posición dominante sobre el resto de la competencia.

Se habría examinado si Google obligaba a los creadores de contenidos a utilizar los servicios de publicidad de Google e imposibilitaba que los anunciantes pudieran transferir sus campañas a otros buscadores.

No queremos interferir en los algoritmos de Google, sólo queremos ver cómo los consumidores pueden disfrutar de las mejoras comparativas para compras y no sólo las de Google, si estas no son las mejores.

Sorprendemente, y siempre según la Comisaria, los cuatro principales denunciantes que han llevado a la investigación de Google son precisamente estadounidenses, y por lo tanto, rechaza las acusaciones de que la Unión Europea tenga algo en contra de Estados Unidos.

Margrethe Vestager durante la rueda de prensa de hoyMargrethe Vestager durante la rueda de prensa de hoy

Android, también en el ojo del huracán

Margrethe Vestager también ha anunciado una nueva investigación respecto al sistema operativo Android y su posición dominante en el mercado de los smartphones, aunque viendo lo que se ha tardado en alcanzar un veredicto sobre el buscador, no sería de extrañar que esta nueva investigación también se demorara en el tiempo.

Se investigará a Android en tres vertientes: queremos saber si Google incentiva a fabricantes a preinstalar servicios y aplicaciones de Google, investigaremos el empaquetamiento de aplicaciones propias de Google, ligándolas necesariamente a otras apps de la compañía, y analizaremos si Google está dificultando que los fabricantes puedan desarrollar sus propios forks en detrimento del Android oficial.

La Comisión quiere investigar si Google ha impuesto condiciones especiales a los fabricantes de terminales Android que acceden a incluir por defecto las aplicaciones propias del gigante de Mountain View, algo que Google rechaza de pleno, al considerar que cada usuario puede descargar las apps que más le convengan.

Hasta 6.000 millones de dólares en multas

Se trata, sin duda, de un golpe muy duro para la empresa del buscador que se enfrenta a multas por valor del 10% de sus ingresos globales, lo que supone cifras de aproximadamente 6.000 millones de dólares.

No cerramos ninguna vía, pero tampoco descartamos llegar a los tribunales.

La empresa de Larry Page tiene 10 días para responder a las acusaciones, aunque el proceso tiene pinta de ir para largo. Google ya ha expresado su decepción ante la decisión de la Unión Europea, aunque se muestra optimista ante un posible recurso, ya que considera que tiene argumentos sólidos para poder defenderse. Entre ellos, jocosamente sostiene que la competencia sólo está a un clic de distancia. Además, hay que tener en cuenta que ya tiene experiencia en este tipo de acusaciones, ya que lleva varios años enfrentándose a ellas.

Rock Cohen editada con licencia CC 2.0

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