Acoso, insultos, vejaciones y suicidios, cuidado con Yik Yak

La buena literatura escasea en la puerta de un baño público, un folio en blanco que no teme la represión. Ahora esta forma de comunicación sale a las calles procedente de los urinarios con resultados preocupantes.

Tyler Droll y Brooks Bufing son dos estudiantes de la Universidad de Furman que han creado Yik Yak, una app desconocida por estos lares pero primera plana en los tabloides yanquis. Esta app de mensajería anónima funciona como un tablón de anuncios al que solo los usuarios que se encuentren en un radio de 1,5 millas tienen acceso. No requiere ningún tipo de identificación ni para publicar mensajes (imposible saber quién los escribe) ni para leerlos.

Nació pensando en la comunicación en entornos universitarios: se ha suspendido el examen, esta noche botellón... Pero pronto se difundió también en los institutos, lugares donde la crueldad campa a sus anchas, convirtiéndose en un mural donde cualquiera podía publicar sus mensajes de forma anónima: quedadas con los amigos, cartas de amor... Y avisos anónimos de bomba, casos de intimidación y bullying, racismo, insultos y toda clase de ofensas que van directamente al buzón de entrada del protagonista y de todos los que usan la app en el mismo entorno. Cosas de críos.

Hay una bomba en el colegio

La alarma social suscitada responde a la experiencia previa de Ask.fm, que se vio envuelta el pasado año en varios casos de acoso. Ask.fm es una red social de preguntas y respuestas anónimas a la que se acusa de ser partícipe en el suicido de al menos media docena de personas tras sufrir acoso a través de la plataforma. Yik Yak y su presunta implicación en los recientes suicidios de jóvenes en Estados Unidos han puesto nuevamente de manifiesto el peligro que las nuevas tecnologías pueden tener en manos de quienes no alcanzan a descifrar sus repercusiones. La preocupación de los padres, consternados por la humillación pública a la que se ven sometidos sus hijos en los centros de estudio a través de Yik Yak ha puesto en alerta a sus creadores.

Yik Yak web

 

Creemos que los estudiantes de secundaria son psicológicamente menos maduros que los estudiantes universitarios, y son más propensos a usar el anonimato irresponsable, por eso tomamos el método proactivo para disuadir a los estudiantes de secundaria de usar Yik Yak

Utilizando los datos de geoposicionamiento de la empresa de cartografía Maponics han inhabilitado el servicio en los alrededores de estos centros educativos. El sistema funciona en el 85% del territorio aseguran (la cobertura que Maponics es capaz de ofrecer), y pretenden cubrir el 15% restante con los avisos que los propios responsables de los centros pueden enviar en caso de que Yik Yak siga operativo en su entorno, pero siguen apareciendo casos. ¿Podría un fenómeno como este producirse en otros lugares?

Algunos psicólogos como el Dr. Keith Ablow, miembro de la Fox News Medical A-Team estadounidense, alertan del peligro que Yik Yak supone para la autoestima de las personas, llegando a equiparar a sus creadores con narcotraficantes. La posibilidad de destruir la reputación de cualquier persona a la vista de todos está al alcance de la mano con Yik Yak, una app que en definitiva dinamita la empatía como sustento de las relaciones entre personas. ¿A qué te han entrado ganas de probarla?

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