Cosas que sí y cosas que no del nuevo Firefox 29

Hace poco más de un mes vio la luz Firefox 29, la nueva versión del navegador de Mozilla con la interfaz Australis que, desde que la disfrutamos por primera vez en Firefox Nightly allá por el otoño del pasado año, prometía suponer un buen lavado de cara. Queremos desentrañar todas la novedades de la nueva versión estable del navegador del zorro de fuego con unas cuantas cosas que nos gustan y otras tantas que no.

Y es que pese a ser innegable que la Fundación Mozilla y la comunidad se han puesto las pilas para no quedarse atrás con un navegador que empezaba a pedir a gritos novedades, Firefox 29 adolece de ser el segundón en un mercado que llegó a dominar con fuerza.

Los cambios introducidos le han hecho dar un salto cualitativo, han mejorado la experiencia del usuario tanto a nivel funcional como estético y lo han colocado cerca de su gran rival, Google Chrome, pero se han dejado en el tintero detalles más o menos importantes para convertir a Firefox en lo que en su día fue: un navegador que ofrecía cuasi todo lo que queríamos y no nos daban otros.

Las novedades de Firefox 29 desentrañadas

Lo primero que salta a la vista tras ejecutar Firefox 29 es su nuevo diseño. Como decíamos, esta nueva versión del navegador viene con la interfaz bautizada como Australis, un nuevo aspecto que nos permite un mayor nivel de personalización, traslada y transforma algunas funciones destacadas y cambia por completo el aspecto de nuestra ventana a Internet.

Uno de los primeros cambios que notaremos será la desaparición del botón Firefox que nos había acompañado en las últimas versiones y que se ha visto transformado en un menú al más puro estilo Google. Y decimos Google, y no Chrome, porque Mozilla ha sabido ver lo mejor de la gran G en cuanto a menús valiéndose por un lado de la variedad de funcionalidades del menú del navegador y del aspecto del recién estrenado menú de servicios de Google.

Firefox 29 y su nuevo menú

Firefox 29 y su nuevo menú

Este inspiradísimo híbrido, trasladado a la derecha de la ventana, ahora ofrece la mayor parte de las opciones que podíamos encontrar en el anterior sumándole un interesante plus más allá del diseño: la personalización. Clicando sobre Personalizar, en la parte inferior del mismo, podemos entrar a un espacio en el que seleccionar los elementos que podemos llevar al menú, establecer un orden e incluso añadir accesos directos a los complementos que más utilicemos, algo sumamente útil.

Pero este avance en cuanto a la gestión de complementos, se ve mermada en dos aspectos: por un lado la desaparición de su barra y por otro la falta de interactividad con sus iconos ahora situados al lado de la caja de direcciones. La barra de complementes ha desaparecido, ni se puede activar, ni instalar, ni nada; ya no está (las de marcadores y menú —con los elementos del antiguo botón Firefox— continúan, tranquilos). Este hecho que podrá trastocar a más de uno, se ve suplido por el traslado de los mismos al menú de Firefox, como comentábamos antes, y con la inclusión de sus iconos al lado del cuadro de direcciones. Esta buena idea, tomada prestada también de Chrome, se ve alterada con un hecho que parece tonto pero no lo es: al contrario que en el navegador de Google, en Firefox no podremos elegir con un simple clic derecho sobre los iconos si deseamos ocultarlos, eliminarlos o desinstalarlos; algo simple que nos hubiese venido genial a más de uno.

Quedándonos en la misma zona nos llamará la atención otro hecho: la estrella para marcar páginas favoritas se ha trasladado al lado del botón de marcadores. Podría haberse fusionado con él, habiéndose resuelto el menú de marcadores con un desplegable ejecutable desde una flecha, por ejemplo, correctamente colocada en un lateral, pero la decisión ha sido colocar un icono al lado de icono con la novedad de una animación. Eso sí, por lo menos, la gestión de favoritos continúa siendo igual o más potente; un gran punto a favor del navegador de Mozilla.

Firefox 29 y sus opciones de personalización del menú

Firefox 29 y sus opciones de personalización del menú

Y si pensabais que habíamos terminado con los cambios estéticos, os habéis equivocado. Si en anteriores versiones de Firefox la posibilidad de mover elementos como los botones de adelante y atrás o la opción de asignar un tamaño a los iconos eran todo una bendición para optimizar el espacio, en la 29 esta característica desaparece y se añade, además, un exagerado tamaño de las pestañas con unos bordes excesivamente redondeados que, en nuestra opinión, dejan mucho que desear a nivel estético y funcional. Todo ello por no hablar de la arcaica ventana de configuración que todavía mantiene, por supuesto, con esos iconos venidos de décadas pasadas. Mozilla, si quería potenciar la personalización, ha fallado.

Otro punto destacado del nuevo Firefox, que nos hemos dejado cuasi para el final, es la mejor sustancial de su sincronización. Pestañas, historiales de navegación, contraseñas o marcadores pueden ahora sincronizarse de forma automática en todos nuestros dispositivos gracias a una cuenta de usuario de Mozilla de manera más sencilla, natural y transparente que con el viejo Sync. Y sí, Sync es capaz de sincronizar complementos, como Chrome.

Firefox 29 mantiene la arcaica ventana de configuración de versiones anteriores desde donde se confi

Firefox 29 mantiene la arcaica ventana de configuración de versiones anteriores desde donde se configura Sync

Pese a todo, los cambios buenos y no tan buenos han llegado también al funcionamiento del navegador y Firefox 29, de momento, funciona mucho mejor que sus últimos predecesores. Volvemos a notar una fluidez general que es de agradecer, una gestión de la memoria más eficiente, unos cuelgues menos frecuentes y un rendimiento que en conjunto nos gusta; el tiempo y el uso dirán si aguantan de tan buen grado.

Conclusiones sobre Firefox 29

En conclusión, esta versión 29 de Firefox con la interfaz Australis dando la cara nos ha dejado un sabor de boca bueno, pero ligeramente agridulce. Han sabido escuchar al usuario, ponerle remedio a muchas de las demandas que les eran solicitadas, intentar solucionar los problemas más importantes, saltar hasta ponerse cuasi al lado de sus competidores en la mayoría de aspectos, pero se han dejado por el camino puntos importantes y diferenciales que podrían haber colocado al navegador en cabeza o, por lo menos, en una posición más dominante a la espera de un gran salto.

No obstante, Firefox 29 vale la pena.

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