Anuncio Sony de una TV 4K

El famoso 4K todavía no nos ha conquistado, la televisión 3D nada en aguas internacionales sin llamar la atención y lo curvo no deja de ser un añadido. Pero las resoluciones 8K están al llegar, una locura que pierde el sentido mientras sigamos con una TDT infame, una conexión a Internet básica y unos dispositivos (consolas) que lo único que pueden hacer es reproducir vídeo y no juego en 4K. ¿De verdad es necesario tener ya a la vista el 8K?

La Video Electronics Standard Association (VESA), anunció recientemente un nuevo protocolo que permite unas tasas de transferencia de datos de vídeo que mejora la resolución en paneles y añade más profundidad de color. Genial. El nuevo estándar de calidad permite la mejoría del GPU de pantallas, por lo que se puede llegar a una resolución de 7680 x 4320, el doble que los 4K de hoy en día. Por ahora estos números se encuentran en un número limitadísimo de pantallas, por lo que su puesta de largo puede tardar. La pregunta es ¿tendremos contenido para disfrutarlas?

Las televisiones 4K están por establecerse, poco utilizamos esos mandosLas televisiones 4K están por establecerse, poco utilizamos esos mandos

Todavía no conocemos a mucha gente que tenga un televisor 4K y, si es el caso, le preguntamos si le saca rendimiento a tan famosa resolución. La respuesta, en la mayoría de los casos es que no. Ahora ya tenemos en el horizonte una resolución mayor, 8K, algo que podría convertirse en 16K o 32K en la futura década, quién sabe. El problema de estas resoluciones no recae en las mejoras tecnológicas -se ha demostrado que se puede con los 8K, existen-, es, realmente, un problema en la evolución de Internet y las redes, de los dispositivos actuales y futuros y, más todavía, de la necesidad de los usuarios a disfrutar del 4K.

Hace poco un conocido se compro un televisor 4K a 1.400 euros. Perfecto. Y utiliza el televisor para:

  • Jugar a la consola.
  • Ver la Televisión Digital Terrestre.
  • Ver películas y series en descarga o streaming.
  • Ver cine en Blu-ray (el 4K todavía es una quimera hasta 2016).

¿Ha aprovechado realmente ese precio mayor por las 4K? No. Ni las consolas actuales pueden ofrecernos videojuegos a esa resolución (sí vídeos que todavía no hemos visto), ni la TDT ofrece contenidos para el 4K, ni tampoco es posible ver series y películas online pues, a lo máximo, estamos dispuestos a bajarnos algún vídeo que pese más de 10 GB por aquello de “ver lo que mola en mi televisión nueva”.

El cambio no existe. La industria no ofrece contenidos en 4K, únicamente contenedores que, seguramente, no llenaremos de contenido hasta pasados muchos meses o años, cuando, justamente, los precios bajen de los comentados 1.400 euros a 700 por el mismo producto. En definitiva, los avances tecnológicos se están dando en la dirección equivocada, los contenedores de información cuando, realmente, nos morimos por ver Avatar 2 en ocho mil píxeles.

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