No soy taxista ni autónomo y estoy en contra de Uber

Uber se ha convertido en el centro de la polémica por sacudir el sector del taxi en varias ciudades. Sin tener ningún tipo de relación con el gremio vemos cómo se puede estar totalmente en contra de la aplicación de moda que ofrece un servicio de transporte entre particulares.

Uber se ha puesto de moda. Resulta que si te quieres sacar unos euros extra puedes entrar a formar parte de Uber como conductor y empezar a hacer servir tu vehículo como taxi en tu tiempo libre. Y muchos han dicho "estupendo, porque dispongo de vehículo y de tiempo, voy a sacarme un dinerillo". Y claro, el taxista se ha puesto en pie de guerra por lo que considera una intromisión laboral en toda regla. Pero, ¿y si los taxistas tuvieran razón?

 

No soy taxista y mis amigos tampoco

Antes de nada he de aclarar una cosa: no soy taxista ni tengo familiares, amigos o conocidos que lo sean. Tampoco es un servicio, el del taxi, que utilice habitualmente. Creo que en el último año sólo he cogido un taxi dos veces y una de ellas no era ni en mi ciudad. De hecho, últimamente, la única relación que tengo con el gremio taxista es la del tipo que ocupa la plaza de garaje vecina a la mía, que tiene un taxi que supera lo que mide su plaza y lo acaba metiendo siempre en la mía, cosa que me molesta porque a menudo no tengo espacio para abrir el maletero. Así que no dependo económicamente de él ni ningún allegado tampoco.

Taxis en Nueva York que no se manifiestan contra Uber

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¿Sabemos a qué pagos se enfrenta un taxista?

Aclarado esto, manifiesto que mi postura es absolutamente contraria a Uber, al menos tal y como funciona actualmente. El portavoz de la empresa en España manifestaba que nosotros no somos una empresa de transporte público, solo ponemos en contacto a particulares con particulares. Bien, la cosa está en que ha olvidado matizar que por ofrecer ese servicio entre particulares hay una transacción económica de la que, evidentemente, Uber se lleva su parte. Lo que ocurre es que un taxista normal y corriente, ha de obtener permisos y licencias y superar pruebas. Ya no entro en si todo eso se controla de forma abusiva por empresas o la Administración porque lo desconozco. Lo que sí sé es que el taxista de a pie, un simple autónomo que hace malabares para llegar a final de mes, ha tenido que pasar por ese aro para poder ganarse la vida. Por supuesto él está sujeto a inspecciones, normas, horarios de trabajo y pagos de impuestos por su actividad que el conductor de Uber no. Me solidarizo con el taxista por una mera cuestión de identidad obrera. Y además, no me gusta Uber porque los impuestos con los que se grava al taxista son los que luego deben ir para la Sanidad, Educación o pensiones.

Nosotros no somos una empresa de transporte público, solo ponemos en contacto a particulares con particulares.

 

Quieres intervenir la economía... ¡Comunista!

Uber se presenta, y así ha conseguido venderse, como un servicio que ofrece libertad total al usuario, librándose de esas trabas administrativas. No es de extrañar, puesto que viene de Estados Unidos donde la idea de que toda intervención del Estado en economía es comunismo está muy extendida. Pues bien, bajo mi concepto si se quiere recibir un salario digno por el trabajo que se desempeña también se han de abonar precios dignos. ¿A alguien se le ha ocurrido pensar en ello? Y si alguien va a cuestionar lo que son los precios dignos del taxi, por favor que adjunte junto a sus argumentos los precios del carburante, mantenimiento del vehículo, licencia de actividad, seguro, cuota de autónomo y otros pagos que seguro que existen y desconozco. Igual va y una carrera de 5€ resulta que no es tan cara como nos pensamos...

¿Qué opinaría Karl Marx de Uber?

Un mundo de contrastes: hay lugares donde si quieres que se regule la actividad de Uber eres un comunista y en otros eres un facha

 

Tecnología sí, pero no de cualquier manera

Para terminar, decir que en absoluto pretendo hacer apología del ludismo. La tecnología ha llegado y no se va a marchar, pero ésta debería servir para facilitarnos la vida y nuestro modo de producir y no para instaurar abominables ideas anarcocapitalistas desde la base de la sociedad. Censuro cualquier actitud que de entrada se cierre en banda contra ella, pero a menos que Uber reformule su modo de funcionamiento para que todo el mundo pueda estar contento, no me extraña que se le trate de boicotear. Y lo que pienso lo hago extensible a cualquier otra aplicación o actividad que favorezca la economía sumergida. Pero claro, si tu propio gobierno incluye en el cálculo del PIB la prostitución y las drogas para que los números le salgan más guapos...

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